Paraná
Jueves 28 de Marzo de 2019

Obreros de Coceramic reclaman respuestas ante el desguace y las promesas incumplidas

Los integrantes de la cooperativa esperan que el gobernador los reciba porque quedaron sin nada, mientras la fábrica emblemática se destruye

Parece que en Paraná, producir no es negocio. Una fábrica que podría estar activa y dando trabajo a decenas de familias está en ruinas. Tal como informó UNO el 17, las instalaciones y los bienes fueron desguazados. Los integrantes de la cooperativa que habían recibido promesas en 2015 de parte de un empresario inversionista, quedaron sin nada. Por eso, ayer se reunieron para comenzar a discutir qué acciones van a tomar para exigir respuestas.

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A las 17.30 comenzaron a reunirse en la casa de Juan Salzman, en el corazón del barrio Puerto Viejo, una docena de obreros asociados de la firma, más los que fueron llegando después. Algunos tienen alrededor de 30 años, otros los doblan en edad, con la historia de la fábrica en la sangre.

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"La situación está más grave, desarmaron todo, el techo que viste la otra vez, no existe más. La fábrica no existe ahora. Y lo que me dijo David Duarte –uno de los cooperativistas– es que el señor Juan Carlos Acevedo Díaz –el empresario– le dijo que no iba a hacer la fábrica nueva", dijo Juan.
Contó que un concejal de Paraná le dijo que la idea de mudar la fábrica no existe: "Para Coceramic no hay un gramo de tierra en el Parque Industrial", aunque "sí hay para Cotapa", la otra empresa de la cual se hizo cargo el empresario por intermedio del gobierno anterior.

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En 2015, con la fábrica en problemas financieros, la cooperativa llegó a un acuerdo con Acevedo Díaz: este ponía en funcionamiento la producción mientras se mudaba la fábrica al Parque Industrial y luego él se quedaba con los bienes inmuebles (el amplio terreno frente al Parque Urquiza y las alrededor de 2.000 hectáreas lindantes a los bañados frente al río Paraná).

Hoy, lo que está a la vista es que los trabajadores se quedaron sin nada, mientras la fábrica está siendo destruida. Personas que serían de la comunidad gitana destruyeron los galpones y hornos y venderían las vigas, chapas y todos los materiales.

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En principio, lo que los cooperativistas reclaman son respuestas, explicaciones, porque ven desaparecer ese emblema productivo de Paraná sin saber por qué, además de no recibir nada a cambio.
"Se aprovechó de nuestra necesidad", dijo uno de los trabajadores en la reunión de ayer, y otro muchacho recordó lo que estaban pasando al momento de firmar el acuerdo con el empresario: "¿Se acuerdan de ese día? No teníamos ni para comer, y ese día firmábamos y nos daba una plata, no teníamos nada".
El desguace comenzó a principios de marzo, y Emilio, que entró a trabajar en la fábrica hace 53 años, afirmó: "Antes de destruirla, mal que mal se podía seguir trabajando".
Aquel acuerdo comenzó a incumplirse a fines de 2017, cuando dejaron de percibir el dinero que el empresario les daba por cuidar el lugar, mientras se avanzaba en la instalación de la planta nueva en el Parque Industrial: "Después de un año y medio, nos dejó de pagar", dijo Juan, y otro Paulino aseguró: "Estuvimos meses trabajando, cuidando el lugar, y no nos pagaba".

"Acevedo nos viene a decir que la tierra es suya. Yo no estoy en contra del progreso, pero que nos reconozca a cada asociado lo que nos corresponde", pidió Salzman.
En el debate los trabajadores recordaron el día en que el entonces gobernador Sergio Urribarri dialogó por celular adelante de ellos con su par de Salta, Juan Manuel Urtubey, hoy precandidato a presidente de la Nación, sobre la compra de la maquinaria que produciría una empresa salteña para instalar la nueva fábrica. "El presidente y el secretario de la Cooperativa en ese entonces nos habían dicho que ya habían comprado la fábrica en Salta y que tenían gente allá cuidándola", rememoró un obrero.

Avanzada la asamblea, Juan preguntó: "¿Qué vamos a hacer muchachos?". Un hombre dijo: "¿Qué vamos a buscar un abogado si no tenemos cómo pagarle?". "Existen alternativas –dijo Salzman–, está el procurador general de la Provincia, está Defensoría del Pueblo, hay muchos organismos que no cobran nada. Es verdad que no tenemos un peso para pagarle a un abogado, pero algo se puede hacer".
Mientras algunos expresaban la sensación de traición para unos 10 compañeros que siguen cobrando un escaso dinero por parte del empresario para cuidar lo que ahora es el desguace de la fábrica, Juan fue claro: "Ahora es preocupante para todos, para los 50, los que están y los que no estamos adentro. Es una estafa inmensa a todos. Yo lo apoyé y lo acompañé a Acevedo, me hago cargo, pero esto de dejarnos a un costado es una traición tremenda".
En este sentido, Paulino refirió: "Yo puse plata cuando presentó quiebra la empresa, la plata que tuvimos que cobrar la pusimos ahí, y nunca me devolvieron nada. Yo alcancé a jubilarme, pero no es mucho lo que cobramos".
Anoche, al finalizar el encuentro, quedaron en pedir una audiencia con el gobernador, Gustavo Bordet, mientras analizan las vías judiciales para reclamar.

"Nos endulzaron y no cumplieron, por eso estamos acá", dijo Emilio
Emilio entró a la fábrica en 1965 y vio pasar todas las crisis y remontadas. "Desde el tiempo de los Mutio hasta ahora, supuestamente estoy, sigo siendo asociado", dijo. "Nos la ingeniábamos de una u otra manera para que la máquinas produjeran. Son muchas cosas que uno ha vivido, convivimos con gente que ya no está, de la fábrica hemos sacado para tener una familia, proyectos, y de repente nos encontramos en esta situación, hubo una promesa, nos endulzaron y no cumplieron. Por eso estamos acá", afirmó.
"Me he criado en la fábrica –contó Juan–, he vivido angustia, desesperación pero siempre saliendo adelante. Veíamos una esperanza a través de Acevedo Díaz, de mejorar nuestra calidad de vida. Lo que está pasando es desalentador. Pido a las autoridades que correspondan que nos ayuden a todos los asociados de no quedar sin nada. Toda una vida dentro de una fábrica y este señor nos destruyó la esperanza".



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