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Para los paranaenses que trabajan en Santa Fe los controles ya son rutina

Hay quienes desarrollan su vida entre Paraná y Santa Fe y deben pasar a diario por el puesto sanitario ubicado al salir del Túnel.

Miércoles 22 de Julio de 2020

Unidas por vía terrestre hace 50 años, gracias al túnel subfluvial Uranga-Silvestre Begnis, Paraná y Santa Fe son dos ciudades que tradicionalmente han mantenido un estrecho vínculo. Además de los cientos de estudiantes que antes de la pandemia viajaban a diario desde la capital entrerriana para seguir alguna carrera en la vecina localidad –o viceversa–, y actualmente deben cursar de manera virtual, son cuantiosos los trabajadores paranaenses que se trasladan para desarrollar su actividad en Santa Fe, y recorriendo los 30 kilómetros de ida, y el mismo trayecto para retornar a sus hogares.

Aun en tiempos en que el teletrabajo cobró fuerza y la circulación para frenar el avance del Covid-19 es restringida, el flujo vehicular es importante, ya que hay tareas que indefectiblemente deben desarrollarse de manera presencial: según lo informó el organismo biprovincial, este lunes pasaron por el viaducto más de 5.000 vehículos desde ambas cabeceras, un promedio que suele mantenerse y hasta superarse entre semana.

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Paraná y Santa Fe son dos ciudades que tradicionalmente han mantenido un estrecho vínculo.

Paraná y Santa Fe son dos ciudades que tradicionalmente han mantenido un estrecho vínculo.

Absolutamente todos deben portar un permiso que los habilita a transitar y justifica el viaje. Sino, se los obliga a regresar, según confirmó a UNO a principios de este mes el comisario general Fabián Blanco, director de Prevención y Seguridad Vial de la Policía de Entre Ríos.

Gabriel Castagna es uno de los tantos entrerrianos que vive en Paraná y trabaja en Santa Fe. Hace 12 años consiguió allá un empleo en relación de dependencia, y desde hace una década es propietario de un local de venta de indumentaria femenina y calzado en la peatonal santafesina, así que al menos de lunes a sábado pasa el Túnel para dirigirse a su negocio.

Sin embargo, a esto de los viajes diarios lo observó por años en sus padres: “Lo mío viene de larga data familiar. Ellos vinieron de Buenos Aires, pusieron una zapatería en Santa Fe y como no consiguieron una casa para alquilar allá, alquilaron en Paraná. Supuestamente era de manera provisoria, pero al final se quedaron y viajaban todos los días para trabajar”, explicó a UNO.

Si bien antes iba en colectivo, con el tiempo empezó a ir en auto para ganar tiempo. “Hay mucha gente que se manejaba en colectivo y con esta medida la destrozaron”, aseguró, en referencia a la imposibilidad de usar el transporte público que une ambas ciudades, ya que está suspendido desde hace más de cuatro meses.

Por otra parte, refirió que su comercio estuvo cerrado desde el 19 de marzo al 11 de mayo, tiempo en que la cuarentena fue más estricta y solo se permitía que trabajen los sectores considerados “esenciales”. Desde entonces volvió a viajar todos los días. “No he tenido ningún problema para pasar el Túnel, porque tengo mi permiso de circulación. No hay otra opción, sin eso directamente no se puede cruzar”, dijo, y observó: “Lo que ha cambiado ahora es el tiempo que lleva llegar. Antes, todos los días demoraba entre 25 minutos o media hora cuando iba o venía. Ahora le pongo más de una hora”.

Sobre este punto, explicó: “Desde Paraná hacia Santa Fe el primer control es antes del Túnel, o sea del lado de Entre Ríos. Ahí te piden permiso de circulación, después te vuelven a parar del lado de Santa Fe y te exigen el mismo comprobante; y luego hay que pasar a un sector de enfermería, donde te toman la temperatura y te hacen la prueba de olfato. Todos los días es igual”.

