Quieren que se oigan los reclamos de los sectores populares de Paraná

El movimiento asegura que la emergencia social alcanza a 3.500 familias. La red de huertas es uno de los proyectos que más se afianzan en el territorio

La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Entre Ríos comenzó a desarrollar sus actividades hace tres años junto a las comunidades barriales y sociales de Paraná. A partir de tener un conocimiento de la realidad de cada lugar, en su mayoría barrios caracterizados por la extrema pobreza y donde no llega la asistencia del Estado, pusieron manos a la obra para delinear programas y acciones tendientes a paliar las necesidades más urgentes.

En todo este tiempo se puso en marcha una red de huertas orgánicas y se está estudiando la posibilidad de canalizar con el INTA la comercialización de los productos. La agenda de proyectos que motoriza la organización está basada en la articulación con organismos estatales. "Además de protagonizar esta transformación social, esta transformación de la economía popular, con desarrollo social, también estamos impulsando una fuerza política. Porque entendemos que si no tenemos una secretaría, un espacio de desarrollo de esta economía, no podemos llegar a buen puerto con todas las iniciativas barriales. Hoy por hoy no estamos contemplados, lo que sí tenemos es una escucha y una ayuda, del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Laura Stratta. Hay una audiencia pendiente para que nos reciba el gobernador en función de estos pedidos", afirmó la referente de la organización gremial, Patricia Martínez.
La militante sostuvo: "Es fundamental que se atiendan las emergencias laborales e hídricas para el desarrollo de cada una de las regiones que representamos. En un principio fuimos un grupo que además de tener una representatividad nacional, trabaja en función de los reclamos populares, pero si los mismos no tienen un sustento fuerte, una base sólida de trabajo social, se quedan simplemente en un grito callejero y nosotros queremos ser mucho más que eso".
Estos fueron algunos de los temas abordados en la reunión de la mesa provincial del movimiento.
Pidió mayor integración
El delegado de la CTEP en Paraná, Joaquín Cuscueta, apostó por un "cambio generacional" que se construya sobre la base de la economía popular, e integrando a los trabajadores ladrilleros, los vendedores ambulantes, los basureros. "Es muy importante el trabajo en el territorio, pero nadie le da la importancia que tiene. La gestión de base es la plataforma de nuestro futuro, por eso la importancia de tener otras actividades como deportes, cultura y una educación que realmente merecen. Nosotros tenemos que hacer el cambio generacional, pero para eso tenemos que trabajar y dar; todo lo que hacemos es por amor y para dar. Más allá de las necesidades y que no tengan un plato de comida y que estén viviendo en situaciones muy malas hídricas, y de salud muy preocupantes", manifestó.
Desde la experiencia comunitaria dijo que "todos deben tener las mismas oportunidades", como el acceso a la salud, a la educación, a un trabajo digno. "Y el acceso a esos derechos se va a canalizar a través de las cooperativas. Para asociarlos, para nuclearlos, tenemos que empezar a crear otras secretarías no solamente en la economía sino en el trabajo", enfatizó.
Cuscueta sostuvo que pese a las dificultades para sostener el trabajo territorial y de contención en zonas desfavorables, se continúa con la labor en 34 barrios de la capital provincial.

Desde adentro
Juan Centurión es referente de barrio Maccarone y está al frente del merendero y del comedor donde casi a diario asisten 264 personas. "Es mucha la demanda, se nota cada vez más la falta de empleo, de cobertura de salud, de educación. Van a golpear la puerta de cada referente y te piden un poco de leche, un poco de pan, un plato de comida. La necesidad es mucha y no podemos darle satisfacciones a todos", dijo sobre lo que se está viviendo en los barrios.
"Algo que está pasando es que a los que quieren trabajar haciendo changas, la misma gente por la inseguridad no les da la oportunidad de hacer un trabajo. Tenemos el problema de la Policía que los para solamente por usar una visera, por el color de la piel. Eso después te priva de conseguir una changa".
Soledad Alem cuenta una situación similar en el barrio Cáritas. Al merendero y comedor concurren más de 350 personas: "Cada vez se suman más, realmente la necesidad se ve muchísimo. Falta que el Gobierno llegue a los barrios, se nota cada vez más, no solo en la necesidad de un plato de comida, sino también en políticas de vivienda, hay 10 personas durmiendo en un ranchito de 4x4, durmiendo en el piso y el Estado no está presente".
Explicó que la gente está cansada de promesas y de la falta de respuestas. "Nos piden respuestas a nosotros, que no somos del Gobierno y tratamos de llegar con lo poco que conseguimos", explicó la joven.

Apuntan a lograr el trabajo de autogestión y asociado
El financiamiento de la organización se da a través de programas del gobierno nacional. Los referentes barriales cobran el salario social complementario a cambio de cumplir con determinadas tareas, por ejemplo en los merenderos y en los comedores y limpiando las huertas.
"Un grupo de chicas se unieron para producir pastas y a partir de allí empezar a vender. Por eso pretendemos que la gente se organice hasta jurídicamente, porque la idea es capacitarlos y tratar de que no dependan. La gente tiene ese prejuicio y dicen son todos planeros. No es tal como se dice, porque detrás de esos 6.000 pesos y de la gente que trabaja en CTEP, hay un trabajo de cada uno de nosotros que concurre a los barrios y que mira cómo viven", reivindicó la dirigente Patricia Martínez.
En la actualidad el movimiento trabaja para atender la emergencia de 3.500 familias en Paraná. Entre los servicios que brinda la delegación local de la CTEP se encuentran una panadería comunitaria, un hotel comunitario y todos los mediodías se cocina en la sede de Brasil 1037.

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