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Paraná: el Parque volvió a ser de los ciclistas y de los runners

Hubo menor circulación de personas y casi nula presencia de estudiantes. Se desplegaron controles en los principales plazas y parques público.

Lunes 21 de Septiembre de 2020

Seguramente no habrá otro antecedente igual al del ayer, durante la conmemoración del Día del Estudiante y de la Primavera en Paraná. Los paseos y parques públicos amanecieron abrazados por un tibio sol y una temperatura que durante la mañana empezó en 5° y de a poco fue trepando hasta llegar a los 22°, la máxima pronosticada. Las condiciones ideales para un festejo que no pudo ser, porque a pesar que la ciudad volvió a la fase de Distanciamiento Social, siguen vigentes las restricciones sanitarias para prevenir los contagios de coronavirus. En las primeras horas del día el movimiento fue prácticamente nulo, aunque después esa situación se fue revirtiendo con grupos que salieron a hacer actividades físicas y recreativas. El Parque Urquiza y el resto de los paseos públicos de la capital provincial volvieron a ser de la gente: hubo estrictos controles policiales que impedían acceder a los vehículos y que las personas permanecieran en el lugar.

Las medidas establecidas por la pandemia obligaron a suspender los espectáculos masivos al aire libre y ya al menos por este año, no será habitual observar el clásico festejo de los estudiantes.

Controles y poca gente

El operativo dispuesto por la Policía de Entre Ríos abarcó los principales espacios públicos, entre las 12.30 y hasta entrada la noche. Para tal fin se destinaron 120 efectivos de la fuerza, pertenecientes a diferentes reparticiones, entre ellas la Dirección de Toxicología, de Operaciones, que por ejemplo se dedicaron a recorrer las zonas de quintas para verificar que no se estuvieran realizando fiestas clandestinas.

También hubo controles en el Rosedal, Parque “Humberto Varisco”, Thompson, el rulo del Túnel Subfluvial, la intersección de circunvalación y Don Bosco, en la zona del Parque Botánico, el parque Gazzano y en la plaza de las Mujeres Entrerrianas.

El panorama en la costanera alta ayer por la tarde era demasiado tranquila. Grupos de a dos personas corriendo y andando en bicicleta, así como también algunas familias aprovechando el día primaveral. Al parecer los jóvenes decidieron apelar a la responsabilidad y dejar el festejo para otro momento. Las barrancas que se poblaban de cientos de adolescentes lucieron desiertas y sin la algarabía propia de esta fecha.

Dos chicas que subían por la barranca del Rowing se detuvieron para dialogar con UNO: “Venimos a caminar, a hacer una actividad física ahora que está habilitado. Solemos venir tres veces por semana. Cuando pusieron las restricciones, volvimos marcha atrás, pero ahora que habilitaron aprovechamos”, dijo Angelina.

Explicaron que al ser vecinas de la zona aprovechan la cercanía con el Parque Urquiza y dieron su punto de vista sobre la extensión de las restricciones. “Está re bueno que se corte el acceso al Parque, porque se permite que circule los chicos en bici. Y está bueno que sea solamente para la actividad física”, destacó.

A su lado su compañera, Belén, acotó que “se ve que la gente realmente está saliendo a hacer actividad física. Al no poder circular en auto, la gente no se instala, no para. Eso está bastante controlado, está bueno”.

Una familia que estaba llegando por Alameda de la Federación habló de lo que implica vivir el proceso del aislamiento social: “Desde marzo que no salimos, ellos han salido al médico y nada más. Trabajo desde casa, mi pareja también y me parece bien que se haya dispuesto el operativo porque sino sería un descontrol. Se ven muchos gurises que van y vienen, muchos de ellos sin barbijos”, contó Natalia.

La mujer observó que el panorama en los barrios es diferente, ya que se “cuida mucho a la gente. Hay menos cuidados acá, en el Parque se ve a la gente caminando sin barbijo; el barrio es otra cosa, lo mismo que el supermercado. Es mejor que se pongan los controles”.

Su pareja, que estaba acompañado de sus dos hijos, resaltó que la única salida que realiza es para ir a trabajar, cuando se dirige a su taller a dos cuadras de su casa. “Voy, trabajo y vuelvo. Mis hijos están encerrados desde marzo. En su día los saqué un rato aunque sea , pero porque había controles, porque sino no los saco. Donde hay mucha cantidad de gente, no podés llevar a las criaturas”, mencionó Cristian.

La extensión del aislamiento –afirmaron– se tradujo en un mayor sedentarismo, en cambios en los hábitos alimenticios y que lógicamente, la familia subiera de peso. “Estamos todos gordos, los gurises también aumentaran de peso, pero es porque no caminamos. Y no es lo mismo caminar que moverte en tu casa. ¿Y qué vas al hipódromo? Se llena de gente y no se respeta, hay días en que hay varios sin barbijo”, completó Natalia.

En el Patito Sirirí

La zona del Patito Sirirí también se mostró tranquila, aunque con algunos matices por el bar que funciona en la esquina de Gregoria Matorras de San Martín y Manuel Alberti. Allí se instaló un puesto de control que impedía el acceso vehicular, lo que generó muchas consultas de automovilistas que se les prohibía circular pese a ser vecinos de la zona.

Como en todos los sectores del espacio público, se podía ver a la gente corriendo o andando en bicicleta y los menos caminando. Se trató de una postal que se repitió a lo largo del día. A esa altura, una familia que paseaba a su bebé en el cochecito defendió la estrategia de cerrar el parque al tránsito vehicular: “Siempre salimos a caminar. Me parece mucho mejor porque nos permite que nos distanciemos entre las personas que venimos a caminar, mucho más que si dejarían pasar autos”, afirmó Fernando.

El joven sostuvo que en caso de mantenerse los controles “se debería priorizar el paso del peatón y no del automovilista.

El último antecedente

La última vez que el Parque Urquiza se había cerrado para el tránsito vehicular fue el domingo 9 de agosto. Aquella vez se implementó un operativo similar al de ayer, luego de haberse declarado la circulación comunitaria del Covid-19 en Paraná. Los vecinos aprovecharon para colapsar los espacios verdes con medios de transporte amigables con el medio ambiente: bicicletas, skates, patines y monopatines. Además fueron miles los que prefirieron hacer el mejor ejercicio de todos: caminar. En una decisión histórica para la movilidad en la ciudad solo estuvo permitido el ingreso peatonal o en bicicleta.

Esta modalidad ha tenido buena aceptación de la gente, tanto que cada vez que se han escuchado voces a favor de ponerla en práctica los fines de semana o los feriados.

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