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Quemas y basurales en el área metropolitana sin solución ambiental

El complejo cierre del Volcadero es parte de un proceso social que tampoco acompaña en Paraná. Dudas sobre el sitio del relleno sanitario.

Domingo 26 de Julio de 2020

Por día, el área metropolitana que comprende a Paraná y las localidades de Colonia Avellaneda, San Benito y Oro Verde, produce un promedio de 400 toneladas de basura. Desde hace casi una década se diseña un plan de relleno sanitario que ha tenido algunos avances, tanto administrativos como en la búsqueda de recursos para su financiamiento internacional, pero mientras tanto poco se ha avanzado en otras etapas que comprenden el proceso de tratamiento de los residuos. Quemas y basurales en el área metropolitana sin solución ambiental

Solo Oro Verde ha dado pasos más firmes en el saneamiento ambiental, tanto en la separación en origen como el tratamiento y la recuperación.

Días atrás UNO reflejó los reclamos de vecinos en Colonia Avellaneda por las columnas de humo que se propagan permanentemente desde el basural a cielo abierto próximo al barrio Los Zorzales.Está ubicado al final de calle Juan Bertoldi, en la zona oeste del ejido urbano. Incluso está próximo al arroyo Las Tunas.

Tal como ha dado cuenta UNO en reiteradas oportunidades, está pendiente un proyecto de saneamiento, como tantas otras problemáticas no planificadas al comenzar la urbanización de esa localidad.

Ese basural a cielo abierto tiene décadas, pero el explosivo incremento poblacional de los últimos 10 a 15 años agravó la situación. Hoy el municipio presta el servicio con un camión compactador y dos volcadores. A diario, la comunidad produce unas 20 toneladas de basura, aproximadamente.

La pandemia por el Covid-19 puso en suspenso una de las tareas más urgentes que pretendía llevar adelante la nueva gestión a cargo de Ariel Weiss, ligadas al uso y tratamiento en ese terreno.

En el caso de San Benito, el basural se encuentra hacia el este urbano.

Del mismo modo que sucede en las otras localidades de la región -a excepción de Oro Verde-, está retrasada en el manejo integral de los residuos.

Ante la consulta, el intendente, Exequiel Donda, indicó a UNO que había mantenido contactos con autoridades del Ministerio de Ambiente de la Nación con el propósito de desarrollar un proyecto de una planta de clasificación de residuos en una nueva localización.

“La estrategia es siempre pensando en la disposición final de toda el área metropolitana”, sostuvo, y aclaró que cuando se concretara el relleno sanitario para las cuatro localidades, la planta clasificadora permitiría disminuir los voluménes de basura transportados a ese predio.

Asimismo, precisó que esa tarea debe ir acompañada por un crecimiento en la conciencia social, participación y compromiso de la comunidad.

Por ello se había iniciado un trabajo desde talleres municipales para dar inicio a un plan de separación domiciliaria de residuos. La estrategia estaba pensada con el apoyo de los establecimientos educativos, por lo que el aislamiento social, preventivo y obligatorio frenó ese avance.

En San Benito se producen unas 10 toneladas diarias de residuos domiciliarios.

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Proceso inconcluso

Desde Paraná se empuja un plan de saneamiento que favorecería a la región. La finalidad es cerrar el Volcadero, convertido en un drama y grave problema ambiental, casi centenario. Pero la crítica realidad social, la gran cantidad de familias que sobreviven del cirujeo, ha hecho muy compleja la resolución.

Tal es así que a lo largo de las últimas tres administraciones municipales, incluso se barajaron varios lugares para su relocalización.

Finalmente, desde hace seis años se dispuso un terreno en calle Juan Báez al final, cerca de la reserva natural denominada Parque Mutio, lo que originó reclamos de los sectores ambientalistas.

Esa localización fue confirmada por las últimas dos administraciones municipales, al punto que una de ellas adquirió el predio y la siguiente lo amplió. Sin embargo, no se descarta que ese sitio sea modificado.

Además del reclamo ambiental, existen contraposiciones sobre los beneficios de esa ubicación para trasladar hasta allí los residuos de cuatro ciudades, aún con volúmenes reducidos previamente clasificados. No se trata de un punto equidistante, pero fundamentalmente atraviesa un sector sur de la ciudad en constante expansión y crecimiento demográfico.

Es por eso que de acuerdo con consultas de UNO, el terreno para el relleno sanitario aún no está firme.

En materia de residuos, el avance más serio de Paraná fue la planta de clasificación de residuos General Belgrano. Pero a nivel comunitario la separación en origen sigue siendo una cuenta pendiente.

La contenerización de los residuos domiciliarios tuvo un notable éxito en la erradicación de microbasurales que proliferaban por todo el ejido urbano. Su éxito también se convirtió en su condena: la población saca los residuos todos los días, sin días habilitados para orgánicos e inorgánicos. De hecho, ya no hay tampoco campaña oficial alusiva: la medida es de díficil implementación y acatamiento.

Paraná produce a diario unas 350 toneladas de basura.

Sobre el proyecto del relleno sanitario, a fines del año pasado el gobierno provincial había informado acerca de la obtención del crédito por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para su concreción en cuatro nodos: Concordia, Paraná, La Paz-Santa Elena y Colón. El primero en avanzar era en la región de la Capital del citrus.

En Paraná, la díficil elección y confirmación del terreno resulta menos compleja que el abordaje de la realidad social en el actual Volcadero.

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