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Persiste el drama de vecinos que viven a la vera del arroyo Colorado

Las viviendas están en riesgo de derrumbe. Sus propietarios esperan una obra estructural de contención hace décadas, pero nunca se logró

Lunes 21 de Octubre de 2019

Hace pocas semanas falleció Yolanda de Leguizamón, una de las vecinas que luchó durante décadas para que se hicieran obras estructurales de contención que evitaran que se siguiera socavando el terreno lindante a su vivienda, donde alguna vez tuvo un patio de 30 metros. Los movimientos del suelo hicieron que se fueran rajando sus paredes y techos, y que la casa incluso crujiera cuando había alguna tormenta.

El inmueble que compró hace 43 años con un crédito hipotecario es uno de los que corren mayor riesgo de desmoronarse, corroído al paso del arroyo Colorado, en la vecinal Mariano Moreno de la capital entrerriana. Con honda preocupación, en 2017 la mujer había confesado a UNO: “Cuando hay mal tiempo no duermo porque tengo miedo de que se vaya abajo mi casa. Hay un precipicio de unos 15 o 20 metros”.

El año pasado también murió Julio Ramón Sabre, que estaba en la misma situación. A ellos, como al resto de los habitantes del lugar que se vieron damnificados, les costó años pagar el sueño de la casa propia, que con el correr de los años se transformó en una pesadilla: los extensos predios con los que contaban se fueron transformando en un abismo, corroídos por el arroyo, cuyo cauce se fue modificando a lo largo del tiempo y, según afirman los vecinos, fue por la enorme cantidad de basura que va arrastrando.

Hace varios meses la situación se tornó más dramática y los cimientos de las residencias de Yolanda y de Julio quedaron expuestos. Fue entonces que la Municipalidad envió camiones con tierra para contener el suelo y evitar una tragedia. Siguen yendo actualmente algunos días para continuar con el relleno, que por ahora sirve pero no deja de ser un parche, cuando lo que se precisa en realidad son otros tipos de trabajos que perduren y no se los lleve alguna lluvia fuerte de las que son habituales en la región.

Consultado sobre la situación Gabriel Massimino, presidente de la vecinal, señaló a UNO: “La señora Leguizamón había expuesto en 2017 los daños que sufría su casa en la instancia de Voz Ciudadana del Concejo Deliberante para que todos conozcan la situación, con la esperanza de que se hiciera algo”.

Tras promesas incumplidas y años de reclamos en distintos organismos, entre los que se incluye la Defensoría del Pueblo de Paraná, las fisuras del terreno se profundizaron hace unos meses: “La situación se agravó y se formó como una griega, una falla extensa, parecida a la que se formó en Diamante, al costado de las casas. Se bajó como un metro el piso y quedaron al descubierto los cimientos de las casa de Fabre y de Leguizamón. Fue muy duro ver eso”, confió Massimino, quien recordó que fue con una lluvia grande que cedió el terreno y se desmoronó una parte: “El peligro de derrumbe era inminente”, afirmó.

El dirigente rememoró que fue entonces que la Municipalidad empezó a rellenar con tierra la hendidura, pero se volvía a caer con la lluvia: “Ahora trajeron mucha tierra y están haciendo una especie de camino, como había antes, para poder compactar el suelo. No sé si pondrán piedras o algo abajo para que sirva de contención para que no se siga desmoronando”, comentó, con expectativas sobre la labor que se está realizando.

No obstante, lamentó: “Sabemos que el problema es grave, siempre hubo promesas pero nunca llegó una solución de raíz”.

“Esas casas nunca se tenían que haber hecho ahí. Y por otra parte en el canal del arroyo nunca se ha hecho una limpieza de la basura que hay y que va distorsionando el cauce del arroyo”, evaluó sobre el desnivel que se profundiza, y lamentó que por falta de presupuesto nunca se haya avanzado en una obra que ponga a resguardo a los vecinos que con sacrificio pagaron las viviendas que adquirieron en calle Cabildo Abierto –en la zona de Rondeau y Almirante Brown–, cuyos planos fueron aprobados en su momento para que se construyeran en el lugar, sin contemplar esta contingencia y sin que nunca nadie se haga cargo.

Son unos 15 los inmuebles afectados y se van sumando más, a la par de que se siguen acumulando informes y expedientes.

Mientras tanto, los vecinos siguen pagando sus impuestos y rogando acciones para que sus edificaciones no se les vayan a venir abajo.

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