La Provincia
Lunes 25 de Marzo de 2019

Mujeres y hombres jinetes le rindieron homenaje a José Artigas en el Espinillo

El monolito que recuerda la Batalla del Espinillo fue rodeado por un centenar de jinetes en memoria de la revolución federal artiguista.

El acto se desarrolló a metros de la ruta nacional 18, en su intersección con el arroyo Espinillo, a 20 kilómetros de Paraná. Las cabalgatas protagonizadas por agrupaciones tradicionalistas de Oro Verde, La Picada, San Benito, el Espinillo, Sauce Montrull, Sauce Pinto y otros parajes del Departamento Paraná confluyeron a orillas del arroyo que fue escenario, en 1814, de un choque de las fuerzas invasoras porteñas mandadas para matar a José Artigas, contra los gauchos entrerrianos y orientales. La historia recuerda que un ejército del litoral al mando de Eusebio Hereñú obtuvo aquí la primera victoria del federalismo, y no solo fundó así la autonomía entrerriana, sino que le dio impulso al sistema federal que hoy rige en la Constitución, aunque de manera inconclusa.
El monolito, construido hace ocho años por un centro de estudios, fue trasladado unos 100 metros por la construcción de la autovía, y hoy luce un mástil levantado por jóvenes vecinos de la zona, con la bandera federal.
El lugar es ya un sitio de reunión de distintos grupos, que recuperan el amor a las tradiciones y el sentido libertario de la Batalla del Espinillo.
La movida llamada Uniendo caminos fue organizada por vecinos de distintos puntos del Departamento, especialmente algunos concejales y concejalas de San Benito, y contó con la presencia del intendente de esa localidad, Exequiel Donda, el presidente de la junta de gobierno de La Picada, Ramón González, y otros jefes comunales, concejales y familias de varios puntos de la región.
Las vecinas y los vecinos cabalgaron desde muy temprano entre 10 y 20 kilómetros sobre animales de los más diversos pelajes, para llegar al encuentro con sus caballos cansados ya, y participar luego de un asado en las orillas del arroyo. Algunos fueron con carruajes antiguos.
Tras la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino, el sacerdote Mario Taborda, oriundo de Crespo, bendijo el monolito y recordó su estada durante tres años en un departamento cerca de Montevideo, lo que le dio conocimientos sobre la vida y obra de José Artigas. Su ceremonia culminó en un ¡Viva la Patria!, que fue respondido por la concurrencia.
Hace un mes, el 22 de febrero, cuando se recordaban los 204 años de la Batalla, un grupo de vecinos plantó un par de ceibos allí, que fueron sembrados un año atrás por Nora Cortiñas, Damián Verzeñassi y Rafael Lajmanovich, cuando recibieron el reconocimiento Conciencia Abya yala en la sede de Agmer Paraná. Las mujeres y los hombres recordaron en la cabalgata esa simbiosis del hombre y el caballo, que da todo un sentido simbólico a los encuentros y un especial sentido de pertenencia.
Después de la Batalla del Espinillo se organizó la Liga de los Pueblos Libres, se creó la bandera de la banda roja en homenaje a la sangre derramada por la independencia y la soberanía, y se dictó el Reglamento de Tierras que entregó estancias a la vecindad bajo el lema Que los más infelices sean los más privilegiados.

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