Solidaridad
Martes 04 de Diciembre de 2018

Recepciones: Jóvenes buscan la forma de poder vestirse sin tener que gastar tanto

Muchas chicas sueñan con el vestido que usarán al graduarse, pero comprarlo o mandarlo a hacer suele ser costoso. Alquilarlo es una opción

Se acerca el tiempo en que la mayoría de los adolescentes disfrutarán de su fiesta de recepción y para muchos es una noche con la que sueñan hace tiempo. Los chicos suelen ir de traje, jean o pantalón con una camisa y un blazer, o algún look que acuerden entre todos; y en el caso de las chicas, los vestidos de fiesta bien arreglados son un clásico y este año se imponen además los conjuntos de pollera y top.
En el caso de las mujeres el atuendo suele ser más costoso. Si bien la tendencia de los últimos años es optar por vestuarios más sencillos, hay quienes tienen apego por lucir una prenda colmada de glamour. Muchas veces ellas mismas son las que eligen el diseño, a veces inspirado en algún modelo que vieron en Internet, y recurren a alguien especializado para que se lo haga a medida y con las variantes que desean.
Patricia Beccaria es modista de alta costura en Paraná y desde hace años complace a las jóvenes graduadas para que puedan resplandecer en su gran noche. "La gente sigue prefiriendo el vestido personalizado. Los costos dependen del modelo, de la tela, si es con o sin bordado, entre otros aspectos. Se usa mucho el raso o la seda, que cuestan de 300 a 600 pesos el metro, dependiendo de la calidad; el tul bordado, que queda hermoso, ya vale más, alrededor de 2.400 pesos el metro. Y la mano de obra arranca en los 2.000 pesos para arriba, si lleva mucho tul y bordado, al estilo de los vestidos de novia o de 15, mi trabajo puede llegar a valer 5.000 pesos. En mi caso opté por no aumentar el costo de la mano de obra respecto al año pasado, porque sino la gente no puede pagarlo", contó a UNO.
A su vez, mencionó cuáles son las preferencias actuales: "Se sigue eligiendo el largo, que siempre es más elegante, mas allá de que a algunas chicas les guste el corto y también lo usen en recepciones. Siempre las asesoro, si les pueda bien el color que buscan y el modelo que quieren. Con dos meses de anticipación por lo menos hay que empezar a trabajarlo, aunque muchas vienen hasta un año antes, para organizarse con los gastos, porque financian la tela con tarjeta de crédito y luego pagan la mano de obra, así no se les hace tan pesado".

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Ángela Álvarez también hace confecciones en la capital entrerriana, y a la vez vende y alquila vestidos de fiesta para casamientos, 15 años y recepciones. Confió a UNO que trabaja desde hace años en el rubro y que esta es la peor temporada que atraviesa. Según opinó, no hay mucha demanda por la caída del poder adquisitivo de la gente y pocos optan por adquirir un vestido para la recepción. Lo que más buscan las estudiantes y también sus familiares es alquilar las prendas que usarán, para no tener que gastar tanto. "Alquilar un vestido arranca en los 500 pesos, pero hay modelos que son de alta costura o a estrenar y se van 1.000 o 1.500 pesos. Si tienen que pensar en comprarlo sale muchísimo más", señaló.
Por su parte, Mery Coronel, quien comenzó hace unos meses con un emprendimiento vinculado al alquiler de vestidos de grandes marcas nacionales e importadas de diversos talles y modelos, aseguró que es alta la demanda en esta época. "¿Vas a gastar una fortuna en un vestido que no vas a volver a usar?" o "Lo usás, lo devolvés y te olvidás" son consignas con las que publicita su negocio en las redes sociales. Los valores arrancan en los 1.200 pesos y ascienden a 3.500 pesos los más costosos. "Son vestidos que llegan a costar 40.000 y se alquila a un porcentaje de su valor", explicó.

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"Fundamentalmente las que vienen buscando un vestido son las egresadas, las mamás y las hermanas. Lo mismo pasa con las novias que se preparan para el casamiento, donde vienen además la madrina y la familia entera. Me piden un turno y me dice que son cuatro o cinco. Trabajo solamente con citas personalizadas y pueden ver opciones, probarse lo que quieran, con el plus de que les brindo accesorios también. El tul bordado es la tendencia y lo que prefieren", acotó.
A su vez, manifestó: "En el caso de las egresadas, no respetan mucho la moda, sino que eligen un modelo con el que han soñado en toda la Secundaria. Por eso es más habitual que vayan a una modista y que las que alquilen lo que se van a poner la noche de la recepción sean las invitadas de la familia. Las estudiantes que sí optan por alquilar eligen mucho los colores amarillo o rojo".

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"Te presto mi vestido"
Por la difícil situación económica muchas chicas no pueden comprar o encargar a una modista un vestido de recepción y deciden no asistir a la fiesta. Ante esta situación, en las redes sociales alguien ofreció a préstamo la prenda que usó para su graduación y la iniciativa se replicó en todo el país. No se conoce dónde nació exactamente la propuesta, pero pronto se hizo viral y más personas comenzaron a ofrecer el suyo. "Yo también presto mi vestido de egresada para cualquier chica que no pueda comprar el suyo. Por favor, si conocen a alguien que lo necesite, que me escriba. Es justo que todas puedan disfrutar de su noche", es el tipo de mensaje que suelen dejar las jóvenes bondadosas junto a la foto del atuendo utilizado al recibirse.

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En distintas ciudades entrerrianas hubo chicas que se sumaron a esta cruzada. Además hubo madres que expresaron que prestarán su vestido a otras madres, chicos que harán lo propio con su tarje, y hasta peluqueros y maquilladores ofrecen un servicio gratis a egresadas de menos recursos.
Mailén es una joven de 18 años de Paraná que publicó una imagen del vestido que usó para su fiesta de 15 y contó a UNO que lo presta a quien cumpla esa edad o para recepción: "El vestido es lo más caro de un festejo. Cuando lo mandé a hacer, hace tres años, me costó 9.000 pesos. No quiero imaginarme cuánto vale ahora".
"No tengo miedo de que se vaya a arruinar si lo presto, ya lo disfruté y me parece muy lindo que lo pueda disfrutar también alguna otra chica", dijo, y mencionó que ya recibió varias consultas de interesadas. "Me enteré de la campaña por mi mamá. Me encantó la idea y ella me incentivó. Son muchas las chicas que quieren tener su noche de recepción o de 15 y no pueden porque no tienen un vestido", dijo.

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