Paraná supera los 58.400 árboles de vereda: la resistencia verde en una capital que crece sobre el cemento

Un análisis sobre el arbolado, la planificación técnica entre veredas y edificaciones, y los desafíos de conservación relatados por Carlos Morvidone, subdirector del Vivero Municipal

07:06 hs - Jueves 24 de Septiembre de 2026

En Paraná, una capital provincial marcada por el constante crecimiento urbano, los loteos residenciales y el avance de las edificaciones inmobiliarias, el cemento y la infraestructura ganan terreno sobre el entorno natural. En este escenario de densificación donde el desarrollo no siempre contempla la preservación de la masa vegetal, aproximadamente 58.400 ejemplares de vereda sostienen una silenciosa resistencia urbana. Estos árboles conviven a diario con la impermeabilización del suelo, el calor del asfalto, la contaminación y las profundas alteraciones físicas del terreno, logrando subsistir en condiciones distantes a las de su hábitat natural.

Dentro de este ecosistema urbano, el fresno se posiciona como la especie más abundante y tradicional en las calles paranaenses, secundado por los lapachos, los jacarandás y la paulatina incorporación de la falsa caoba. Sin embargo, mantener y expandir esta cubierta verde representa un desafío constante de adaptación, tal como lo sintetiza Carlos Morvidone, subdirector del Vivero Municipal de Paraná: "Acá en Paraná es un ambiente muy complicado. Si le preguntáramos al árbol si quiere estar plantado ahí, seguramente nos diría que no: hay cemento en el asfalto, humo, contaminación, altas temperaturas y maltratos. Por más que el árbol sea nativo de nuestra zona, el ambiente urbano no es como su lugar de origen. No es fácil ser árbol en una ciudad", expresó.

Paraná supera los 58.400 árboles de vereda: la resistencia verde en una capital que crece sobre el cemento

La degradación del suelo y el criterio de planificación

Uno de los principales condicionantes para el desarrollo arbóreo en la capital entrerriana es la calidad del sustrato. Durante los procesos de construcción y pavimentación, la capa fértil de la tierra suele perderse, dejando al descubierto estratos más duros. "El suelo de la ciudad ha sido muy modificado; la parte fértil de la tierra muchas veces ya se perdió, así que el suelo que encuentran los árboles es lo que hay", explica Morvidone.

"Cuando las raíces llegan a la tierra más arcillosa, de color medio rojizo, eso limita un montón el crecimiento. A veces no se ve el desarrollo o la coloración deseada, y cuando hay sequía la situación se agrava aún más", expresó.

Para minimizar estos inconvenientes y evitar destrozos en la vía pública, el Municipio implementa desde 2015 un esquema de ordenamiento elaborado junto a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER. La premisa central del trabajo municipal se enfoca en prevenir inconvenientes futuros: "La idea es plantar un árbol, no plantar un futuro problema", explicó el consultado a UNO.

El filtro de los 2,5 metros de vereda

El parámetro decisivo para determinar la viabilidad de la siembra es el ancho de la vereda:

*Veredas menores a 2,5 metros: se considera desaconsejable forestar debido a la alta densidad de servicios subterráneos y la falta de espacio para peatones y vehículos. En los casos donde es imprescindible colocar vegetación, se recurre a especies de porte muy reducido como el crespón.

*Veredas intermedias y nuevos loteos: Se recomiendan árboles de tamaño mediano como la falsa caoba, el lapacho amarillo o árbol de la lluvia chino.

*Avenidas y veredas anchas: an arterias como avenida Ramírez o alameda de la Federación se destinan ejemplares de gran porte y copa amplia, tales como el lapacho, el ibirapitá o el jacarandá.

Mapeo de flores y colores por arterias

La distribución de especies otorga identidades visuales específicas a distintos sectores de la ciudad:

Alameda de la Federación y avenida Ramírez son corredores caracterizados por la floración de los lapachos. En tanto calle Blas Parera (camino hacia la Toma Vieja) está signada por la presencia de palos borrachos, caracterizados por sus flores de gran atractivo visual.

En la zona céntrica de la capital entrerriana, en calles como San Lorenzo, Malvinas y Córdoba el dominio es del jacarandá, que viste la ciudad de tono violeta tras la floración de los lapachos.

Además hay nuevas experiencias con nativas: en zonas como avenida Laurencena se evalúa el desempeño de especies nativas como el sen del campo y el guarán amarillo.

