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Puiggari responderá por escrito, Karlic y Maulión no se decidieron

El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, le contestó al juez Alejandro Grippo presentará su declaración por escrito como lo permite el artículo 250 del Código Procesal Penal de Entre Ríos.

Miércoles 07 de Noviembre de 2012

El actual arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, decidió declarar por escrito en la causa que investiga los abusos de menores cometidos presuntamente por el cura Justo José Ilarraz en el Seminario Menor entre 1984 y 1993.
 

Fuentes judiciales confirmaron a UNO que el prelado optó por esa posibilidad y evitar de esa forma la presentación ante el juez y los fiscales que llevan adelante la investigación.
 

La posibilidad de no asistir a los estrados judiciales está contemplada en el Código Procesal Penal de la provincia y se extiende también a autoridades nacionales y provinciales, diplomáticos y militares.
 

En la causa por los abusos de los menores, por entonces de entre 10 y 14 años, el juez de Instrucción de Paraná, Alejandro Grippo, citó a declarar a los tres arzobispos que ejercieron el cargo mientras se registraron las violaciones o que tuvieron conocimiento de esos delitos pero no informaron ala Justicia. Además de Puiggari, están citados los exarzobispos y actual cardenal, Estanislao Karlic y Mario Maulión. Tanto a Karlic como a Maulión el Juzgado le enviará nuevamente una cédula para que contesten cómo declararán en la causa.
 

Por el momento se desconoce si los prelados se presentarán ante los estrados o si seguirán el camino elegido por Puiggari para dar su versión de los hechos, es decir, declarar por escrito.
 

El cardenal Karlic, que abandonó la capital entrerriana días después de que estallara el escándalo de los abusos en el seminario local, regresó de Roma este fin de semana, pero ha evitado hacer cualquier tipo de declaración sobre el caso.
 

Hasta el momento declararon ante la justicia seis exseminaristas, quienes detallaron los abusos sexuales de los que fueron objeto presuntamente por parte del sacerdote Justo José Ilarraz mientras estuvieron internados en el seminario de Paraná. También declaró el párroco de San Benito Abad, Leonardo Tovar, quien avaló los dichos de las seis víctimas, y el cura Pedro Barzán, actualmente radicado en Italia, que dijo haberse enterado de los hechos a través del testimonio de uno de los denunciantes.
 

La causa está caratulada como promoción a la corrupción de menores agravada y fue impulsada de oficio por la Procuración General de Entre Ríos, ya que la Iglesia mantuvo en secreto lo sucedido y nunca denunció los abusos ante la justicia ordinaria.
 

El actual arzobispo de Paraná, monseñor Puiggari, fue rector del seminario local entre 1992 y 1997 y el primero en tomar conocimiento de los abusos cometidos contra los casi 50 chicos. Puiggari llevó el caso ante Karlic, quien en 1995 ordenó la realización de una investigación diocesana, cuyos resultados nunca fueron comunicados a la Justicia entrerriana, según dijeron fuentes tribunalicias.
 

El cura acusado de haber abusado sexualmente de los menores era secretario privado de Karlic y, según versiones, estaba siendo preparado por el prelado para que lo suceda en el cargo. Tras la investigación diocesana, iniciada por Karlic se determinó prohibirle el ingreso a la Diocesis de Paraná por los presuntos abusos cometidos a menores.

Pliegos con preguntas
El artículo 250 del Código de Procedimientos Penales le permite a las autoridades de la Iglesia un tratamiento especial, que consiste en la posibilidad de optar por declarar en su residencia oficial o por informe escrito, dejando constancia en este último caso que deponen bajo juramento o promesa de decir verdad; no pudiendo, en el primer caso, ser interrogados directamente por las partes ni por los defensores o mandatarios. Para llevar adelante este acto, las partes intervinientes en el caso enviaran sus preguntas por escrito al juez quien las trasladará en este caso a Puiggari para que las responda.

Cura condenado por abusos, ya está libre
El excura Mario Napoleón Sasso, quien fue el primer sacerdote condenado en el país por abuso de menores cuando era párroco de la capilla de la localidad bonaerense de La Lonja, partido de Pilar, fue beneficiado con salidas transitorias.
 

El fallo que le permite al exsacerdote salir de la cárcel fue dictado la semana pasada por la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro y lleva la firma de los jueces Celia Margarita Vázquez y Gustavo Herbel.
 

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro, que en 2007 condenó a Sasso a 17 años de prisión por abusar en la capilla a cinco niñas de entre 7 y 14 años, planteó su oposición al beneficio, pero por orden de sus superiores de la Cámara, las salidas comenzaron a efectivizarse desde la semana pasada.
 

Las fuentes indicaron que, al menos, el TOC 1 logró que Sasso tenga el beneficio mínimo, que es una salida transitoria de 24 horas al mes y que puso como garante de las mismas a la actual esposa del condenado, con quien se casó en 2007 mientras esperaba en prisión el juicio oral. Sasso logró las salidas transitorias porque cumplió este año la mitad de su condena, ya que la Cámara de Casación le redujo la pena impuesta en el juicio a 16 años de cárcel y lleva 8 detenido desde 2004. En el juicio oral, se demostró que entre 2002 y 2003 Sasso, único sacerdote de la capilla San Miguel de La Lonja, donde funcionaba un comedor, les ofrecía a las niñas caramelos y las invitaba a ver televisión a su habitación, donde las desvestía, manoseaba y se masturbaba delante de ellas. La policía secuestró en el lugar profilácticos usados y pornografía infantil que el cura tenía almacenada en su computadora y en revistas pedófilas y, según se comprobó en el debate, les hacía ver a las nenas mientras las abusaba. Al finalizar el juicio, el TOC 1 de San Isidro lo condenó por abuso sexual doblemente calificado en razón del sometimiento sexual ultrajante para las víctimas y por su condición de ministro de un culto religioso. La causa se inició en noviembre de 2003 con la denuncia de una catequista de la parroquia, quien se enteró de la situación por el relato de una de las nenas.

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