Parana celebra 200 años de historia y educación, con la Escuela Normal como emblema de una ciudad que hizo de la enseñanza un camino hacia la libertad.
08:34 hs - Domingo 23 de Agosto de 2026
Los valores morales, el cumplimiento de las leyes y de las normas de urbanidad, la libertad de expresión, el respeto por la condición y el pensamiento del otro, el sentido común y el principio de solidaridad, sólo se aprenden a través de un sistema educativo óptimo, en el que se prioricen los valores por encima de todas las cosas.
La educación es el arma principal contra la delincuencia, contra las grietas políticas, contra la falta de trabajo y oportunidades, contra la corrupción, contra el oscurantismo religioso, contra aquellos que quieren arrebatarnos nuestra libertad, nuestra dignidad y nuestro ser argentino. En definitiva, contra todos aquellos que quieren destruir nuestra identidad como nación libre y soberana. La ignorancia esclaviza. La educación, por otra parte, nos hace libres y dignos. Estas palabras fueron expresadas por Domingo F. Sarmiento.
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Sarmiento se construyó a sí mismo. Si nació con la libertad y la independencia no es menos cierto que toda su vida fue un culto intransigente a esas dos ideas. Con la mira puesta en el progreso de una nación por hacer, enfrentó el autoritarismo y fue capaz de enfrentarse con toda formación que sospechara para pocos. Uniendo dos conceptos hasta entonces disociados concibió la educación popular como institución política.
En efecto, se trataba de formar ciudadanos críticos, autónomos y responsables; industriosos y emprendedores. Y sí, Sarmiento vino a fastidiar con escuelas públicas, obligatorias, laicas y gratuitas, porque en las aulas residía el pasaporte a la igualdad.
Paraná, tiene algunos privilegios. La Escuela Normal, es uno de ellos, un verdadero faro educativo para el país. Fue en 1869 cuando el Congreso Nacional autoriza mediante Ley, los gastos para la creación de dos Escuela Normales: una en Paraná y otra en Tucumán. En 1870, el Ministro Avellaneda decide la instalación de la Escuela en la ciudad de Paraná y en agosto de 1871, comienza a funcionar. En aquel momento fundacional, la escuela funciona en la ex Casa de Gobierno de la Confederación Argentina, cuando Paraná fue su capital.
Escuela Normal
Pero, por qué una Escuela Normal. Ello nace de la necesidad de formar maestros para la enseñanza común. El Prof. Estadounidense Jorge A. Stearns, ejerció la dirección en el período de apertura. También estadounidenses fueron las primeras docentes de la Escuela.
Así, la educación fue sinónimo de alfabetización, formación, igualdad y libertad. La Escuela Normal, más tarde el Colegio Nacional y luego cientos de escuelas que comienzan a construirse en cada ciudad, en cada departamento de Entre Ríos, es el fiel testimonio de la importancia que se daba a la educación hacia finales del Siglo XIX e inicios del Siglo XX.
De esta manera, podemos empezar a nombrar formas, hechos, maneras en que la educación estaba presente momento a momento, día a día, siempre presente. Un primer ejemplo, en Paraná, hace muchos años, eran tradicionales los desfiles militares que en las fechas patrias, sobre calle San Martín, homenajeaban a fechas significativas o a hombres que hicieron la Patria. Por cierto, era una hermosa costumbre, lamentablemente casi perdida. Se realizaban el mismo día con un profundo sentir orgullo por el país, por hombres y mujeres que dieron mucho, por fechas significativas, era una tarea que desde las escuelas se fomentaba año a año. Hoy casi está perdido ese espíritu que alguna vez tuvimos. La imagen de hoy muestra un desfile conmemorativo por los 90 años de la sanción de la Constitución Argentina, pasando por delante del monumento al General Justo José de Urquiza, su verdadero mentor. La fotografía fue publicada el 2 de mayo de 1943.
Guardapolvo blanco
Somos la tierra de las palomitas blancas. Aquí, en la Argentina, se impuso el guardapolvo blanco. Pablo Pizzurno, en un escrito datado entre 1904 y 1909, manifestó su contrariedad por los vestidos lujosos que llevaban algunas alumnas. Julia Caballero Ortega, maestra de manualidades que dictaba clases en Avellaneda, en 1905 sugirió a sus alumnas el delantal blanco, Antonio Banchero, maestro de sexto grado de la Escuela Presidente Roca (en la zona de Tribunales), en 1906 propuso el delantal blanco a sus alumnos y los docentes, pero fue Pedro Avelino Torres, el promotor de la idea en los primeros tres años del Siglo XX.
Fuera de este tiempo, ubicamos a Matilde Filgueira de Díaz quien tal vez se vio influenciada por Pizzurno, Banchero, Torres o la maestra de manualidades Caballero Ortega.
