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Parques entrerrianos, entre los 10 más visitados del país

Servicios y comodidades para los asistentes consolidan en las preferencias a las áreas protegidas de Colón y Diamante

Domingo 22 de Septiembre de 2019

Muestras de lo que se denomina el gran mosaico ambiental del país, los parques nacionales conservan áreas de gran riqueza natural para las futuras generaciones. Y son espacios que permiten experiencias únicas para conocer la geografía, flora y fauna autóctonas. En los últimos años ha ido creciendo el interés por disfrutar de esos contactos directos con la naturaleza. La Administración Nacional de Parques Nacionales, en su informe de 2018, reveló que hubo 5.111.238 visitantes en los 38 parques diseminadas por el país.

El más elegido fue Iguazú, con 1.520.743 asistentes, prácticamente el triple del que lo sigue más cerca, el parque nacional Los Glaciares. Después está el Nahuel Huapi. Los dos parques entrerrianos, el Palmar y el Pre Delta figuran entre los 10 más visitados, a tono con la tendencia de los últimos años. El área ubicada en el Departamento Colón fue visitada el año pasado por 143.223 personas. Por su parte, el parque nacional Pre Delta recibió a 77.022 personas. Con distintas trayectorias y opciones, ambos desarrollan y combinan tareas de conservación y preservación, junto a servicios y comodidades para quienes lo visitan.

El Pre Delta, novel espacio instituido como parque nacional en 1992, vivió un notable crecimiento de visitas hace una década. Gustavo Márquez, jefe de guardaparques del lugar, contó a UNO que desde su creación fue incrementándose el valor y la importancia social en la región por la conservación y concientización del cuidado del lugar, pero marcó que la concreción de un acceso asfaltado en 2008 –hasta entonces su conexión era de broza–, la cantidad de visitantes no superaba las 3.000 personas por año. “El parque pasó a tener hoy ya unos 80.000 visitantes anuales, y una tendencia a seguir creciendo, con visitas de muchos lugares, fundamentalmente locales y regionales, un alto porcentaje de ciudades grandes como Rosario, Santa Fe, Paraná, Córdoba, Buenos Aires”, remarcó. Márquez recordó que hasta principios de la década del 90 no había áreas protegidas o ambientes a conservar dentro de lo que es el delta del río Paraná. Dentro de las 2.600 hectáreas hay una complejidad muy grande en cuanto a los ambientes y los trabajos que se realizan en el lugar. “Tenemos una biodiversidad muy importante en la región.

En aves es algo fantástico, porque la provincia de Entre Ríos tiene la cuarta parte de lo que hay en el país, acá podemos ver 250 especies. Muchas las podemos ver con facilidad, y cerca nuestro, y ese contacto con los animales es fantástico para la gente”, precisó el guardaparque. En cuanto a la flora, es la característica de los ambientes isleros. Conserva dos ambientes: el bosque de barrancas, que es una cuña boscosa característica de especies de la selva paranaense y del Chaco, que se ven como una lonja verde bien oscura al fondo de las lagunas, y que es la zona de barrancas, explicó. Y por encima de eso, un sector de lo que antiguamente era una parte del espinal, que fue uno de los ambientes más dañados en esta provincia por el avance de la agricultura, marcó. “A este sector de espinal, la intención de Parques es restaurarlo como era”, indicó. Márquez contó que a lo largo de todos estos años de creación del parque se fueron haciendo distintos estudios de investigación, internos y con el Conicet de Diamante, que permitió saber a ciencia cierta qué número de especies hay, tal como se puede apreciar en el cuadro que ilustra la nota. Costa del Uruguay El Parque Nacional El Palmar, en cambio, tiene una trayectoria de más de medio siglo. “Tenemos varios proyectos de conservación, relacionados con el control de especies invasoras exóticas, tanto leñosas como mamíferos.

Nuestro objetivo principal de conservación es la palmera yatay, así como otra fauna nativa, el ñandú, el carpincho, el zorro, la corzuela, entre otros animales que son representativos de esta zona. Eso requiere controlar a especies de otros países que se han venido instalando no solo en El Palmar, sino en toda la costa del río Uruguay”, indicó la intendenta del lugar, Cecilia Li Puma. Sobre el espacio se desparrama una amplia diversidad, tanto sobre costa del arroyo como del río Uruguay, en los dos grandes ecosistemas presentes, como la selva en galería y el pastizal palmeral. De las 8.200 hectáreas, algunas son áreas sin acceso público Sobre las áreas habilitadas hay distintos senderos.

Li Puma contó que en las próximas semanas se habilitará uno nuevo, que se extiende unos cuatro kilómetros sobre la costa del río Uruguay. “En algún momento se abrió, hace muchos años, pero ahora se habilitó con más normas de seguridad”, mencionó sobre una nueva oferta que tendrá el parque. Se suma a los senderos ya existentes, como el denominado de la Glorieta –para observar el palmeral desde una posición superior; el sendero del Palmar, que llega hasta el arroyo que divide el área este y el oeste del parque, entre el río Uruguay y la ruta; el denominado Calera, que lleva a un sitio histórico que contiene ruinas jesuíticas de la misma época que San Ignacio, y superpuesto, otro momento relacionado a la explotación de la calera; y finalmente El Mollar, que cuenta la historia de la invasión de las especies exóticas. En cuanto a la asistencia, un aspecto importante son las delegaciones escolares.

Al respecto, la intendenta indicó que este año llegaron unas 65 escuelas, en el marco de un proyecto desarrollado junto a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). “Vinieron todos los 4º grados de la microrregión de las ciudades de Ubajay, Colón, Villa Elisa, San José, San Salvador, General Campos y de las colonias aledañas, unos 1.620 chicos gratis para las escuelas y financiados con desayunos y traslado. Las escuelas son el turismo más fuerte que tiene el parque de septiembre a noviembre. El programa fue interesante y novedoso porque veíamos que cuando uno preguntaba en la Primaria, había chicos de la microrregión que estaban terminando y no habían visitado el parque, tal vez por todos los requisitos para salir de la escuela y por lo costoso del transporte. Entonces se financió el transporte y se dio soporte aquí con un guía y desayuno”, relató.

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