Parque Pericos: el desafío de rescatar la fauna y educar

En Parque Pericos, en Colonia Casersos, se encargan de rehabilitar animales silvestres víctimas del tráfico ilegal y del mascotismo.

06:44 hs - Lunes 18 de Mayo de 2026

En un rincón de Colonia Caseros, en el departamento Uruguay, funciona un espacio único en Entre Ríos: el único centro de rescate y refugio de fauna silvestre habilitado en la provincia. Allí, en Parque Pericos, decenas de animales rescatados encuentran una segunda oportunidad después de haber sido víctimas del tráfico ilegal, del mascotismo o de accidentes que los alejaron de su hábitat natural.

Detrás de ese trabajo cotidiano está Marcelo Vázquez, referente del parque, quien dialogó con UNO sobre la tarea silenciosa y constante que realizan para rescatar, rehabilitar y, cuando es posible, devolver a la naturaleza a especies silvestres que nunca deberían haber salido de ella. “Lo destacable es que la gente se viene concientizando”, aseguró Vázquez, al remarcar que cada vez reciben más entregas voluntarias de animales que permanecían en hogares particulares. Y destacó un dato esperanzador: “La mayoría de los casos son familias con chicos pequeños, que empiezan a entender que esos animales no son mascotas”.

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El tráfico ilegal de fauna afecta a numerosas especies.

El fenómeno no es menor. En tiempos donde las redes sociales instalaron modas vinculadas a animales silvestres, como los carpinchos, desde el refugio insisten en la necesidad de comprender que la ternura o el atractivo de una especie no justifican su domesticación.

La problemética del tráfico ilegal

Según explicó Vázquez, Entre Ríos no escapa a la problemática nacional del tráfico ilegal de fauna. El animal más comercializado continúa siendo el loro hablador, conocido popularmente como “loro paraguayo”, y lamentó: “Es una especie en grave peligro. Hace muchísimos años habitó nuestro suelo, pero hoy ya no quedan poblaciones en Entre Ríos”.

En segundo lugar aparece la tortuga terrestre, otra de las especies históricamente convertidas en mascota. Pero además, el refugio recibe lechuzas, búhos, monos carayá, caranchos y hasta animales exóticos que sorprenden por el contexto en el que fueron hallados. “Nos asombramos muchas veces de los animales que la gente tiene en sus casas”, reconoció.

El entrevistado recordó que décadas atrás era habitual ver jaulas con aves en patios y galerías. Sin embargo, destacó que las nuevas generaciones muestran otra mirada.

“Hoy recorrer caminos rurales y ver centenares de cardenales colorados es una belleza. Eso es producto de la concientización”, afirmó.

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Uno de los aspectos más complejos del trabajo en el refugio es determinar qué animales pueden ser liberados y cuáles deberán permanecer bajo cuidado humano de manera permanente.

En muchos casos, explicó Vázquez, las lesiones sufridas son irreversibles. Aves que llegan tras accidentes vehiculares, por ejemplo, deben atravesar amputaciones o tratamientos que les impiden volver a volar. “Esos animales quedan en el parque y se transforman en ejemplos vivientes para los chicos que nos visitan”, señaló.

Pero existe otra situación igual de delicada: la impronta humana. Muchos ejemplares fueron criados desde pequeños en hogares y jamás aprendieron a comportarse como animales silvestres. “No saben buscar alimento, no reconocen depredadores, no se identifican con individuos de su especie”, explicó.

Incluso, relató que algunos animales rehabilitados físicamente regresan al parque después de ser liberados porque dependen de los cuidadores para alimentarse.

“Ellos habitan en libertad cerca del parque, pero vuelven porque somos quienes les proveemos comida”, contó.

Educación ambiental

Más allá del rescate y la rehabilitación, en Parque Pericos consideran que la educación ambiental es una herramienta fundamental para cambiar la relación entre las personas y la fauna silvestre. Por eso reciben visitas de escuelas, clubes y contingentes de adultos mayores que recorren el predio y conocen la historia de cada animal.

“Ver las caritas de asombro de los chicos es maravilloso”, relató Vázquez.

Los visitantes pueden observar a los animales que ya no pueden volver a la vida silvestre y comprender las consecuencias del tráfico ilegal y del cautiverio. En paralelo, las especies que se encuentran en proceso de rehabilitación permanecen en áreas protegidas, alejadas del contacto humano. “Ese semillero es fundamental. Los chicos transmiten ese conocimiento en sus casas y ya crecen con otra conciencia sobre el cuidado del ambiente”, sostuvo.

Parque Pericos

En Parque Pericos realizan una importante labor de rescatar animales y brindar educación ambiental

Proyecto a futuro

A pesar de la magnitud del trabajo que realizan, el Parque se sostiene casi exclusivamente con recursos privados. Vázquez lamentó la falta de acompañamiento estatal, especialmente teniendo en cuenta que el refugio recibe animales secuestrados en operativos oficiales.

Más allá de que las dificultades económicas retrasan el proyecto de concretar la apertura al público general, esperan alcanzar este objetivo. “No estamos tan lejos, pero los costos hacen que todo avance más lento”, explicó.

Mientras tanto, Parque Pericos continúa funcionando como un espacio de rescate, educación y conservación, donde cada historia refleja tanto el daño que provoca el ser humano sobre la fauna como también la posibilidad de construir otra forma de convivencia con la naturaleza.

“Necesitamos cuidar la flora y la fauna entrerriana porque una depende de la otra”, concluyó Vázquez, convencido de que la conciencia ambiental empieza en pequeños gestos cotidianos y en la educación de las nuevas generaciones.