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Qué será de Cambiemos en la provincia

dificultades en cuanto al método de construcción política, diferencias de criterio, dudas y un comportamiento de sus integrantes que en algunos casos resulta corrosivo.

Sábado 24 de Agosto de 2019

El destino de la alianza Cambiemos es un tema de análisis dentro de ese sector, a la luz de la casi inevitable derrota a la que se verá expuesta a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires (el territorio de su máxima figura: la gobernadora María Eugenia Vidal) e incluso la incertidumbre respecto de lo que puede suceder en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires si el actual jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, no alcanza el 50% de los votos en octubre, requisito para ganar y evitar el balotaje.

En la crisis de Juntos por el Cambio (tal como se llamó en la última elección) se observan dificultades en cuanto al método de construcción política, diferencias de criterio, dudas y un comportamiento de sus integrantes que en algunos casos resulta corrosivo.

Lilita conducción

El ejemplo más claro es el de Elisa Carrió, quien se erigió tras la crisis que desató la derrota electoral de los gobiernos nacional y bonaerense en una de las caras más visibles del oficialismo, aunque cada vez que abre la boca amenaza la ya de por sí inestable unidad del sector . “Durán Barba decía que no había que acompañar a los candidatos a gobernadores de Cambiemos en las provincias y dejarlo ganar al PJ, cosa que era avalada por Frigerio”, dijo la diputada en TN hace un par de días. Incluso antes de las PASO había cargado duramente contra el ministro del Interior y contra el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, asegurando que subestimaban a Mauricio Macri y que su rol era el de operadores del peronismo. Igualmente ha criticado al jefe de Gabinete, Marcos Peña, entre otros.

Carrió cargó contra el ala política del Gobierno, contra el sector tildado de dialoguista con el peronismo, sin entender que el gobierno de Macri, en minoría en el Congreso y también entre los gobernadores, necesitó del diálogo fluido con el peronismo. De hecho, Frigerio mantuvo una cordial relación con el gobierno provincial y con los municipios entrerrianos; y el gobernador Gustavo Bordet tuvo –como otros mandatarios peronistas– la actitud de apoyar la gobernabilidad avalando (a través de los legisladores nacionales) varios proyectos del Ejecutivo en el Congreso.

Sin embargo el esquema de análisis de Carrió ha comenzado a replicarse en la provincia y en los últimos días aparecieron expresiones de dirigentes radicales culpando a Frigerio por la derrota.

Más allá de que lógicamente resulta más sencillo criticar a un funcionario, aunque encumbrado, antes que al mandatario, la reacción de algunos sectores de la UCR plantea dudas respecto de la conducción del espacio en la provincia.

Enfrente está el sector heterogéneo que desde 2013 fueron parte del armado frigerista, entre ellos Luis Leissa, Juan Domingo Zacarías, Emilio Martínez Garbino y del que incluso participó el mismísimo Jorge Busti apoyando la candidatura a senador nacional de Alfredo De Ángeli.

Recuerdos

Ese resquebrajamiento interno tiene algo de recuerdo de la Alianza de Fernando de la Rúa y Chacho Álvarez. Algunos integrantes del electo oficialista nacional actúan como si creyeran que en 2015 Macri ganó por mérito propio, en vez de observar los groseros errores del kirchnerismo que fueron sellando la derrota. (Hoy el peronismo no está exento de cometer ese mismo error, pero es difícil que no advierta la amplitud del voto castigo a la actual gestión).

No solo el radicalismo entrerriano aporta a esta confusión de Cambiemos. Es claro que adopta ahora una postura diferente a la que sostuvo todos estos años, en los que le quedaba muy cómodo que el ministro viniera a resolverle sus internas. La derrota anima a algunos a realizar críticas que antes reservaban para la intimidad.

También el macrismo ha dado señales confusas, como ha ocurrido en Paraná con la vinculación entre sus dos máximas referencias institucionales: la viceintendenta Josefina Etienot y el concejal Emanuel Gainza.

Si se quiere ver la parte llena del vaso en la performance del Cambiemos entrerriano, se puede señalar que en las PASO nacionales redujo la ventaja que el peronismo le había sacado el 9 de junio, cuando las candidaturas a gobernador y las principales intendencias fueron ocupadas por dirigentes radicales.

Incluso en Paraná, ante la evidente inmovilización del varisquismo, Cambiemos recuperó votos respecto de la diferencia que tuvo Adán Bahl al ser electo intendente en junio.

Una mirada retrospectiva más extensa permite ver que fue el armado de Frigerio el que estuvo a punto de consagrar gobernador a De Ángeli cuando el radicalismo venía de perder por paliza en 2011.

Culpa de quién...

¿Qué tan mal está el macrismo en la provincia? ¿Puede achacársele a Frigerio alguna responsabilidad en eso? ¿Se puede pensar, por caso, que Frigerio tiene alguna culpa en la derrota de Cambiemos en Paraná? No aparecen demasiados datos para sostener que la conducción política del ministro haya originado las derrotas, sino más bien para pensar que ha sabido amalgamar a sectores con profundas diferencias.

Esa convivencia no siempre fue sencilla. Incluso en estos momentos, la llegada del alasinismo a Cambiemos –de la mano de dirigentes del PRO– genera quejas de parte de radicales que hace algunos años encontraban en el legislador un emblema de las denuncias que se formulaban al peronismo.

El destino de la coalición es incierto, aunque posiblemente tras la derrota previsible de octubre las cuestiones busquen un reordenamiento que a nivel provincial genera importantes dudas. Por lo pronto en el radicalismo no se advierte una conducción que surja naturalmente. Los intendentes que lograron buenos resultados en junio –pese a que en sus distritos Bordet hizo una muy buena elección– se desinflaron en las primarias. Además se trata de gestiones valoradas por los vecinos, lo que no significa que tengan un correlato en ascendencia política sobre sus correligionarios. En tanto, la preeminencia de Atilio Benedetti, que sumó su segunda derrota como candidato a gobernador, parece declinar.

En el macrismo, cuyas mayores referencias estarán en la Legislatura, la cuestión parece más sencilla en favor del ministro del Interior.

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