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Bajante del río Paraná

Piedra Mora: la aventura de descubrir en kayak sus misterios

Por la bajante del río Paraná, la Piedra Mora, una mítica roca situada cerca de Santa Elena, se transformó en un gran atractivo. Ir remando le aporta un plus

Viernes 08 de Octubre de 2021

Con la bajante histórica del río Paraná, desde hace unos meses van quedando al descubierto objetos perdidos que encierran historias pasadas, y también paisajes que fueron mutando con el descenso del nivel del agua. Tal es el caso de la Piedra Mora, situada a unos 17 kilómetros de Santa Elena, y a unos siete kilómetros de Piedras Blancas, yendo en este caso río arriba.

Se trata de una formación rocosa que habitualmente permanece sumergida y a la que, por su resistencia y su forma, se le atribuyó ser un meteorito que cayó en la zona. El imaginario popular alimentó este mito y despertó la curiosidad de muchos que se acercan al lugar para verla de cerca, ahora que su superficie se hizo visible y sobresale por lo menos un metro y medio sobre el agua.

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Piedra Mora, la roca que quedó al descubierto con la bajante y atrae a los kayakistas y navegantes.

Piedra Mora, la roca que quedó al descubierto con la bajante y atrae a los kayakistas y navegantes.

El magnetismo que despierta genera que los guías de pesca reciban pedidos de usuarios deseosos de pasar por este sitio para poder observar esta formación rocosa que encierra una multiplicidad de leyendas, más que certezas.

Atraídos por este misterio, además de su afán por el desarrollo de la actividad náutica, el fin de semana pasado un grupo de kayakistas de la capital entrerriana emprendió la travesía por el arroyo Feliciano, desde Puerto Algarrobo, y desafiando el oleaje del río picado por el viento del mediodía, llegó a destino.

Diego Frías, titular de Kayak Travel Paraná, quien fue uno de los organizadores del singular paseo, contó a UNO: “Ya el año pasado hicimos una travesía a la Piedra Mora, junto con Fabricio Rodríguez, que es de la zona de Hernandarias. Y ahora decidimos volver para verla de una manera distinta con la bajante, invitando a más gente a disfrutar de esta posibilidad”.

Según mencionó, la organización de una travesía de este tipo lleva tiempo, porque hay que tener todos los recaudos para ingresar al río Paraná desde el cauce del arroyo. “En estas ocasiones tiene que ir gente con un poco de experiencia en el río. En esta oportunidad salimos desde Puerto Algarrobo por el Feliciano, hasta su desembocadura en el río Paraná. Habremos hecho, desde el punto de partida, unos siete kilómetros hasta llegar a la Piedra Mora”, explicó.

Frías observó que “la travesía tuvo una muy buena aceptación” y señaló: “En toda la zona es muy conocida la Piedra Mora, sobre todo por los pescadores; ellos le han hecho mucha propaganda por ser un buen lugar para la pesca del dorado y otras especies. Y como tiene su parte mística y hay alrededor de ella un montón de versiones, la más fuerte es que es un meteorito que cayo hace muchísimos años, mucha gente tiene esas ganas de conocerla”.

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Piedra Mora, un lugar místico de Santa Elena.

Piedra Mora, un lugar místico de Santa Elena.

Acto seguido, expresó: “Ese día estaba un poco picado el río por el viento del noroeste que había. Cuando llegamos, algunos tuvieron la oportunidad de poder subir a la Piedra Mora y otros de mirarla desde la embarcación”.

“Después paramos en una playa sobre el Paraná. Ese día el agua estaba muy cristalina y eso nos llamó la atención a todos. Creemos que es porque los afluentes del Paraná no están llegando debido la bajante. El Bermejo es el que ensucia antes de llegar al río, y por eso el agua estaba muy limpia y transparente”, dijo, y comentó que la llegada a la Piedra Mora fue el sábado con un grupo; quienes se inscribieron para el domingo no pudieron concretar este itinerario por las condiciones climáticas y decidieron hacer el paseo aguas arriba por el arroyo Feliciano.

Fabricio Rodríguez vive hace 20 años en Hernandarias y junto a un grupo de conocidos comenzaron a hacer salidas en kayak para conocer el entorno y disfrutar de la naturaleza. “Toda esta zona tiene mucha historia. Hay muchos lugares que están como perdidos y empezamos a recorrerlos. En el 2008 iniciamos un itinerario para más para el norte, para el lado del arroyo Feliciano, de Piedras Blancas y Puerto Algarrobo, pero no fue hasta el 2012 que planificamos algunos recorridos desde La Paz y Santa Elena, y ahí empecé a escuchar sobre la Piedra Mora”, recordó.

