Suplemento Aniversario 2018
Domingo 11 de Noviembre de 2018

Querido yo a los 18 años

Diario UNO celebra su mayoría de edad y en una edición especial reúne relatos con el 18 como hilo conductor.

Diario UNO celebra su mayoría de edad y en una edición especial reúne relatos con el 18 como hilo conductor.
Votar, trabajar, estudiar, dejar la casa de los viejos, el servicio militar, eran –en otras épocas– puntos de inflexión al llegar a esta edad. Hoy los tiempos cambiaron, la situaciones también y los jóvenes tienen otras posibilidades.
Pero quienes ya suman 18 años con 22 de experiencia acumulan conocimientos que seguramente les serán ajenos a millennials y centennials.
Una forma de conectar a cuarentones y cincuentones con los jovencitos es la web. Y allí justamente circula un video de profesionales de la salud hablándole a su yo a los 18 años.
Se trata de una campaña española de egresados de la carrera de Medicina que vestidos con sus uniformes blancos se dirigen a sus "yo" cuando comenzaron a estudiar.
Todos tienen una experiencia que contar a su ser más joven, siempre con la idea de llegarle al estudiante que hoy está indeciso, no sabe qué estudiar o se arrepiente de haber elegido la carrera que comenzó a transitar.
Las palabras repetidas por todos son "estudiá", "seguí", "superate", haciendo referencia a lo difícil que es para un alumno del secundario encontrarse con un mundo totalmente diferente.
Los ahora médicos se dirigen a la cámara y comienzan su mensaje diciendo "querido yo a los 18 años" para luego añadir diferentes situaciones como por ejemplo "hay mucho que leer, pero no te preocupes, vas a poder"; "sí, va a ser duro, deja de preocuparte"; "todo es nuevo, pero no vas a tardar en adaptarte"; "es una carrera de fondo, pero disfrútala"; "la vida universitaria no es tan linda como la de tus amigos"; "compagina estudio y vida social"; "recurre a tu familia".
En el grupo de whatsapp de amigos y conocidos pregunté qué le dirían hoy a su yo a los 18 años y las respuestas fueron diversas.
Un profe contestó: "Me diría 'no te tomés el año sabático, porque después cuesta volver al estudio y mucho'. Es lindo no tener horarios después de 14 años de jardín, primaria, secundaria, pero cuando ves que tus compañeros tienen sus actividades y vos no hiciste el viaje que soñaste o no podés dormir todo el día como planeaste, no está bueno. Eso me doy cuenta hoy, a los 18 ni me lo imaginé".
Otro reflexionó: "No buscaría el primer trabajo a los 18 años para tener mi plata, porque los viejos te ayudan con los gastos con tal de que estudiés. Además los empleadores cuando sos joven te explotan. Yo me acuerdo cuando decidí no estudiar, mi mamá me dio un recorte del diario para que vaya a conseguir empleo. Cuando llegué había una cola interminable. Así que me armé de paciencia y por mi vieja me quedé. Cuando me tocó el turno, no tenía ni curriculum para mostrar, así que sólo le conté que quería trabajar. Me dijeron que sí, que vaya a tal dirección al otro día, a las 7. Fui al depósito donde me mandaron y de una me pusieron a apilar. A los seis meses me despidieron y conocí la precarización laboral".
"Seguiría mi carrera de deportista, dejé todo para estudiar, después me casé, el trabajo, la casa y ahora de grande volver al deporte es sólo recreativo. Ya no soy la misma", reflexionó una Mami hockey.
"Yo tengo el mejor recuerdo de mis 18 años. Doné sangre por primera vez. Fue una sensación tan linda que después la repetí cada vez que alguien me comentaba que tenía un familiar o sabía de un amigo que necesitaba. Capaz que por la edad ni lo pensé, no hubo dudas, fui llené la planilla que me dieron y doné", aseguró una maestra solidaria.
Y hoy Diario UNO de Entre Ríos llega a la mayoría de edad y seguramente si le hablara a su edición número cero le haría un repaso de los cambios en el mundo, en la inmediatez de las noticias, en cómo se diversificó la Redacción, los muchos periodistas que hicieron sus páginas, los armadores que cambiaron su diseño para hacerlo más versátil, los suplementos que aumentaron su tirada y los avatares económicos que complicaron su situación.
También hablará de cómo poco a poco se fue haciendo grande y compitió de igual a igual con un diario centenario. Se contará a sí mismo que sus notas, investigaciones, crónicas, entrevistas, sociales ya son parte de un archivo de consulta y que sigue sumando experiencia, sigue pensando en crecer y aunque es joven y se equivoca, tiene tiempo de corregir, teclear y escribir una página nueva.

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