Alimentación saludable
Jueves 21 de Marzo de 2019

Por el desabastecimiento y el aumento de los precios, se consume un 10% menos de leche

La deficiencia de la ingesta en niños de corta edad se acrecienta por la falta de educación alimentaria de los padres.

En los últimos meses se han registrado faltantes de lácteos en las góndolas. El argumento de las empresas van desde la sequía hasta las inundaciones pero lo cierto es que, periódicamente, el consumidor debe variar de marca de acuerdo a la preferencia, el bolsillo o los comportamientos especulativos del mercado.


Este miércoles UNO dio cuenta del faltante de segundas marcas en los negocios locales, hecho que se repite en varios puntos del país, y que obliga al consumidor a volcarse a las primeras marcas, con precios muy superiores, o directamente dejar de consumir leche.


El titular de la Dirección de Seguimiento de Precios de Entre Ríos, Javier Schnitman, señaló ayer que las dificultades en el abastecimiento empezaron en enero cuando comenzaron los cierres de muchos tambos de la cuenca lechera por las inundaciones o los vaivenes de la economía. Esto implicó problemas en la producción y distribución de lácteos que se vieron reflejados en las góndolas, con carteles que limitaban la compra a dos litros de leche de primera calidad por cliente y luego un litro de leche de segundas marcas, por persona.


En este contexto de aumentos desmedidos y de desabastecimiento, la venta de leche cayó un 10%, según la misma fuente.


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Las consecuencias para la salud de las personas


Hasta el momento no hay acciones del Estado para solucionar la situación y el desabastecimiento de tan importante alimento.


Sobre la consecuencias de la falta de ingesta de leche en los distintos tramos etarios, la nutricionista Florencia Méndez indicó que, a edad temprana, la leche es un alimento básico, aun después de la etapa de lactancia materna. "Por lo general hasta los tres años los chicos toman leche maternizada que viene en polvo y cuestan una fortuna. Muchas personas de los sectores más vulnerables que obtienen estas fórmulas en centros de salud o quienes tienen acceso a comprarlas, las diluyen. Por lo general, si la necesidad es cuatro cucharadas por taza, preparan cuatro tazas con cuatro cucharadas y así la concentración de nutrientes se pierde y no alcanza a cubrir los requerimientos necesarios".


La profesional resume que, a la larga, las consecuencias para la primera infancia son la falta de crecimiento, el bajo peso y, cuando éste es prolongado en el tiempo, se llega a un punto extremo en que los niños pierden talla. "Cuando se pierde en edad temprana – dos o tres años- la talla es irrecuperable. También pasa que, por hambre y por falta de glucosa, que es uno de los nutrientes esenciales para el cerebro, los chicos experimentan falta de concentración, falta de atención y hasta problemas cognitivos". Estas derivaciones afectan directamente el desarrollo personal y la Educación a futuro.


En los adultos hay dos corrientes en salud y nutrición, una de éstas afirma que el hombre no tendría que tomar leche luego de destete, y otra que afirma lo contrario. Méndez es partidaria de que cada persona elija tomar leche o no, según su gusto. "Hay una realidad. Como población mayoritariamente descendiente de europeos, tenemos muchos problemas de digestibildad de la leche -como la intolerancia a la lactosa- que se dan, por lo general, en la adultez". Esta también es una de la cuestiones por las cuales se deja de consumir leche.


Sobre la merma del consumo en adultos mayores, la licenciada en Nutrición considera que los ancianos pueden obtener el calcio de otros alimentos, aunque en este punto se evidencia la necesidad de contar con información y educación alimentaria, tanto por parte de ellos como de sus cuidadores. En ese sentido las legumbres resultan un buen reemplazo de la leche como aportantes de proteínas, en casos de bajo peso o desnutrición.


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Sin educación alimentaria


El pediatra Marcelo Itharte, remarca la importancia de la lactancia materna ante todo, recordando que hasta los primeros seis meses de vida, la alimentación debería aportarla exclusivamente la leche materna, y que los niños no deberían depender de leches de fórmula, compradas en farmacias.


"En la experiencia es difícil llegar al año con lactancia materna. Entre el año y los dos, el niño o niña necesita leche en el desayuno y la merienda para recibir las calorías adecuadas. Recordemos que, pasado el año, los chicos deben tener una alimentación habitual de adulto, con lo cual los niveles de leche bajan a dos vasos o mamaderas por día, de acuerdo a las costumbres del hogar", explicó.


"En principio somos lactantes. Dependemos de las calorías y del contenido proteico de la leche hasta los dos años de edad, período fuera del cual, en un país agricologanadero como el nuestro hay más que nada una cuestión cultural y una presión comercial al momento de consumo de la leche de vaca".


Según explica el médico del hospital San Roque, el niño comienza a ingerir calorías con el resto de los alimentos y que uno de los problemas en la alimentación de los niños, además de los recursos, es la falta de educación alimentaria de los padres.


En efecto, generalmente no se depende de profesionales, nutricionistas o pediatras, a la hora de aprender cómo se alimenta una persona, tampoco en el sistema educativo hay materias que enseñen profundamente esos temas.


"Lamentablemente, cuando uno revisa los tachos de basura de las salas de espera en el hospital encuentra envases de gaseosas cola, de papas fritas, de doritos, chizitos y otra alimentación no adecuada recomendadas desde los medios de comunicación, a través de las publicidades. Recibimos chicos en la consulta cuyos padres no saben lo que tienen que darles de comer, y cuando van a los quioscos -dentro y fuera del hospital- no consumen lo que les dice el médico en la consulta sino que prevalece lo que ven en las pantallas", señaló.


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Obesos por malnutrición


"Allá por los 90 había un 30% de la población que tenía problemas de bajo peso y de desnutrición. Hoy, a estadísticas de 2018, se evidencian problemas de sobrepeso y de obesidad, llegando a una cifra epidemiológica de un 30%, aproximadamente. Lamentablemente es este el panorama y no veo perspectivas de que, en un futuro, esta curva deje de subir o empiece a disminuir", puntualizó.


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