La Provincia
Sábado 22 de Diciembre de 2018

Política en bermudas

Clave. No es tan amplio el abanico de las definiciones que terminarán de confeccionar el mapa electoral entrerriano. Se discutirá en enero y se plasmará en las listas el 13 de febrero

Difícilmente las próximas semanas se exteriorice una mayor actividad político/electoral en la provincia. No ayuda el verano ni el humor social. Sí habrá por supuesto mucha actividad hacia adentro de los sectores políticos para definir la oferta que se hará en la campaña hacia las PASO.
Ayer, el acto que encabezó el gobernador Gustavo Bordet tuvo algo de cierre del año, lógicamente para el oficialismo, pero también para otras fuerzas. Vendrán tiempos de negociación, de rosca política, de vacaciones breves y de leer encuestas en la playa para todos los partidos.
El panorama planteado pone a Bordet en el centro de la escena del oficialismo, con las mismas amplias facultades y responsabilidades que tuvieron en su momento sus antecesores Sergio Urribarri y Jorge Busti para armar las listas, e incluso para intentar plasmar en ello algunos de los criterios que estaban en la reforma política que el gobernador envió a la Legislatura y finalmente no llegó a tratarse.
Quedan varias semanas todavía para conocer si, al vencimiento del plazo para inscribir los frentes electorales, el 13 de febrero, el justicialismo accede a reglamentar un piso bajo de porcentaje electoral para que los sectores que participan de las primarias puedan incluir algunos candidatos en las listas legislativas, aún perdiendo la elección. Los lugares de la minoría, como se los suele llamar.
Ese porcentaje –se hablaba del 15%– puede dejarse establecido en la carta constitutiva de cada frente electoral. De existir una cláusula de este tipo, el kirchnerismo entrerriano podría verse tentado a participar de la interna. De lo contrario, solo le queda la posibilidad de participar por afuera de la interna del PJ, con otro partido (Unidad Ciudadana) yendo directamente a la elección general.
Hasta el momento nada parece indicar que vaya a suceder lo primero, es decir que el acuerdo parece lejano; y menos aún, que las listas legislativas que arme Bordet incluyan a los dirigentes del sector, puntualmente al exgobernador Sergio Urribarri.
Hasta ahora se habló poco de la eventual lista de unidad. Se ha mencionado como una posibilidad entre tantas que Julio Solanas, el más probable candidato a gobernador del kirchnerismo entrerriano, vaya como vicegobernador de Bordet. No hay nada seguro en esto, como tampoco nada asegura que la eventual inclusión del actual diputado nacional en una fórmula alcance para que todo el kirchnerismo provincial vuelque su apoyo al gobernador. Así las cosas, lo más lógico sería que el sector de Urribarri y Solanas participe de la elección general por el partido Unidad Ciudadana.
La posibilidad de buscar la unidad del peronismo entrerriano con la inclusión de Solanas en la fórmula también podría ser vista como una decisión contradictoria del exintendente paranaense, y no hay garantías de que lleve al kirchnerismo consigo. Si alguien considera que Bordet estuvo demasiado cerca del macrismo durante los tres años de gestión, difícilmente crea que eso se resuelva con la inclusión de Solanas en la fórmula. Básicamente la divisoria de aguas pasa por la evaluación de la relación entre el gobierno provincial y el nacional; y por las referencias nacionales dentro del peronismo: Cristina Fernández para unos, la Alternativa Federal para otros.
Las encuestas que maneja el bordetismo muestran que el mandatario tiene su nivel de imagen tan alto como para suponer que ninguno de los eventuales candidatos a vicegobernador le sumaría demasiado en términos electorales, ya sea considerando la variedad de nombres que surgen entre el funcionariado, los legisladores o intendentes; o desde la consideración de diferentes criterios, como pueden ser el territorial, la perspectiva de género (llevar de vice a una mujer) u otras consideraciones.
La decisión del actual vicegobernador, Adán Bahl, de disputar la Intendencia de Paraná consolida aún más a Bordet en esta postura. Se sabe que en la elección del año próximo tendrán un rol importante los candidatos a intendente, y esto es de especial importancia para Cambiemos, que en la amplía mayoría de las ciudades que gobierna buscará la reelección de los actuales presidentes municipales.
Caída en octubre la chance de que Rogelio Frigerio sea el candidato a gobernador, aún se aguarda que la negativa sea confirmada por el ministro. Los pocos que sostienen que esa postulación puede darse lo hacen casi como pronunciando una letanía. Nuestro candidato es Frigerio, pero... El presidente del PRO y único intendente macrista de la provincia, Gustavo Hein, está dispuesto a encabezar una fórmula que compita en las primarias con los aspirantes a gobernador provenientes del radicalismo. Debería llevar como compañero de fórmula a un dirigente radical, o a una radical. Allí aparece el nombre de la diputada paceña María Alejandra Viola, quien preside uno de los dos bloques de Cambiemos en la Cámara baja, justamente el que tiene mayoría del PRO.
