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Nodo epidemiológico estudia brote de triquinosis en Villa Paranacito

Más de 20 vecinos de Villa Paranacito podrían estar infectados de triquinosis, una enfermedad que se transmite a través de la ingesta de carne de cerdo, caballo o jabalí contaminada con un parásito. Ya hay un caso positivo y 17 personas en observación en el hospital Centenario.

Martes 24 de Julio de 2012

Hay más de veinte casos sospechosos de triquinosis en Villa Paranacito. La mayoría de los posibles infectados manifestaron tener fiebre, dolores musculares, hinchazón en ojos y diarreas, síntomas que coinciden con los de la enfermedad. Un caso ya fue confirmado positivo y el resto de las muestras están siendo analizadas en Buenos Aires.

El origen sería un jabalí salvaje que dos familias de la zona de Arroyo Martínez (localidad cercana al municipio de Paranacito) cazaron e icieron embutidos con su carne. La costumbre de convidarse entre vecinos hizo que el número de personas con síntomas sea alto.


Elina Villarruel es licenciada en Bromatología y referente del Nodo Epidemiologico del hospital Centenario. Allí fueron derivados 18 pacientes desde el hospital de Paranacito, para que puedan extraerseles las muestras. Otras cuatro personas se dirigieron por propia voluntad a centros de salud de la provincia de Buenos Aires y Gualeguay.

“Estamos prestando colaboración al hospital de Villa Paranacito, realizando la toma de muestras de los pacientes para hacer las serologías. Luego las remitimos a la dirección de Epidemiología de la Provincia y a su vez son derivados al instituto Malbrán”, explicó la licenciada en diálogo con UNO. Agregó que uno de los casos ya se confirmó y 17 están en estudio.

Aclaró que el número de casos es mayor a 20 teniendo en cuenta que, por cercanía, algunas personas concurrieron a centros de salud de la provincia de Buenos Aires, otra persona concurrió a Gualeguay.

Desde fines de junio

Desde el hospital Behring se indicó a UNO que los pacientes con síntomas de triquinosis comenzaron a llegar al nosocomio entre fines de junio y principios de julio.

Según el testimonio de los afectados, la infección de triquinosis habría surgido cuando dos familias de la zona de Arroyo Martínez -localidad cercana al municipio de Paranacito- realizaron embutidos con carne de jabalí infectada. "La mayoría de los pacientes son de Arroyo Martínez, por eso se está ocupando mucho tanto el personal del hospital local y el mismo municipio ya que hay que moverse en lancha”, dijo Villarruel.

En el nosocomio de Gualeguaychú cuentan con medicación y con mayor complejidad respecto del tratamiento de la enfermedad, ya que en 2010 tuvieron un brote muy fuerte de triquinosis.


Por estos días los pacientes deben concurrir nuevamente para que se les hagan las segundas muestras. Se necesitan hasta tres muestras para confirmar la enfermedad.


Carroñero

El jabalí es considerado una plaga en la zona y su caza es habitual por los lugareños, pero el peligro está en consumir la carne en salamines o chorizos mal cocidos, dado que es considerado un animal carroñero, es decir que se alimenta de cadáveres de animales muertos en los montes, que pudieron haber sido infectados por triquinosis cuyos portadores del parásito son los roedores.
El área de Bromatología de la Municipalidad realizó inspecciones y realizó la destrucción de carne de cerdo sospechosa de su procedencia.


“Lo que sabemos es que fueron a cazar a un jabalí de unos 250 kilogramos o más y luego se lo dividieron entre dos familias. Elaboraron facturas y la repartieron a otras personas amigas en Paranacito y Arroyo Martínez. Además, en ese mismo período, compraron un cerdo en Buenos Aires. De ahí parte la confusión, porque no pudimos tomar muestras de las facturas para analizarlas” dijo la profesional.
Según lo informado, en “ninguno de los casos sometidos a estudios hay peligro de muerte”. Dentro de ese grupo hay niños de entre 8 y 10 años.


El posible brote de la enfermedad está focalizado en los integrantes y amigos de las dos familias de Arroyo Martínez. Mientras tanto, los pacientes fueron medicados preventivamente con antiparasitarios para evitar que la larva pase del intestino al torrente sanguíneo y se aloje en los tejidos musculares.

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