Trabajo
Domingo 11 de Noviembre de 2018

"No todos tienen DNI", dijo Quinodoz sobre los obreros hacinados

Son hombres y mujeres que carecían de servicios básicos y vivían en una construcción en riesgo en Concordia. Procedían de Salta, Jujuy y Misiones

La cosecha del arándano representa una de las economías regionales por excelencia en la costa del Uruguay, pero también es un sector que moviliza a trabajadores desde otros puntos del país cada año. Esta migración interna, de carácter temporario, incluye a familias enteras que se abrazan a la promesa de una nueva fuente laboral, la que no siempre cumple con las expectativas esperadas. El caso de los obreros de la fruta –en un número superior a los 50– que fueron hallados en condiciones de hacinamiento y explotación en dos viviendas de la ciudad de Concordia, demuestra que la informalidad y la vulneración de derechos sigue siendo una constante en las relaciones laborales contemporáneas. El flamante secretario de Trabajo de la provincia, Fernando Quinodoz, aseguró a UNO que los empleados estaban "viviendo en dos casillas, en condiciones de hacinamiento prácticamente infrahumanas".


Respecto a la figura penal en que se podría encuadrar este caso, el funcionario anticipó que hoy se realizará la denuncia por "reducción a la servidumbre. Vamos a analizarlo seguramente con la ministra de Gobierno, Rosario Romero". Según el titular de la cartera laboral "los controles se hacen continuamente, fundamentalmente en esta época del año con el arándano, pero cuando nos llega a nosotros la noticia de algún específico inmediatamente se recurre al lugar para corroborar si son ciertas las noticias. Así fue en este caso".
El sucesor de Oscar Balla confirmó que los obreros provenían de las provincias de Misiones, Salta y Jujuy. Del mismo modo explicó que estos mismos trabajadores reproducen un circuito productivo que incluye la cosecha de la manzana en Río Negro o "en otras provincias para otras cosechas estacionales. Pero a veces también existe la problemática de que se trasladan a los trabajadores para una cosecha y luego se los deja allí sin trasladárselos nuevamente: se produce un problema no solo laboral sino también social, que es también lo que se trata de evitar. Se busca que desarrollen la actividad en condiciones de dignidad, porque en este caso no se los encontró trabajando; se lo hizo durante la noche en una situación social precaria". Otra de las facetas de este problema radica en las situaciones abusivas o ilegales en el ámbito del trabajo. "No todos tienen DNI y a veces es difícil de corroborar que la persona sea la que dice ser, y esto incluso ocurre con trabajadores menores de edad, que por su aspecto físico no aparentan la minoría de edad. Y se les otorga una personalidad distinta a la que les corresponde a ellos para hacerlos pasar por mayores de edad. Es todo un problema que tenemos que empezar a trabajar si hay alguna otra forma de corroborar la identidad del trabajador", advirtió el abogado.
"Hay que buscar algunos métodos utilizando las nuevas tecnologías para intentar corroborar con certeza la identidad de las personas que se encuentran", consignó en cuanto a un flagelo de alto impacto social.

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