Patricia de la Rosa, secretaria general del sindicato vial, habló sobre el presente del organismo, el rol de las mujeres y los desafíos de los trabajadores.
07:41 hs - Miércoles 07 de Octubre de 2026
Con años de trabajo dentro de Vialidad Nacional, De la Rosa fue construyendo un recorrido que la llevó desde el área de Recursos Humanos hasta la conducción sindical. Esa experiencia, asegura, fue clave para conocer de cerca las necesidades de los trabajadores y asumir un compromiso que hoy combina la defensa laboral con la discusión sobre el futuro del organismo.
“Me gustó saber del gremio, me gustó saber de qué forma podés defender a los trabajadores”, explica sobre sus primeros pasos en la actividad sindical.
El lugar de las mujeres en Vialidad
Uno de los ejes de su trayectoria es la incorporación de las mujeres a un ámbito históricamente asociado a los hombres. De la Rosa sostiene que Vialidad Nacional fue durante muchos años un espacio predominantemente masculino, especialmente en las tareas vinculadas al trabajo en rutas y a las cuadrillas.
Con el tiempo, esa realidad comenzó a cambiar. Hoy las mujeres forman parte de tareas de corte de pasto, señalamiento, conducción de vehículos y otras actividades que anteriormente eran ocupadas casi exclusivamente por hombres. “La mujer hoy por hoy ha ganado espacio, pero aún nos falta”, señala.
De la Rosa, que además ocupa la Secretaría Nacional de Igualdad de Oportunidades, considera que la principal dificultad no está relacionada con la preparación de las trabajadoras, sino con una cultura que todavía mantiene determinadas posiciones de conducción como espacios masculinos.
En ese sentido, menciona que en los 95 años de Vialidad Nacional solamente hubo dos mujeres administradoras y que en Entre Ríos nunca una mujer estuvo al frente del distrito. Para la dirigente, modificar esa realidad requiere superar el machismo que todavía persiste en determinados ámbitos. Su planteo, sin embargo, no apunta a una disputa entre hombres y mujeres, sino a una participación conjunta. “El hombre y la mujer tienen que caminar a la par. Ni nosotras podemos hacer las cosas solas, ni los hombres pueden hacer las cosas solas”, afirma.
La defensa de Vialidad Nacional
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la situación actual de Vialidad Nacional. De la Rosa expresa una fuerte preocupación ante las decisiones que afectan al organismo y advierte que el impacto puede superar ampliamente la situación de sus trabajadores.
Para la dirigente, el mantenimiento de las rutas nacionales tiene consecuencias directas en las comunidades. Por eso cuestiona la posibilidad de que determinadas trazas queden fuera de las responsabilidades del organismo o pasen a esquemas de concesión que no contemplen aquellas rutas que resultan menos rentables.
Su preocupación está puesta especialmente en las localidades del interior, donde una ruta en buenas condiciones puede ser fundamental para acceder a escuelas, hospitales, universidades, actividades deportivas y otros servicios.
“Hay una gran insensibilidad desde el gobierno con las provincias”, plantea, y señala que muchas veces las decisiones se toman sin considerar las particularidades de cada territorio. La dirigente también remarca que Vialidad no es solamente una estructura administrativa, sino un organismo con presencia federal y trabajadores especializados.
Un recorrido que continúa
De la Rosa comenzó su participación gremial como secretaria adjunta y posteriormente asumió la Secretaría General, además de otras responsabilidades vinculadas con la negociación paritaria y la igualdad de oportunidades.
Su paso por Recursos Humanos, área que anteriormente se denominaba Personal, fue parte importante de ese recorrido. Desde allí pudo conocer distintas situaciones de sus compañeros y, con el tiempo, trasladar esa experiencia a la representación sindical.
Para la dirigente, el sindicalismo también tiene la responsabilidad de acompañar a los trabajadores y conocer sus problemas. Considera que, además de la defensa de los derechos laborales, hoy resulta necesario recuperar la sensibilidad social y la empatía.
Su historia también está ligada a Paraná. Llegó a la ciudad en 1988 y, con el paso de los años, fue testigo de sus transformaciones. Allí crió a sus hijos y construyó una vida que terminó vinculándose estrechamente con la provincia.
Desde esa pertenencia, pero también desde su responsabilidad sindical, De la Rosa plantea una preocupación que trasciende su historia personal: defender el rol de Vialidad Nacional y, con él, la conectividad y el desarrollo de las provincias.
“Yo a mi país lo amo”, afirma. Y desde esa mirada sostiene que cualquier discusión sobre el futuro del organismo debe contemplar también a quienes viven y trabajan lejos de Buenos Aires.