Día del Trabajador
Miércoles 02 de Mayo de 2018

"Que se necesiten cada vez menos planes sociales y más trabajo digno", pidió la Iglesia

En la tradicional homilía del 1° de Mayo, Puiggari se basó en conceptos del Papa Francisco sobre el mundo del trabajo y la justicia social

Frases como "el trabajo no debe ser considerado como un mero factor de producción, ni ser degradado estimándolo como solo una mercancía", el pedido para que "el trabajo no carezca de las condiciones de dignidad que cualquier ser humano se merece", o "sin el trabajo que nos da dignidad, no hay sociedad no es justa", fueron expresiones del arzobispo Juan Alberto Puiggari, en el inicio de la celebración religiosa por el Día de los Trabajadores, tomando conceptos recurrentes del papa Francisco.

En Paraná, la ceremonia religiosa se realizó ayer en la catedral metropolitana, con el presbiterio de la Diócesis y con menor cantidad de fieles que la habitual, por las inclemencias meteorológicas y sin dudas por el impacto que vienen arrastrando las denuncias y ahora el juicio por abusos en el Seminario.

En ese marco la Iglesia, no solo de la capital provincial sino en todo el país, puso la mira en la realidad del mercado laboral actual, tanto por la situación de los planes sociales,como por la calidad y la falta de empleo.

"El objetivo verdadero no es la prestación económica para todos, sino el trabajo para todos. Sin eso no habrá dignidad para todos, no habrá una sociedad justa. El trabajo de hoy y de mañana no será justo por los avances técnicos y tecnológicos, pero deberá ser trabajo, no jubilación", planteó Puiggari, y haciendo referencia a la festividad de San José Obrero –patrono del Trabajo–, recordó la vida de José como carpintero, y señaló: "En su pueblo decían cómo podía tener sabiduría el hijo de un carpintero, de un obrero. Una vida como la de nosotros, a los ojos del mundo intrascendente, rutinaria, no podía ser de un Mesías", y agregó: "A la luz del Señor, ningún trabajo es insignificante, ninguna tarea es despreciable. La grandeza de nuestro trabajo no se mide por las obras que hagamos, sino por el amor con que lo hagamos para hacer de este mundo una casa digna de los hijos de Dios".

Tras esos conceptos, y repasar dichos del papa Francisco, planteó: "Pedimos a Dios que conceda una Patria cimentada en la justicia social, en la que nos encaminemos a una justa distribución de las riquezas, donde no exista inseguridad de permanecer en el empleo. Tampoco jornadas abusivas, ni sueldos de miseria ni trabajos en negro ni falta de descansos merecidos. Pero también es un compromiso de verdadera laboriosidad. Y recrear una verdadera cultura del trabajo. Dios quiera que cada vez se necesiten menos planes, porque todos los argentinos tengan un trabajo digno, que los dignifiquen. Sin dudas que los planes que ofrece el Estado se hacen necesarios, en tanto sean una expresión de solidaridad de la sociedad con los que menos tienen. Pero anhelamos que cada argentino pueda llevar adelante su trabajo, pan y salud, educación, progreso a su familia. Es un compromiso para todos los cristianos, sobre todo para aquellos que tengan un compromiso social. Estoy convencido de que uno de los actos de caridad más grandes para un cristiano es dar fuente de trabajo, porque es una familia que se dignifica, que no es excluida del contexto de la vida social", remarcó.

Y acotó: "No debemos olvidar el poder de la oración para que nuestro país encuentre soluciones a nuestros problemas sociales que exceden el marco de la capacidad de cada ciudadano, porque deben ser acogidas como permanentes políticas de Estado. Tenemos que tener conciencia que delante de cualquier economía está la persona. La gran preocupación no tiene que ser que cierren los números, que ciertamente debe ser una ocupación, no vamos a ser ingenuos, pero la gran preocupación debe ser aunque sea ganar un poco menos los que más tienen, y que haya argentinos que ganen lo que tienen derecho a ganar, para llevar el pan", reflexionó Puiggari.

Más tarde, al término de la celebración litúrgica, el prelado salió de la Catedral y como es habitual, realizó la bendición de herramientas de trabajo.

Apostadas sobre la calle Su Santidad Francisco, se ubicaron unidades del servicio de transporte urbano de pasajeros, ambulancias, unidades de bomberos, taxis y particulares.

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