Inflación
Sábado 26 de Mayo de 2018

Ni muerto se salva uno de la inflación: un funeral promedio cuesta 40.000 pesos

Entre sepelio, cementerio, lápida, flores y la cada vez más usada cremación hay que pagar cuatro veces más que hace cinco años. Los costos de un negocio

Al negocio funerario también le llegó la inflación. Si bien es la contextura física del finado la que determina gran parte de los costos, la suba de los precios y de las tarifas, sobre todo la del gas, también hicieron su parte. Hace cinco años con 10.000 pesos alcanzaba para el cementerio, un sepelio digno, una lápida con placa y todo, y una buena corona; con un poco más se podía acceder a una cremación, entonces una alternativa que estaba en alza. Hoy, al menos en Paraná se necesitan cuatro veces más para acceder a lo mismo.
El cementerio es uno de los lugares ineludibles de la muerte. Y tiene un precio. El ingreso a un nicho en el Municipal ostenta un costo que va entre los 450 y los 500 pesos, todo depende del lugar elegido y si la persona es de una contextura "normal". A eso lo preguntan todos, desde la cochería, hasta quien atiende para la cremación. Tras la consulta, lo normal es un finado de hasta 90 kilogramos. De ahí en adelante es otro cantar.
Y en la necrópolis pública de Paraná después hay que pagar unos 445 pesos anuales, es la renovación; en 2017 eran 317 pesos, pero la suba está atada a los incrementos de las tasas municipales. Hace cinco años, en el cementerio municipal había que pagar solo 75 pesos al ingreso más 60 pesos de mantención anual, o 120 según el panteón.
Después, quienes no tienen posibilidades económicas pueden dirigirse a Acción Social del municipio que garantiza el traslado, la sala para el velatorio, el cajón y el espacio en tierra que en la necrópolis la llaman fosa baja. Pero si los familiares del muerto que accedieron a este beneficio quieren un nicho, deberán pagar unos 3.000 pesos para la chapa que va en el cajón y 600 pesos más al soldador. La fosa alta cuesta 2.000 pesos, pero es un pago único y dura cinco años, pasado el tiempo se debe decidir por un nicho u otra posibilidad.
En un cementerio privado los precios son mucho más elevados. Una parcela ni muy cara ni tan barata ronda los 4.950 pesos, pero se puede hacer una entrega y lo otro hasta en 12 cuotas. Además, de ingreso hay que abonar 800 pesos de inhumación. Luego, una vez por año hay que pagar 1.700 pesos, que también se puede hacer en cuotas. Todo se multiplica, claro está, cuando son más de uno los espacios que mantener.

Cenizas
Pero el gasto más grande se lo llevan las casas de sepelio. En Paraná, los más accesibles cuestan entre 20.000 y 23.000 pesos e incluyen el ataúd, el auto para trasladar al fallecido, dos vehículos más para los familiares, el trámite en el Registro Civil e impuestos, y avisos en los medios de comunicación. En 2013, este mismo servicio no superaba los 10.000 pesos: por una persona de 70 kilogramos con 7.600 pesos alcanzaba. Es que a mayor contextura, más grande y reforzado es el cajón, confirmaron en una de las salas de la capital provincial.
Dicen que las cremaciones son cada vez más elegidas. En Paraná los servicios cuestan entre 9.000 y 10.000 pesos. "De todos los que llegan a la puerta, seis de cada 10 pasan por la cremación", dijo a UNO el muchacho que atendía en el cementerio. Y la observación coincide con estadísticas de otros lugares del país y se mantiene estable en los últimos años. "Lo teníamos más barato, pero nos llegó la factura del gas", dijo una mujer, en uno de los crematorios tras la consulta. Semanas atrás, con 7.500 pesos alcanzaba.
El precio también tiene que ver con el peso porque eso determina el tiempo en que demora la cremación. En 2013, costaba un promedio de 1.700 pesos, por lo que en este año aumentó casi seis veces.

Calaveras y diablitos
La lápida también es un gasto que se debe considerar porque sus precios son significativos. En Paraná, un mármol nacional o un granito simple con el florero, la placa, una cruz y la foto del fallecido cuesta 5.000 pesos. Cinco años atrás costaban 1.800 pesos, más caras que la cremación de entonces, el tarifazo del gas hizo la diferencia.
Si se quiere agregar la foto sola a una lápida que no la incluye se debe pagar unos 800 pesos, la placa sola cuesta 400 y muchas veces se usa para cambiar la vieja o para agregar un recordatorio en algún aniversario.
Hoy, una lápida con determinado trabajo y ornamento, como por ejemplo aquellas que simulan una capilla, o por ejemplo las que están hechas con un mármol blanco que no se ensucia y que llega al país desde el exterior, llegan a costar desde 13.000 pesos y de ahí en adelante.
En Calaveras y diablitos de Los Fabulosos Cadillacs, Vicentico cantó: "Las tumbas son para los muertos/ Las flores para sentirse bien". Tiene razón, pero hay tradiciones contra las que cuesta mucho pelear. Una corona en Paraná, entre las más simples, cuesta entre 1.500 y 2.000 pesos con crisantemos, faja y otros detalles. Después se puede hacer una mitad, que cuesta 1.000 pesos y hay opciones más baratas entre 500 y 800 pesos.
En el cementerio de Paraná dicen que están llenos, que no hay lugar y que la tarea de liberar un solo nicho lleva su tiempo. Como no hay un sistema en computadora, tienen que agarrar unos libros enormes y fijarse cuáles son las familias que ya no pagan la manutención anual desde hace tiempo. Entonces, al encontrar a una, liberan el espacio del muerto bajo un procedimiento. Primero se llama a los responsables para que regularicen su situación, y si esto no ocurre se procede y los restos van al osario.
Hay días en que no fallece nadie, pero otros en que el pizarrón está lleno. En la necrópolis contaron que buscan de manera constante nuevos espacios posibles de liberar.
Muchos pagan seguros de vida o de otro tipo que incluyen a muchos de estos servicios, al menos los más caros. De esta manera, al llegar el momento es un alivio para los familiares. Al margen, hay quienes dicen que la muerte es un negocio, y sea como sea, pareciera que la inflación ya toca hasta las puertas del cielo.

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