La lección del paraíso y la diversificación para evitar plagas

A pesar de que el fresno ofrece importantes beneficios (rápido crecimiento, costo accesible y sombra estival con pérdida de hoja en invierno para dejar pasar la luz) la política forestal actual en la capital de Entre Ríos busca reducir su proporción en la ciudad.

El motivo responde a una lección biológica sufrida en décadas pasadas con el paraíso, una especie muy popular que sufrió un declive masivo por la aparición de una que fue difícil de controlar.

"En base al relevamiento con la facultad, una de las conclusiones fue que habría que reducir la plantación de fresnos", señaló el subdirector del vivero municipal. "El riesgo de que haya una enfermedad o plaga que afecte a un determinado tipo de árbol es que, si abunda, puede provocar una caída masiva en la forestación, como pasó con el paraíso. Por eso la idea es que no abunde tanto una sola especie", aclaró.

Además, especificó que especies invasoras como el ligustro fueron excluidas de la planificación oficial por desplazar a la flora nativa en los montes locales.

Alambres y elementos en el tronco

Además de los factores ambientales, el arbolado enfrenta agresiones derivadas de costumbres urbanas, como el uso de alambres para pasacalles o la decoración de troncos durante, por ejemplo, las fiestas de fin de año.

"Cuando colocan pasacalles o adornos con alambre y luego los cortan mal, esos alambres quedan ahorcando las ramas a medida que el árbol crece", advirtió Morvidone. "Además, el árbol es un ecosistema en sí mismo; el tallo aloja organismos vivos como los líquenes. Si tapamos el tronco con telas durante meses, perjudicamos y podemos matar a esos organismos", especificó.

La evolución del censo arbóreo

El registro numérico refleja la recuperación de la masa verde en Paraná a lo largo del tiempo:

*Primer censo (1990): registró cerca de 42.000 árboles.

*Relevamiento 2015: contabilizó 58.400 árboles de vereda.

A pesar de haber superado las pérdidas históricas de especies como el paraíso, el balance oficial concluye que el trabajo debe mantenerse: "Es un buen número y un crecimiento, pero siempre falta; la forestación es un trabajo constante”, concluyó el paranaense.

Un algarrobo negro, el árbol más antiguo de la ciudad

Un algarrobo ubicado en la intersección de Florentino Ameghino y Enrique Acebal (en barrio La Floresta), es un símbolo histórico fundamental. Biólogos e historiadores estimaron que tiene unos 400 años.

La tradición oral y los registros históricos confirman que en octubre de 1810, el General Manuel Belgrano acampó y descansó bajo su imponente copa junto a su ejército durante su expedición hacia el Paraguay. De hecho, se cuenta que a su sombra redactó las célebres cartas destinadas a doña Gregoria Pérez, quien luego colaboró enormemente con la causa patriota.

El árbol está resguardado por decretos municipales desde 1965 y fue declarado Monumento Natural. El predio pasó a ser de propiedad pública para garantizar las tareas de preservación y apuntalamiento que necesita debido a los daños que sufrió por tormentas y el paso del tiempo.

Gramínea, la ambrosía y la libustrina, causantes de las alergias

“Aunque en Entre Ríos todavía no poseemos un estudio de campo local, a través de las pruebas cutáneas o prick tests evaluamos el panel polínico de cada paciente. En nuestra región observamos una presencia muy marcada de la gramínea (el pasto común), la ambrosía y la libustrina. Además, las proteínas de estos pólenes pueden transportarse por el aire hasta 10 kilómetros de distancia, por lo que no es imprescindible tener la especie en la propia casa para sensibilizarse y presentar síntomas”, indicó la médica especialista en alergias, Cecilia Cavallo.

“Tanto la libustrina como la gramínea se encuentran sumamente extendidas en nuestro entorno. La intensidad de la reacción depende de la sensibilidad de cada paciente y de la cantidad de recuento polínico al que se exponga en el ambiente. Si bien existe una red de polen a nivel nacional coordinada por la Asociación de Alergia e Inmunología de Argentina, la meta es disponer de una base de datos propia en Entre Ríos para medir con precisión estos valores”

“Por fortuna, en Entre Ríos, y en particular en Paraná, no contamos con una gran cantidad de plátanos. Este árbol genera un efecto predominantemente irritativo e inmediato al transitar cerca, más que una reacción alérgica estricta. En cambio, entre los árboles que causan mayor sensibilización se encuentran aquellos con una concentración polínica más elevada y los que liberan la pelusa conocida comúnmente como "panadero", expresó.