Domingo 04 de Febrero de 2024
Más de 2.800 hectáreas fueron destruidas por el incendio en el Parque Nacional Los Alerces desde que se inició el fuego, en la noche del 25 de enero. Los focos ígneos en la reserva natural situada en la provincia de Chubut se fueron expandiendo con el correr de los días y la situación fue empeorando. Las autoridades del lugar manifestaron su preocupación por la propagación de las llamas en todo el territorio y advirtieron que la intensidad del fuego no da tregua. “Es una tarea complicada poder extinguirlo”, aseguraron.
Tratando de controlar la situación, alrededor de 300 personas trabajan a diario combatiendo las llamas. Entre ellos, se encuentran cuatro brigadistas oriundos de Diamante; Bruno Zapata, Dana Cáceres, Alexis Unrein y Juan Manuel Bergez.
Llegaron el martes a las 5 de la mañana, convocados desde la Nación junto a sus pares de la región Norte, para emprender la difícil y tarea de aplacar el fuego, fuera de control.
Bruno Zapata es jefe de cuadrilla de la brigada de Incendios Forestales en el Parque Nacional Pre Delta y contó a UNO: “Vinimos con gente de Corrientes, del Parque Nacional Iberá, de El Palmar, y del Parque Nacional Islas, de Santa Fe. Nosotros salimos de viaje el domingo y recorrimos unos 2.000 kilómetros, haciendo noche en La Pampa. Llegamos acá el martes a las 3 de la mañana y a las 5:30 ya estábamos listos para salir a la montaña a combatir el fuego”.
En su caso ya había estado en el sur en un incendio en 2015, pero sus compañeros es la primera vez que viajan a la zona. Todos están abocados a la labor de salvar lo máximo posible del Parque Nacional Los Alerces, que en 2017 fue declarado Sitio de Patrimonio Mundial Natural por la UNESCO, y cuenta con grandes bosques naturales, en los que se encuentra la segunda especie arbórea más longeva de la Tierra: el alerce patagónico, que se halla en peligro de extinción.
Este incendio está arrasando con numerosos ejemplares, generando una pérdida inestimable, y conmovido por la situación, el brigadista entrerriano comentó a UNO: “La verdad que es un panorama desolador. La verdad que es una hermosura este lugar, con semejantes paisajes, y es terrible verlos así, todos quemados. Los pobladores de acá nos cuentan lo que tarda en recuperarse este bosque. Hay árboles de muchísimos años que se van quemando y ese monte no se recupera ni en 100 años”.
Ardua tarea
Bruno mencionó que están parando en unas cabañas en el Parque y destacó la buena atención del personal, una cuestión clave para poder tener un buen descanso y poder recuperarse para seguir la ardua tarea que los espera al día siguiente. También afirmó que “se armó un grupo muy lindo de trabajo con gente del Parque Iberá, de Corrientes; el Pre Delta, de Diamante, y el Islas, de Santa Fe”, lo que favorece la coordinación de tareas y el gran trabajo en equipo que realizan.
Cada día se levantan a las 5 de la mañana, a las 6 desayunan y luego arrancan con su tarea. “Nos reunimos todos con otras brigadas de distintos lugares, que somos un montón. Estos días están llegando unos 45 más”, dijo al respecto.
A su vez, comentó que trabajan con herramientas de mano y se hacen líneas de cortafuegos, y agregó: “Se va llevando el agua también; estamos trabajando con motobombas y medios aéreos”.
Hay jornadas en que los trasladan a un punto de la montaña en helicóptero y hacen un trecho caminando, pero otros días deben subir a pie, y es una esforzada caminata para quien está más acostumbrado al llano, y más si lo hacen cargando equipos que pesan bastante en la mochila. “Cuesta un montón porque nosotros no estamos acostumbrados a estos terrenos. Con dos o tres días el cuerpo se adapta, pero mientras tanto sentimos el cansancio. Y ya con el paso de los días empiezan a aparecer las ampollas, las espinas, todo lo que nos va complicando, pero a la caminata la hacemos, aunque vamos tomando descansos si un compañero lo necesita. Luego bajamos también caminando y nos demanda una hora, o una hora y media”, señaló, y acotó: “Vamos con la mochila con agua, las viandas y todas las herramientas. Siempre el cuerpo va cargado, nunca va libre, y los borcegos parece que cada día aumentan un kilo, y además la ropa del brigadista es pesada, no es cómoda para andar”.
En esta temporada sólo hace algo de frío de noche, pero hay días en que deben afrontar el calor y muchas veces el viento, que en ocasiones ayuda a propagar aún más el fuego o pone en pausa la tarea de los brigadistas, como ocurrió el viernes, que alrededor de las 14 sopló un viento a 80 kilómetros por hora. “El incendio se salió de control y avisaron a todas las cuadrillas que bajemos. Descendimos a la ruta y nos fueron trayendo al lugar donde nos reunimos. No se podía hacer nada con esas ráfagas tan fuertes”, lamentó Bruno.
Acerca de las evaluaciones respecto a la magnitud del incendio y cuándo se podría lograr combatir el feroz incendio que sufre el Parque Los Alerces, explicó: “La gente de acá de la zona, que ya están acostumbrados a estos incendios, dicen que es muy grande y que va a demorar en apagarse. No se esperan lluvias, y eso es lo peor. Es triste el panorama y hoy hay poblaciones muy cerca del fuego, lo que genera mayor preocupación”.
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Los diamantinos se quedarán una semana más, poniéndole el cuerpo con absoluta vocación a este desafío de abatir las llamas, arriesgando incluso la vida. “Es sacrificado estar lejos de casa, vivo en el campo y me cuesta muchísimo dejar mis animales, pero es que es un honor haber podido venir a combatir el fuego. La gente nos agradece cuando nos ve en la calle, nos regalan cosas, paran a saludarnos”, concluyó.