Verano 2018
Sábado 16 de Diciembre de 2017

Olores cloacales y líquidos espesos invaden el agua que baña la playa del Thompson

En días de calor, a metros de la costa de uno de los espacios públicos más lindos de Paraná ya se sienten los aromas nauseabundos

A veces se siente desde la playa, cerca de la calle. Otras hay que acercarse al agua y meterse apenas un poco. Depende del viento. Quienes reman cerca de la costa a cuatro o cinco metros conocen el olor a cloaca del Thompson, a podrido, a baño sucio y sin cadena. En julio se había anunciado el saneamiento millonario para el arroyo Las Viejas, pero aún está lejos de concretarse. Mientras, un líquido espeso, marrón por momentos y verde en otros, ingresa al río a cada momento y por la corriente se acumula y reposa ahí donde empieza la arena.
La contaminación del Thompson ha tirado abajo uno de los balnearios más lindos de la capital provincial, sin contar, claro, aquel de Los Arenales donde ahora hay un barrio privado. Decían que ese era el más limpio porque estaba río arriba, sin las desembocaduras sucias de la ciudad.
Pero con el tiempo el Thompson ganó su espacio y en los veranos fue un lugar de encuentro para familias y amigos, con una extensión de arena como no hay en la capital provincial, una postal característica de los edificios a lo lejos y el barrio de los pescadores, ese que es de ellos y de todos. Pero estos últimos días de calor, el olor a podrido se impuso por sobre el fresco viento costero.
En julio la comuna había anunciado que tenía un plan para el saneamiento del arroyo Las Viejas, el que desemboca en el balneario. La inconsciencia transformó ese curso de agua en un basurero más de amplias zonas de la capital provincial, pero además, se sabe, las cloacas de muchas viviendas tienen su caños de salida en él: con pararse un rato en el puente antes de su desembocadura es fácil corroborar la hipótesis con solo mirar lo que el agua trae. La obra que se había planteado era millonaria, un costo de 120 millones de pesos. Es que la contaminación obligó a la comuna a no habilitar el balneario durante la temporada pasada y para esta correrá con la misma suerte. El anuncio daba cuenta de un llamado a licitación posible y el inicio de la obra para este fin de año.

Los pies en el barro
Roberto Sabbioni está al frente de Servicio Ciudadanos de la comuna, y es uno de los que impulsaron la clausura del balneario ante la contaminación. Dijo que sanear el arroyo es un objetivo de la gestión y sostuvo que lo van a realizar, aunque no en los tiempos que se habían anunciado.
Señaló que con una máquina en breve limpiarán parte del curso y de la zona de la playa. La temporada pasada se había construido un piletón de arena con paredes de plástico negro para que no se desbarranque y algo similar se había anunciado para este tiempo, pero aún falta concretarlo.
Sobre la gran obra anunciada en el arroyo, Sabbioni dijo a UNO: "Tengo reparos. Como paliativos vamos a poner ese piletón hasta tanto resolvamos definitivamente la contaminación del arroyo. La idea de uno y del intendente es que se termine de lograr la playa que alguna vez fue, pero tampoco nos vamos a arriesgar a hacer algo que lleve un presupuesto que no vale".
Explicó que ese proyecto, el anunciado, requiere de una cantidad de dinero que quizás es excesiva, y agregó: "Hoy el río cambió y no es como hace algunos años. Está retirado de la costa del Thompson varios metros. Al momento hay una draga trabajando que le pone arena a donde era el circuito de bicicletas". Explicó que la draga debe ingresar hasta unos 150 metros donde no es profundo y se hizo todo barro . "Eso es consecuencia de la naturaleza y de la intervención humana. Entonces, a lo largo del tiempo se han preocupado por llenar de arena y correr el río, y le han quitado corriente que no saca la contaminación. Puede ser que podamos resolverla de otra manera y más económica". Sabbioni sostuvo que evalúan alternativas que pueden costar hasta cuatro veces menos.
Lo cierto es que el Thompson ya no es lo que era; sí lo es su paisaje, la arena, el barrio y las ganas que le entran a cualquiera que lo visite de pasar la tarde y de meterse al río. Pero solo basta con acercase, atreverse a meter los pies unos centímetros en el barro para comprobar que el agua parece espesa, tiene su espuma sucia y sobre todo, con un poco de viento y calor, se eleva un olor a podrido, un aroma que impregna el río desde el arroyo.

El problema del suministro en zonas altas de la ciudad

Roberto Sabbioni, de Servicios Ciudadanos de la comuna, respondió que si bien el suministro de agua en Paraná está normalizado, hay zonas como en avenida De las Américas que todavía están complicadas.
"Esa zona tiene una altura que para que el agua llegue las reservas deben estar al borde. Cuando hay problemas como los que tuvimos con el corte de energía, no le echamos toda la culpa pero dejaron de funcionar las bombas, las reservas bajan", dijo, y agregó que los caños deben purgarse y eso también demora, y a veces la presión del agua al volver rompe las cañerías más viejas. Señaló que mientras tanto le llevan agua a las familias que lo requieren y sostuvo que en algún momento se deberá volver a hacer el tendido de cañerías en parte de la ciudad entre otras posiciones.

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