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Quieren restituir el nombre del pueblo y así rescatar su historia

A través de una ordenanza, Enrique Carbó pasó a llamarse Villa Diego. La idea es reivindicar el pasado del lugar, que fue un asentamiento que Francisco Ramírez encomendó a dos baqueanos

Martes 25 de Noviembre de 2014

Los habitantes de Enrique Carbó, un pueblo del Departamento Gualeguaychú, decidieron cambiarle el nombre a su pueblo y llamarlo Villa Diego, como se denominó en sus orígenes, previo al paso del ferrocarril.


La iniciativa fue promovida por su intendente, Rodolfo Romero, quien destacó el carácter histórico de ese nombre. En este sentido, en el proyecto elevado al Concejo Deliberante, el mandatario afirma que “es preciso rescatar la genuina historia de los comienzos de la localidad junto con su verdadero nombre, con el fin de que la misma se enseñe en los establecimientos escolares, recuperando la identidad del pueblo, de manera que nuestros niños y jóvenes conozcan no solo la historia sino también a sus protagonistas”.


Romero contó a UNO que la idea surgió para poder rescatar el pasado histórico de la localidad, relacionado con la lucha de los caudillos contra el Directorio, en defensa de sus ideales de federalismo. “Se formaron dos asentamientos en esta zona, que dejó el caudillo Francisco Ramírez en la zona de Gualeguay, nombrando como encargados a los hermanos Alonso y Diego Correa. El primero se estableció donde es el balneario Paso de Alonso, en inmediaciones del río Gualeguay; en tanto, Diego Correa se radicó en la estancia La Pata, cercana al pueblo, y se fue poblando esa parte”, comentó.


Según explicó el intendente, la denominación de Estación Enrique Carbó data de octubre de 1906, cuando pasó por el lugar la primera formación del ferrocarril central, que llega desde Buenos Aires. En este sentido, sostuvo: “El gobernador de la provincia de ese entonces, Enrique Carbó, emitió un decreto con fecha del 22 de octubre otorgándole su nombre al lugar del paso del tren”.


Como ocurrió en la mayoría de los pueblos ubicados a la vera de las vías, el ferrocarril trajo progreso y crecimiento a las urbanizaciones. “A partir del paso del tren se transformó en un pueblo pujante y la gente que estaba en Villa Diego se fue trasladando más cerca de la estación. Así se fue formando el pueblo, y como no tenían un nombre, se lo llamó igual que al estación”, explicó Romero.

 

 

Cambio paulatino


 

Rodolfo Romero explicó que a los efectos administrativos y jurídicos, la localidad se seguirá llamando Estación Enrique Carbó, aún cuando ya se haya aprobado con fuerza de Ley el cambio de nombre a Villa Diego.


“En estos días tenemos planificado viajar a Paraná a consultar en Catastro Provincial y hablar con el ministro de Gobierno, Adán Bahl, para que nos instruyan sobre cómo modificar definitivamente el nombre de la localidad”, expresó.


Por otra parte, señaló que los habitantes estuvieron de acuerdo y entendieron la necesidad de rescatar los orígenes de la localidad.


“Por ahora iremos poniendo cartelería nueva con el nombre de Villa Diego y debajo también dirán Estación Enrique Carbó como una referencia, porque la gente conoce al pueblo con ese nombre”, comentó por último.

 

 

Rescate del tren

 


En la década de 1990, cuando los servicios del ferrocarril dejaron de funcionar, muchos pueblos se vieron afectados. Rodolfo Romero comentó que en la actualidad pasan por día tres trenes cargueros por el pueblo. Hasta hace poco más de un año el Gran Capitán llevada pasajeros desde Misiones a Buenos Aires y viceversa, pero ya no pasa más.


“Como intendente, estoy en contacto con el gobernador Sergio Urribarri, y creemos que puede haber buenas noticias, ya que  hay una idea de habilitar el ferrocarril hasta el puerto de aguas profundas de Ibicuy, e incluso extender la recorrida del tren hasta la estación final Federico Lacrozze, en Buenos Aires, con el ferrocarril General Urquiza”, adelantó.

 

 

Otras localidades comparten una inquietud muy similar

 


Quienes viven en la localidad que ahora se llama Villa Diego la definen como un lugar muy tranquilo. Con calles anchas, sin los apuros de las grandes ciudades, conserva la costumbre de la siesta como un mandato sagrado.


Las actividades principales a las que se dedican sus pobladores están basadas en la agricultura; también hay una planta de incubación de pollos y una fábrica de zapatos.


En el casco urbano viven 1.250 personas y casi todos se conocen. El saludo en la calle y la cordialidad de su gente son una características de los pueblos del interior de la provincia y acá no hay excepción a esa regla. La cifra de habitantes aumenta a 1.680 si se contabiliza a quienes moran en el ejido del municipio.


El intendente, Rodolfo Romero, comentó a UNO que “todavía hay gente viviendo en el lugar donde se formó el primer asentamiento, que está a un kilómetro y medio del casco urbano. Allí se montó la infraestructura necesaria para que tengan una buena calidad de vida, con agua, luz, ripio”.


Romero mencionó que esta situación en que a las poblaciones se les otorga el mismo nombre de la estación de tren de cada pueblo no es exclusiva de este municipio: “Esto se da en muchos pueblos de la provincia. Por ejemplo, en la Estación Urquiza el pueblo se llama Villa San Marcial; en la estación Holt de Ibicuy, el pueblo se llama Ibicuy; lo que se conoce como Estación Irazusta es en realidad Villa Eledora”.


También mencionó el caso de la Aldea Spazenkutter, donde un grupo de vecinos intentó que esa localidad recupere el nombre de Campo María, como se llamó en sus inicios.

 

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