Pelucas de Esperanza, la ONG solidaria que se expande con su labor

Pelucas de Esperanza nació en una peluquería de Gualeguaychú como un gesto silencioso para acompañar a personas con cáncer. Hoy cuenta con 12 filiales.

09:11 hs - Martes 04 de Agosto de 2026

Hace 17 años, cuando Evangelina García Blanco comenzó a restaurar pelucas en la peluquería donde trabajaba en Gualeguaychú, jamás imaginó que aquella iniciativa solidaria se convertiría en una organización con presencia en distintas provincias argentinas, una filial en Uruguay y una red de voluntarios capaz de acompañar a cientos de personas que atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Así nació Pelucas de Esperanza.

En aquel entonces todo era artesanal y silencioso. Conseguía pelucas donadas, las reparaba y las prestaba gratuitamente a mujeres que habían perdido el cabello durante un tratamiento oncológico. Con el tiempo, la enfermedad de una colaboradora la impulsó a confeccionar la primera peluca con cabello natural y ese hecho marcaría el inicio de una historia que continúa creciendo.

Hoy, la ONG celebró 17 años de trabajo ininterrumpido. Desde su sede en el Mercado Munilla de Gualeguaychú coordina una red integrada por 12 filiales distribuidas en diferentes puntos del país y una sede en el Hospital Pereira Rossell de Montevideo, donde un grupo de voluntarias replicó el modelo aprendido en Entre Ríos para acompañar a pacientes oncológicos en situación de vulnerabilidad.

Pelucas de Esperanza tiene ahora una sede propia en Gualeguaychú.

“Cada vez que me preguntan si alguna vez imaginé que íbamos a llegar tan lejos, recién ahí tomo dimensión de todo lo que se construyó. Para mí Pelucas de Esperanza ya forma parte de mi vida cotidiana; es un trabajo más, aunque nadie cobre por hacerlo”, reflexionó García Blanco, quien también contó que gracias a familias argentinas radicadas en el exterior, las pelucas confeccionadas en Gualeguaychú también llegaron a España, Canadá y Australia.

“Cuando hago un pantallazo hacia atrás pienso cuánto se ha trabajado y cuánto se sigue trabajando. Es emocionante saber que nuestras pelucas llegaron tan lejos”, aseguró.

Demanda que crece

Aunque durante un tiempo la cantidad de pedidos disminuyó, en los últimos meses la organización volvió a registrar un incremento sostenido de solicitudes. Sin embargo, hay un dato que preocupa especialmente al equipo de voluntarias: la edad de quienes necesitan las pelucas. “Nos sigue llamando mucho la atención que las edades estén entre los 4 y los 25 años, y como máximo 40. Son personas muy jóvenes”, señaló la fundadora de Pelucas de Esperanza.

La ONG mantiene un stock de pelucas confeccionadas, pero muchas veces resulta necesario elaborar una pieza personalizada para respetar las características físicas de cada paciente. Cuando viven lejos, el trabajo comienza a partir de fotografías; cuando pueden acercarse al taller, el proceso se realiza de manera presencial.

Nueva etapa. Lograron comprar una máquina que les posibilitará hacer el trabajo en menos tiempo.

Mucho más que pelucas

En Pelucas de Esperanza insisten en que el objetivo nunca fue solamente fabricar cabello. Con los años comprendieron que detrás de cada entrega existe algo mucho más profundo. “Sentimos que estamos devolviendo identidad. No es solamente una peluca. También les enseñamos a maquillarse, a dibujarse las cejas cuando las pierden y tratamos de acercarlas lo más posible a la imagen que tenían antes del tratamiento.”

La transformación suele ser inmediata y conmueve incluso a quienes participan como voluntarias. Evangelina recordó el relato reciente de Lili, una de las mujeres que atiende el taller. “Fue la primera vez que pudo poner en palabras lo que sentimos. Contó cómo una paciente llegó encorvada, triste, casi sin levantar la mirada. Después de colocarse la peluca salió derecha, sonriendo, mientras sus amigas le sacaban fotos. Eso es exactamente lo que vivimos cada vez que hacemos una entrega”, destacó.

La imagen resume el verdadero alcance del proyecto. “Lo que sentimos nosotros es gratificación ante la alegría de otra persona”, sostuvo.

El funcionamiento de la organización depende casi exclusivamente de la solidaridad. Reciben cabello de todo el país, además de agujas, hilos, elásticos, shampoo y otros materiales indispensables para confeccionar las pelucas.

Con frecuencia participan personas que deciden cortarse el cabello especialmente para donarlo. Una paciente resumió alguna vez ese gesto con una frase que terminó convirtiéndose en un símbolo para la ONG: “Una parte de ti está en mí”. Sobre esta premisa, Evangelina refirió: “Logró expresar perfectamente lo que representa una donación de cabello. Esa persona sentía que llevaba consigo una parte de quien había decidido ayudarla y que eso también le daba fuerzas para seguir adelante”.

Además de las donaciones materiales, Pelucas de Esperanza necesita recursos económicos para afrontar los gastos cotidianos. El municipio de Gualeguaychú cedió el espacio donde funciona el taller, pero la organización debe hacerse cargo de servicios, expensas y mantenimiento. Por eso continúa convocando a nuevos socios que colaboren mediante aportes mensuales.

Para recaudar fondos también organiza distintos eventos solidarios. Uno de los más importantes fue la maratón realizada el pasado 10 de mayo, que por primera vez incluyó una prueba de 15 kilómetros, además de caminatas para adultos y niños. “Todo estuvo inspirado en el esfuerzo de las guerreras y los guerreros que atraviesan esta enfermedad”, explicó.

Red que se extiende

Actualmente la ONG cuenta con filiales en Crespo, Cerrito, Gualeguay, Rosario del Tala, Concordia y Concepción del Uruguay, entre otras localidades entrerrianas; además de sedes en Córdoba y Buenos Aires y distintos puntos de recepción de cabello en peluquerías. También está la sede de Montevideo, que representa uno de los mayores orgullos de la organización. Allí funciona un grupo de mujeres denominado Honrar la Vida, que acompaña a pacientes oncológicos en situación de calle y sumó la confección de pelucas al trabajo de contención que ya realizaba.

Pelucas de Esperanza les brindó la capacitación inicial y luego continuaron de manera independiente.

Pelucas de Esperanza ya cumplió 17 años de labor solidaria

La organización atiende exclusivamente a mujeres y niñas que atraviesan tratamientos oncológicos. Cuando reciben consultas de pacientes varones, derivan los casos a otra institución con la que comparten conocimientos para que también puedan recibir acompañamiento.

17 años después de aquel comienzo silencioso en una peluquería de barrio, la esencia permanece intacta. Cada donación de cabello, cada peluca confeccionada y cada voluntario que dedica horas de trabajo persiguen el mismo objetivo: que ninguna mujer deba atravesar sola el impacto que provoca perder el cabello durante un tratamiento contra el cáncer.

Porque detrás de cada peluca hay tiempo, manos solidarias y mucho compromiso, pero sobre todo hay una oportunidad para que quien la recibe vuelva a reconocerse frente al espejo. Y, muchas veces, también encuentre fuerzas para seguir adelante.

Quien desee colaborar, se puede contactar por Instagram “Pelucas de Esperanza Oficial”, o al teléfono: 3446-570826 (Viviana).