Una reconstrucción de su historia nos dice que, en 1915, en la escuela porteña Cornelia Pizarro de la calle Peña 2670 (barrio de La Recoleta), la maestra Matilde Filgueira de Díaz reunió a los padres para explicarles que la ropa de las estudiantes ponía muy de manifiesto la condición social y generaba divisiones. Empeñada en llevar adelante su idea, la maestra acudió a la calle Florida y compró varios metros de género blanco que pagó de su bolsillo. Los cortó y distribuyó entre el alumnado. A las madres les explicó cómo debía ser el modelo de guardapolvo. Hubo padres que no estaban de acuerdo y protestaron. La denuncia llegó al Ministerio de Educación, desde donde se resolvió enviar un funcionario del Consejo Escolar. El inspector recorrió las aulas, espió los recreos y entendió que la idea valía la pena. Comenzó una cruzada a favor del guardapolvo en la que había que lidiar con padres rebeldes sin causa y otros que no entendían por qué la escuela gratuita los obligaba a hacer un gasto en sus magros presupuestos.
Es blanco para copiar a los médicos y sus auxiliares, por su estrecha vinculación con la higiene. Las escuelas siempre han sido un espacio multiplicador de enfermedades y la suciedad es un enemigo a vencer. En aquellos años se prestaba muchísima atención al tema. El ritual de ir a la escuela con el tradicional guardapolvo blanco, en un día de lluvia, viento y frío, fue captado por una fotografía publicada en 1971.
Hace muchos años, en Paraná era tradicional la organización de desfiles militares para las distintas fechas patrias. Las calles preferidas eran San Martín (antes de que fuera peatonal) y Avenida Rivadavia, hoy Alameda de la Federación. Además de representantes de las fuerzas de seguridad, autoridades y ciudadanos, asistían numerosos contingentes escolares, que le daban un toque especial con sus uniformes.
Los eventos servían para homenajear en fechas significativas a hombres y mujeres que hicieron aportes a la Patria. Los memoriosos insisten en que era una hermosa costumbre prácticamente perdida. Por cierto, no había traslado de feriados y, según los documentos, se realizaban en medio de un profundo respeto y sentimiento. Aquí, se muestra un desfile cívico-militar, conmemorativo del 9 de Julio, Día de la Independencia; los chicos de las escuelas, verdaderos protagonistas, posan ubicados en las escalinatas de la Escuela Del Centenario. La fotografía fue publicada en 1934.
La Educación Normal de jurisdicción nacional iniciada en la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, reconoce su acto fundacional en el Decreto Orgánico del 13 de junio de 1870. La norma era consecuente con el proyecto que el entonces presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento presentara ante el Honorable Congreso solicitando la autorización correspondiente para la creación de dos Escuelas Normales, la que otorgada por el cuerpo legislativo posibilitó la sanción de la Ley n° 345 del 6 de octubre de 1869.
Comenzaba un ciclo centenario a lo largo del cual se fue elaborando una cultura propia, que penetró profundamente en la formación y acción docente de miles de hombres y mujeres que adelantaron fronteras a lo largo y a lo ancho de la inmensa geografía urbana y rural, alfabetizando y que tuvo por muchos años un centro irradiador de excelencia.
Universidad Nacional del Litoral
En 1919 se aprobó la creación de la Universidad Nacional del Litoral, en 1920 se eliminó el Curso de Profesorado, la Normal fue anexada a la Facultad de Ciencias Económicas y Educacionales y se abrió la inscripción para las nuevas carreras de profesorado en la Facultad. En el marco del primer golpe de Estado, la Facultad fue suprimida en 1931 y se creó una Escuela Normal Superior, que funcionó hasta 1933. El gobierno nacional decidió entonces trasladar las carreras de profesorado a un nuevo establecimiento: el Instituto Nacional del Profesorado Secundario. Desde 1933, la Escuela Normal estuvo anexa por un tiempo al Instituto y luego se independizó. Finalmente, en 1968, se decidió por decreto terminar definitivamente con la formación de docentes en el nivel medio y pasarla al nivel terciario. A partir de 1970, la Normal comenzó a inscribir a los primeros bachilleres.
La actividad turística hacia los primeros años del siglo XX, sólo era para unos pocos, cuestiones económicas y sociales eran las que definían ese perfil viajero. Las escuelas y sus alumnos fueron siempre un público al que había que mostrarles, contarles, enseñarles sobre Historia, Geografía, Lugares, Monumentos y Edificios. Con el paso del tiempo estas actividades se fueron haciendo cada vez más frecuentes desde las instituciones escolares. Aquí un grupo de alumnos y docentes del Instituto Nacional del Profesorado en viaje visitando el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez, de Santa Fe. La foto se publicó en 1934.
La educación, el sueño de Sarmiento de crear escuelas y bibliotecas populares y las mil formas posibles de aprender y enseñar, son testigos verdaderos del paso del tiempo, verdaderos testigos de una ciudad que fue cobijando sueños, esperanzas, ideales, y que hoy, este año Paraná, cumple 100 años, y así la homenajeamos desde UNO.
Fernando Ponce / Especial para UNO