La fundación trabaja junto al Hospital San Roque, acompaña a madres del interior y colabora con el equipamiento médico de neonatología.
07:54 hs - Domingo 08 de Noviembre de 2026
En el ciclo de entrevistas UNO a UNO, integrantes de Fundneo repasaron el trabajo que realizan desde hace casi tres décadas junto al Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná. La reciente donación de un monitor cerebral para neonatología es uno de sus logros más importantes, pero su tarea también incluye contener a las familias que atraviesan momentos difíciles.
Una historia que nació de una necesidad
Fundneo, la Fundación Neonatológica, surgió en agosto de 1996 por iniciativa de Iris Bitz, quien por entonces se desempeñaba como psicopedagoga en el servicio de neonatología del Hospital Materno Infantil San Roque. Al conocer de cerca las necesidades del sector y las dificultades que atravesaban las familias que llegaban desde distintos puntos de Entre Ríos, convocó al personal médico y a integrantes de la comunidad para conformar una organización que pudiera dar respuestas.
Desde entonces, la fundación trabaja de manera articulada con el hospital, con dos objetivos centrales: acompañar a las madres del interior cuyos bebés permanecen internados y colaborar con la adquisición de equipamiento médico para mejorar la atención de los recién nacidos.
En diálogo con UNO, Mirta Vega de Cuestas, conocida como Gigi y presidenta de Fundneo, y Shirley Serenelli de Butta, integrante de la comisión, destacaron la importancia de la colaboración de la comunidad para sostener las distintas iniciativas.
“Nosotros generamos conciencia solidaria. Nuestro trabajo se desarrolla dentro del hospital y muchas veces la sociedad no toma dimensión de todo lo que sucede allí. Por eso necesitamos de los medios, para que la gente conozca qué hacemos y cómo puede colaborar”, explicaron.
Un monitor cerebral para neonatología
Uno de los motivos de celebración para la fundación durante este año fue la adquisición y donación de un monitor cerebral destinado al servicio de neonatología. Se trata de un equipo que permite registrar la actividad cerebral de los bebés y detectar señales que no necesariamente presentan manifestaciones externas.
Las integrantes de Fundneo explicaron que la compra fue posible gracias al acompañamiento de personas, instituciones y colaboradores que se sumaron a las distintas campañas solidarias. La decisión de adquirir el equipo surgió a partir del diálogo permanente con las autoridades y los profesionales del hospital, quienes identifican las necesidades del servicio.
“Nosotros no compramos un aparato porque sí. Nos reunimos con los médicos, ellos nos explican qué necesitan y qué tecnología hay disponible. Nuestro trabajo es conseguir los recursos para poder acompañarlos”, señalaron.
La donación se suma a otras contribuciones realizadas por la fundación, entre ellas un colchón térmico para neonatología. Además, colaboran diariamente con la provisión de pañales: actualmente entregan alrededor de 240 por día al servicio.
Para dimensionar el esfuerzo que implica sostener estas acciones, Gigi contó que suelen traducir los gastos a una medida cotidiana: los pañales. “A veces decimos que algo cuesta determinada cantidad de dinero y nos preguntamos cuántos pañales representa. Esa es nuestra unidad de medida”, relató.
La Casita: un lugar para las madres del interior
La tarea de Fundneo no se limita al equipamiento médico. Uno de sus principales espacios de acompañamiento es la residencia para madres, conocida como La Casita, destinada especialmente a mujeres que llegan desde otras localidades de Entre Ríos para estar cerca de sus hijos internados.
El lugar tiene capacidad para alojar hasta doce madres y les brinda un espacio donde descansar, alimentarse y contar con condiciones de higiene durante el tiempo que sus bebés permanecen hospitalizados. Antes de su creación, muchas de ellas debían pasar las noches en los pasillos del hospital.
"La mamá que viene del interior no tiene a nadie cerca. Por eso era tan importante generar este espacio”, explicaron.
La contención también se extiende a las necesidades cotidianas. La fundación complementa la alimentación que brinda el hospital con meriendas, facturas y otros alimentos que reciben mediante donaciones. Además, se ocupa de artículos de limpieza y de distintos elementos necesarios para mantener la residencia.
Las integrantes remarcaron que el bienestar de las madres es fundamental durante la internación, porque su presencia y su estado emocional también forman parte del acompañamiento al bebé. Cuando detectan alguna situación que requiere atención profesional, recurren a los equipos de salud mental del hospital.
La Salita del Abrazo, un espacio para las familias
Entre las iniciativas que más las conmueven está la creación de la denominada Salita del Abrazo, un espacio dentro del hospital pensado para que los profesionales puedan comunicar a las familias la evolución y el estado de salud de sus bebés en un ámbito adecuado.
Antes, muchas veces los partes médicos se transmitían en los pasillos, entre las incubadoras. La sala permitió generar un entorno más íntimo, donde los médicos y los integrantes del equipo interdisciplinario pueden sentarse con madres y padres, explicarles la situación y acompañarlos, especialmente cuando deben recibir noticias difíciles.
“Cuando termina esa reunión, el médico se levanta y le da un abrazo a la mamá y al papá”, contaron. El nombre surgió de una propuesta compartida entre las integrantes de la fundación y resume el sentido de ese espacio: ofrecer cercanía en momentos de enorme incertidumbre.
En neonatología, explicaron, cada avance tiene un valor especial. Allí conviven historias de bebés que reciben el alta y familias que atraviesan pérdidas. Para quienes integran Fundneo, acompañar a las madres y estar presentes en ese recorrido es una parte esencial de su tarea.
Una tarea colectiva que se sostiene con solidaridad
La fundación está integrada por un grupo de doce personas que se comunica de manera permanente y organiza campañas, encuentros y actividades para reunir los fondos necesarios.
Ese trabajo también demanda tiempo y compromiso de sus propias familias. Las integrantes contaron que, después de tantos años, sus seres queridos incorporaron la actividad de Fundneo a la dinámica cotidiana y comprenden que muchas veces las necesidades del hospital requieren atención inmediata.
“Para nosotras ya es un modo de vida. Somos una gran familia y compartimos cada logro. Cuando conseguimos algo que sabemos que puede ayudar a tantos bebés, la alegría es enorme”, expresaron.
Con el objetivo de recuperar parte de los fondos destinados al monitor cerebral, la organización proyecta realizar próximamente un desfile. Mientras tanto, continúa con las reuniones junto a las autoridades y los equipos del hospital para definir nuevas necesidades.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse a través de las redes sociales de Fundneo, en Instagram, donde reciben consultas y brindan información sobre las distintas formas de ayudar. También cuentan con un alias para quienes prefieran realizar una donación económica, de acuerdo con sus posibilidades.
“Lo que cada uno pueda aportar suma. Nuestro trabajo es sensibilizar corazones, generar compromiso y ayudar a que la sociedad tome conciencia de que tenemos este hospital y de todo lo que necesita”, resumieron.
Detrás de cada pañal, cada merienda, cada espacio de descanso y cada equipo médico hay una misma intención: que las familias no estén solas y que los bebés reciban la atención que necesitan. Una tarea silenciosa, sostenida por la solidaridad y el compromiso de quienes encontraron en acompañar a otros una forma de vida.