Crisis Económica
Sábado 07 de Julio de 2018

Ni las penas se lloran en los bares: la crisis aleja a los comensales y deja mesas vacías

La gastronomía es uno de los principales sectores que se resienten cuando no hay plata. Hasta el café se vende debajo del costo para sostener al cliente

El café es importado. Ese que se toma en los bares, por lo general se trae de otros lados. Hoy, en Paraná, debería venderse a 60 o 65 pesos porque es el dólar el que lo lleva a los tirones, pero el promedio es 40. Es una manera de mantener al cliente, a los mismos de siempre que sostienen un sector de la economía que hoy está golpeado. El referente de los establecimientos gastronómicos de Paraná es Marcelo Barsuglia, y definió la situación económica con claridad: cuando no hay plata se prioriza el alimento, el calzado, la salud, y por lo tanto se resienten las salidas.
En Paraná, en uno de los bares céntricos de la Peatonal los mozos contaron que los mismos clientes de todos los días, les dicen: "Qué tranquilo que está hoy", porque se encuentran mesas vacías, lugares para elegir, cuando en otros momentos llegaban sin saber si encontrarían un lugar. Tanto los trabajadores como los dueños de los establecimientos saben que las crisis perjudican de inmediato a la actividad; como también, ante los primeros repuntes, la gastronomía y la hotelería se levanta de inmediato. Pero hoy la situación no es fácil.
"Cuando hay restricción en la economía la gente deja de salir a comer o a tomar un café. Es una de las primeras cosas en las que se cuida por otras prioridades como la alimentación, el calzado, la vestimenta y la salud. Pero también la actividad es una de las primeras que se recuperan cuando cambian los ciclos económicos. En estos momentos en los que hay una baja notable en el consumo en general hace que se vea reflejado en la recaudación", dijo Barsuglia a UNO. Hoy es el secretario de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) y está al frente de la filial Paraná. Explicó que, de todos modos, que los bares estén vacíos no es un problema exclusivo de la capital provincial y que por su tarea nacional sabe que hay mesas para elegir en todo el país.

Un plato
En el último tiempo han realizado diferentes actividades para incentivar el consumo, como las noches en que las pizzas se venden a mitad de precio. Buscan así promociones que reúnan a grupos de amigos y a la familia, que la cosa se mueva un poco.
El precio de un plato varía si se sirve con mantel o no, con una o más copas, depende del ingrediente, el lugar donde se encuentra el bar y hasta la ciudad, ya que no es lo mismo sentarse en Buenos Aires, Ushuaia o Iguazú que en Paraná. "Es que hay lugares que tienen un servicio básico, sin manteles ni servilletas y con una sola copa. Entonces el precio del plato promedio varía entre los 200 y los 500 pesos por persona", contó Barsuglia.
Si bien es cierto que los productos y los alimentos aumentaron, contó que las cartas no incrementan sus precios al mismo ritmo. "Hay una baja rentabilidad en la actividad y el empresario, con el afán de seguir vendiendo, no carga los aumentos de los precios a la carta. El café, que es una cosa común, hoy en Paraná está lejos del precio de venta que tendría que tener por el costo de la mercadería, que es importada. Relacionado con el dólar, los proveedores trasladan el precio y hay aumentos, pero si el dueño del establecimiento incrementa el precio del café no lo vende", explicó.
Hoy, en promedio, tomar un café chico en un bar de Paraná cuesta unos 40 pesos –los hay de 38 y de 45–, cuando en otras ciudades como en Buenos Aires no bajan de los 60 o los 65 pesos –y hasta mucho más– y ese es el precio que para Barsuglia debería tener.
Pero este no es el único problema que tienen los bares. "Calculá que antes de que empiecen con las tarifas pagábamos 1.000 pesos de gas con dos medidores; ahora nos llegó una boleta de 19.333 pesos. Con la luz es lo mismo, se ha ido a más del doble. Es difícil porque es el mismo Estado el que genera la inflación por los impuestos y todas las tasas municipales", dijo Barsuglia, y además de describirlas agregó que para los bares o restaurantes –y también para la hotelería– no se aplican beneficios como suele tener la industria. "Y eso que somos generadores enormes de fuentes de trabajo. Entre hotelería y gastronomía hay más empleados en Paraná que en todo el Parque Industrial, lo que pasa es que no somos considerados como industria; los políticos hablan de 'industrias sin chimeneas', pero es más una declaración publicitaria, la nuestra es una industria en donde el 80% somos pymes familiares", destacó.
En este contexto, los bares cierran sus puertas o reducen sus horarios y no hace falta recorrer mucho para advertirlo, es algo que se nota en la calle, todos los días, a cualquier hora.


Ya se han perdido unos 100 puestos laborales

Hugo Permayú está al frente del Sindicato de Hoteleros y Gastronómicos, y contó sobre la actividad: "No vemos ninguna esperanza al corto plazo. Lamentablemente se profundiza la crisis".
También sostuvo que la gastronomía en ciudades como Paraná goza de buena salud cuando la clase media está bien. "Es la clase media la que gasta en los bares locales, en los de Paraná y la provincia, es la que nutre a la actividad y esperamos que se logre revertir esta situación para el bien de todos", afirmó a UNO.
Hoy en Paraná, explicó, son unos 1.800 los trabajadores, y desde que comenzó esta etapa de dificultades y cierre de establecimientos se perdieron por lo menos 100 puestos laborales. En Victoria, por ejemplo, contó que suman 60 quienes se quedaron sin trabajar y en aquellos bares que abren solo los fines de semana la situación es aún peor. Además aumenta el trabajo informal, que llega a un 35% en el sector.

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