De acuerdo a lo que mencionó, por lo general hay una sola enfermera en el puesto sanitario: “Recién esta semana hubo dos enfermeras. Tienen que revisar auto por auto, y si en un vehículo van cuatro personas, a todas le tienen que tomar la temperatura y demás. Es engorroso todo eso y más cuando hay una sola persona haciendo la revisación médica, con el flujo de tránsito que hay”.

Gabriel, o Chino, como lo conoce la mayoría, sacó un primer permiso el 12 de mayo y a las dos semanas los requerimientos se modificaron, así que vía online tramitó otro, que es el que utiliza hasta la actualidad. “Es una declaración jurada que hay que hacer, luego de llenar dos formularios, y a las 24 horas se puede descargar ese permiso en el celular, ya que tiene un código QR que lo escanea el oficial que está de turno para verificar que sea válido”, indicó.

Asimismo, señaló: “El mío es para personal no esencial y desde fines de mayo no lo tuve que renovar más, porque la última vez que hubo que hacer un nuevo permiso fue solo para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)”.

Sergio, otro paranaense que trabaja en la capital santafesina –en su caso desde hace más de 8 años–, comentó a UNO que pudo organizarse para no tener que ir todos los días, sino dos o tres veces por semana, acomodando sus horarios para preparar los pedidos que envían luego a los clientes. “Tenemos allá un local. Somos mayoristas de libros, tenemos representaciones de varios sellos en la zona, y se maneja casi todo por teléfono. Prácticamente no hay circulación de clientes en el lugar, ya que son muy poquitos los de Santa Fe que van a buscar la mercadería”, aclaró.

Sobre las demoras para llegar, coincidió en que arribar a destino lleva más tiempo desde que se intensificaron los controles, y sostuvo: “El control que hace la Policía de Santa Fe es más exhaustivo. Supongo que es porque en Paraná hay circulación del virus y previenen que no se generen contagios por personas que ingresan desde Paraná u otro lado”.

En este marco, remarcó que tras el brote que se expandió en la capital entrerriana, en Santa fe comenzaron a hacer el test de olfato, además de medir la temperatura para corroborar que quien ingresa no tenga fiebre. “Esto lleva un ratito más, pero también depende de la hora. El martes crucé a las 16 y me habré demorado dos o tres minutos, pero la semana pasada fui a la mañana y se tardaba más, pero son a lo mejor 10 minutos, no es que sea media hora”, aclaró.

Sergio contó que lleva dos permisos, uno nacional por su actividad comercial, pero a la par en su celular instaló la aplicación Covid-19 Provincia de Santa Fe, en la que va renovando una habilitación para circular cada 48 horas, pero que hasta ahora nunca se la pidieron. “Al permiso nacional lo llevo impreso por las dudas, pero se puede mostrar también en el teléfono. La primera vez tardó cinco días en procesarse, porque las redes estaban colapsadas, pero hace un mes lo renové y en dos horas ya lo tenía. El de Santa Fe es con un código QR; en la página hay que avisar que uno viaja hacia allá y llenar tipo una declaración jurada en la que uno manifiesta que no estuvo en contacto con ningún caso positivo ni tiene síntomas de coronavirus”, comentó.

Por otra parte, opinó que los controles son necesarios y destacó que se lleven adelante. “Me parecen perfectos, para que no circule la gente que no debe andar en al calle”, dijo y afirmó que en su familia pudieron corroborar que estos operativos de prevención se cumplen a rajatabla: “Tengo un hijo que también trabaja en Santa Fe, en una casa de venta de sanitarios, y con el permiso que le extendieron va y viene todos los días. Él es alérgico y cuando cambia el tiempo se congestiona, encima va en moto. Por ese motivo cuando le hicieron el test del olfato no pudo sentir los olores. Así que la Policía de Santa Fe lo acompañó hasta la Caminera en Paraná y desde allí lo escoltaron al hospital, donde comprobaron que no tiene Covid”, concluyó.

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