El problema de Hein, o al menos uno de los problemas, es el bajo nivel de conocimiento que tiene entre los entrerrianos, y que resulta difícil de revertir en pocos meses. Las listas podrán inscribirse hasta el 23 de febrero y la elección primaria es a mediados de abril.
Suena otro posible candidato, el diputado Esteban Vittor. El oriundo de Paraná es igualmente poco conocido. La escasez de dirigentes con potencialidad electoral en el partido del presidente Mauricio Macri es tal que hace unos días llegaron a sondear al exfutbolista Roberto Ratón Ayala con la candidatura a intendente de Paraná, o a otro cargo. La respuesta fue negativa, y cuando se conoció la situación se la atribuyeron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y a Vittor.
En Paraná el macrismo tiene como potencial candidato al concejal Emanuel Gainza, cuyo grupo político ha dado señales claras de crecimiento. El edil estaría dispuesto a disputar con el intendente Sergio Varisco las primarias por la candidatura en la ciudad más poblada de Entre Ríos; aunque sectores del varisquismo lo ven como un buen candidato a viceintendente para acompañar al presidente municipal en la búsqueda de la reelección.
Desde el oficialismo provincial manejan encuestas que hablan de una sensible recuperación de la imagen de la gestión del intendente paranaense en los últimos meses, a la par que desde sectores de Cambiemos a nivel nacional se muestran más receptivos con Varisco. Incluso se menciona que desde la cartera de Interior se lo alienta a sostener un candidato en la interna radical que le dé pelea a Atilio Benedetti, a sabiendas de la poca empatía que existe entre Frigerio y el diputado nacional. Se ha hablado de otros eventuales postulantes radicales, como el intendente Pedro Galimberti de Chajarí; o incluso del crespense Darío Schneider; aunque el grupo provincial que integra el varisquismo tendría su apoyo pensado para el diputado nacional Jorge Lacoste.
En síntesis, la elección provincial separada de la nacional favorece al gobernador y atenúa las chances del kirchnerismo, cuya fortaleza mayor está en la imagen de la expresidenta. No se trata de un juicio de valor, sino de lo que muestra la realidad no solo en Entre Ríos, sino en muchas provincias. Si se quiere, resulta extraño que los dirigentes de Cambiemos aún señalen con el dedo acusador a Bordet por decidir la separación de los comicios y digan que lo hizo buscando una ventaja electoral, mientras en otras provincias gobernadas por Cambiemos se hace lo mismo y se dice abiertamente que lo que se busca es una ventaja electoral, sin que estos dirigentes parezcan estar enterados.
Antes de que los bloques legislativos de Cambiemos en la provincia decidieran votar por unanimidad la ley que permite la separación de las elecciones, algunos se rasgaban las vestiduras por esa eventual decisión. Actualmente la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, analiza separar las elecciones provinciales de las nacionales en ese distrito; o separar las municipales de las provinciales y nacionales, con el claro objetivo de achicar la potencialidad electoral del kirchnerismo, y nadie de la dirigencia entrerriana parece enterarse. Igualmente la realidad electoral de Buenos Aires es harina de otro costal; en todo caso, puede pensarse que este panorama de una amplia mayoría de provincias que tienen sus elecciones previstas antes de las nacionales le da al adelantamiento en Entre Ríos un aspecto de normalidad y que seguramente no será un tema central de la campaña. ¿Cómo reprocharle a Bordet que adelantó las elecciones si casi todos los gobernadores lo hacen?
También la elección separada fortalece a mucho intendentes de Cambiemos. Podría dejarse a Paraná fuera de esta consideración, pero si abarca a la amplia mayoría de los municipios gobernados por radicales. Parece darse la misma situación que ocurría antes –épocas de Busti o de Urribarri– con seis o siete intendentes vecinalistas, que como desarrollaban su gestión con el apoyo del gobierno provincial, luego era complicado para los peronistas de esas localidades hacerle campaña en contra. Ese esquema ahora se extiende a Cambiemos. La relación con el gobierno provincial ha sido armoniosa y de trabajo conjunto; y al peronismo de esas localidades se le achica el margen de crítica sin salpicar para arriba. Resulta de manual para esos dirigentes peronistas tratar de emparentar al intendente de Cambiemos en ejercicio con el presidente Macri sin tocar a Bordet. Esto puede aplicarse a Bruno Sarubi en La Paz, Rafael Cavagna en Nogoyá, o Domingo Maiocco en Victoria, pero no parece haber una receta única, sino más bien que debe analizarse cada caso. En el peronismo hay quienes entienden que resulta imperioso que exista un laboratorio electoral en cada ciudad gobernada por Cambiemos para diseñar la mejor candidatura del peronismo sin atarse a ningún preconcepto, aunque para candidato haya que buscar a referentes sin trayectoria partidaria. En este contexto también hay departamentos donde se dificulta encontrar el postulante adecuado a senador provincial. Sí sobran los que quieren estar en la lista de diputados, y tal vez la pregunta más interesante sea cuántos de los actuales legisladores de esa Cámara podrán repetir su mandato.

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