“Pregunté qué es y me dijeron que es una piedra que está en el lecho del río. Según mencionaron quienes pescan o viven cerca del lugar, podría haber sido un meteorito, que cayó en el lugar y también dio origen a la laguna Blanca, que es un lugar que también tiene mucha historia. Yo me imaginaba que era una piedra chiquita, y cuando pasamos la primera vez no se veía, solo se observaba una serie de rápidos y remansos, pero los lugareños me contaban que es una piedra muy grande, de unos 40 metros de profundidad”, dijo, y agregó: “Después, leyendo un poco sobre el tema, también se dice que se puede haber formado hace millones de años de un desprendimiento de la zona de Misiones o del sur de Brasil, porque tienen mucho material ferroso".

Ahora, como le ocurre a mucha gente que vuelve a pasar por el lugar, se sorprendió por la vista que ofrece la bajante, y señaló a UNO: "Nunca habíamos visto la Piedra Mora de esta forma. Siempre pasábamos por arriba o por un costado, porque el lugar es peligroso. Ahora, con esta gran bajante, que es algo lamentable porque el río realmente está muy bajo, la ha dejado al descubierto".

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Piedra Mora, un misterio que capta la atención de los visitantes.

Piedra Mora, un misterio que capta la atención de los visitantes.

Mitos y leyendas

Con respecto a las leyendas que se propagan sobre el lugar, Nicolás Ríos, periodista de Santa Elena, afirmó a UNO: “Sobre la Piedra Mora se dice que los pescadores suelen ver a un niño posado sobre su superficie. Además, se cree que no es un tipo de piedra usual en la zona y que es parte de un meteorito. Son varias las hipótesis y mitos que hay sobre esta roca, e inclusive se dice que tiene una energía particular, que ayuda a levantar el ánimo y genera un estado positivo”.

“También es conocida porque ahí hay condiciones favorables para la pesca del dorado, que generalmente se refugia en piedras o en la orilla y suele estar en esos lugares. Hay temporadas en las que, en esa zona particularmente, pescadores han sacado dorados de un gran tamaño”, aseguró.

Juan Emilio Carmelé, guía de pesca oriundo de la localidad, coincidió con esta afirmación, y refirió: “Se pesca muy bien, sobre todo dorados de buen tamaño, por eso viene muchísima gente de Córdoba y otros lugares a capturar peces acá. Pero esto ocurre cuando la Piedra está tapada por el agua y hay corriente que la oxigena. Hoy en día no tiene esa característica y quedó como un atractivo más bien visual, y no tanto para la pesca”.

Sobre este punto, contó a UNO: “Llevo 12 años trabajando en esta actividad y es la primera vez que sobresale de esa forma; se puede ver alrededor de 1,50 metros su cresta sobre el nivel del agua. Antes, al pasar por al lado, solo se veía la sombra únicamente cuando el agua estaba clara”.

“Ahora que la piedra esta afuera y pueden bajar simultáneamente 50 personas, ya que es como una isla, prácticamente. Previo a la bajante, la superficie que tenía con el río normal permitía que queden dos personas únicamente, con agua alrededor”, agregó.

Sobre los mitos en torno al lugar, opinó: “Se habla de la leyenda del duende de la Piedra Mora. Se dice que si le caes bien te va a convidar con un pescado y sino, te va a hacer perder los equipos de pesca y todas esas cosas. Particularmente nunca vi nada; creo que es un mito pintoresco, nada más”.

“También se dice que es un meteorito, pero hace poco vinieron expertos a Santa Elena a verla y eso está descartado. Si bien este tipo de piedras no están presentes en esta zona y no hay por acá otra que se le parezca a lo largo de este recorrido que solemos hacer, de Santa Elena para arriba, en el Alto Paraná, sí hay otras con características similares”, subrayó.

Sobre esta cuestión, indicó: “La gente que vino a verla la analizó y se trata de un accidente natural. Dicen que tiene millones de años”.

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En la laguna Iberá se viven sensaciones únicas.

En la laguna Iberá se viven sensaciones únicas.

Dimensiones

“La Piedra Mora ahora sobresale ahora por la bajante, pero generalmente está un metro debajo del agua, aproximadamente. Está señalizada por una boya. Quien navega por el lugar debe tener el carné de timonel, que sería similar a la licencia para conducir en la ruta, y debe contar con conocimiento de lo que indican las boyas, los símbolos que tiene cada una y si indica un bajo fondo, una piedra, un banco de arena, distintas anormalidades que debemos tener en cuanta a la hora de navegar para garantizar la seguridad náutica”, explicó Carmelé.

Respecto a sus dimensiones, refirió: “Hoy a cinco o inclusive a 10 kilómetros se ve el bulto de la piedra. Es inmensa. No es redonda y su superficie es irregular, hay una parte más alta y otras más bajas, hay pedazos de piedra sobre otra piedra, pero se puede calcular que tiene al menos entre 30 a 40 metros de diámetro”.

“No se puede llegar caminando, se necesita una embarcación porque está tirando para el medio del río, y el ecosonda frente a la piedra te marca entre 17 y 20 metros de profundidad. Atrás de la piedra, río abajo, unos 32 o 33 metros. O sea que tiene mucha profundidad delante y detrás. A uno de los costados, para el lado de la barranca, son cuatro a cinco metros por debajo del agua”.

En referencia a cuál es la localidad más cercada a la Piedra Mora, aclaró: “Nosotros de Santa Elena a la piedra tenemos 17 kilómetros de distancia y decimos que pertenece a nuestra localidad. Piedras Blancas la tiene más cerca, a unos siete kilómetros, pero río arriba”.

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La adrenalina del remar en el Paraná rumbo a un lugar místico

Consultado sobre la Piedra Mora, el reconocido geólogo de Paraná José Sanguinetti sostuvo que no se trata de un meteorito, sino de “una arenilla muy consolidada”, y refirió: “Es una formación que se ha compactado por una sedimentación de los granos de arena y se transformó en una piedra muy dura, muy resistente a la erosión del río”.

“Creo que forma parte de la barranca. Está cerca de la desembocadura del arroyo Feliciano y cuando el río Paraná baja, queda a la vista”, añadió el experto.

Descartando que sea un fragmento de un cuerpo procedente del espacio exterior que entró en la atmósfera, sostuvo: “Deben haber caído meteoritos en el territorio provincial, pero al enterrarse en profundidad es difícil hallarlos, como sí pasó en provincias como Chaco o Formosa, donde existe este registro. El de la Piedra Mora no es el caso”.

No es la primera vez que un especialista brinda una explicación similar, pero el imaginario popular le sigue atribuyendo esa procedencia a la formación rocosa que hoy sobresale en las aguas del Paraná, a partir de la bajante histórica que afecta a la provincia y a otras regiones, con un fuerte impacto en el ambiente.

Pero más allá de las leyendas que se tejen en torno a este sitio, llegar remando es sin dudas una experiencia extraordinaria, repleta de adrenalina.

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Desafiar el oleaje provocado por el viento, río arriba tras dejar atrás las aguas más mansas del arroyo Feliciano, y toparse con esta formación que parece emerger desde la profundidad del paisaje eleva la intensidad de los sentidos y causa variadas emociones a quien se anima a llegar hasta ella, avanzando palada tras palada.

Sea cual sea su origen, la Piedra Mora ejerce un magnetismo. Genera curiosidad y ganas de tocarla y que el tacto revele si es fría o templada, áspera o suave, accediendo a otras informaciones que escapan a los ojos, como para comprobar si puede llegar a ser un meteorito, o al menos fantasear con la idea de estar en contacto con algo que llegó de quién sabe dónde.

Bajar de la embarcación, cual si fuera un alunizaje, es parte de la aventura. La batahola que genera el agua chocando contra la roca y sacudiendo el kayak incrementan de alguna forma la dificultad del descenso, pero gracias a la solidaridad que se gesta en este tipo de travesías, siempre hay una mano amiga que ayuda a concretar la hazaña.

Quienes llegaron remando el fin de semana desde Puerto Algarrobo hasta al Piedra Mora coincidieron en que fue una “maravillosa experiencia”.

La majestuosidad del río, la transparencia del agua en esa jornada, la suavidad de la arena blanca de las playas de la zona, y los sonidos de las aves hicieron el resto para que sea una vivencia inolvidable entre quienes fantasearon en algún punto con palpar un meteorito, pero terminaron con la sensación de tocar el cielo con las manos, en un entorno que invita a descubrir las bondades de la naturaleza que se ofrecen en los más insospechados rincones de Entre Ríos.

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