Suplemento Aniversario 2018
Domingo 11 de Noviembre de 2018

Misa de graduación

Su primer contacto con el Mundo Redondo comenzó en el secundario. A los 13 años descubrieron gran parte de la discografía ricotera. A partir de ahí comenzaron a soñar con lo que para muchos es una utopía. "Solo te pido que se vuelvan a juntar"

"Esto es una fiesta", exclamó emocionado Marcos. "Viajamos dos días enteros para estar un par de horas acá. Somos de Bariloche", agregó Alejandro. Los pibes estaban viviendo un momento único que quedó registrado para la eternidad. Las luces del escenario seguían encendidas. Restaba poco más de una hora para el inicio del recital del Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, pero la adrenalina crecía en la masa. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota cerraba en el estadio Ciudad de La Plata un año con mucho rock, como había anunciado en Jesús María en abril de 2008.
Marcos y Alejandro estaban experimentado su propio viaje de egresados. Ellos provenían de la ciudad que convoca a estudiantes de todo el país en la etapa de cierre de la educación media. Su destino para celebrar el fin de uno de los períodos más lindos de la vida giraba alrededor de uno de los fenómenos sociales y culturales más grandes de esta parte del continente.
Por una cuestión generacional ellos no disfrutaron de un recital de Los Redondos. Apenas tenían 11 años cuando la banda más popular del rock nacional brindó su última misa en agosto de 2001 en el estadio Mario Alberto Kempes. En ese entonces ni siquiera sabían de la existencia de la banda surgida en La Plata, pero que era liderada por un entrerriano.
Su primer contacto con el Mundo Redondo comenzó en el secundario. A los 13 años descubrieron gran parte de la discografía ricotera. A partir de ahí comenzaron a soñar con lo que para muchos es una utopía. "Solo te pido que se vuelvan a juntar", gritaban a los cuatro vientos después de zapear un par de temas de Los Redondos.
Vivir en la Patagonia alejaba el sueño de estos pibes, pero nunca resignaron la esperanza de ser feligreses de una de las misas. Entendían que estar presentes en un recital del Indio era un asunto que estaba en sus propias manos. Por eso cuando concluían el colegio secundario no dudaron en tener su propio viaje de egresados en una Misa India.
Las palabras de despedida del primer recital que brindó el Indio Solari en 2008 retumbó en las 40 mil almas que coparon el anfiteatro José Hernández. "Ese será un año con mucho rock", subrayó el líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

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El mensaje también repercutió en aquellos que geográficamente no estuvieron presentes en la tradicional sede del festival nacional de doma y folclore que se celebra en cada inicio de año.
Ahí comenzó la logística de Marcos y Alejandro, dos pibes de familia trabajadoras del sur del país. Ellos sabían que estar presentes en una Misa implicaba un enorme sacrificio, pero vivir solo cuesta vida. Por eso no dudaron en colaborar con los emprendimientos de su familia. Su padre no estaba de acuerdo con que Marcos trabajara. Quería que no descuidara el colegio. Asimismo Marcos sintió la necesidad de brindar una ayuda para ahorrar unos pesos. Lo mismo sucedió con Alejandro, que privó salidas con los pibes para destinar ese dinero al viaje de egresados esperado.
Después de ocho meses de espera el día anhelado llegó. Marcos y Alejandro iniciaron su viaje la mañana anterior del recital. El viernes 19 de diciembre se subieron al micro que los transportó desde San Carlos de Bariloche hasta la Ciudad de las Diagonales. Lo hicieron ansiosos, pero no lo expresaron en ningún momento. La timidez de ambos motivó que la procesión fuera interna.
Después de 18 horas en las rutas el micro arribó a la plataforma de la terminal de ómnibus de la capital bonaerense. Marcos y Alejandro bajaron con celeridad del bondi para emprender camino al templo. Al iniciar la procesión hacia el ritual se sorprendieron al ver feligreses de todo el país transitando sobre la avenida número 32.
A lo largo y ancho de la rambla ubicada sobre esa arteria se armó la movida. El camping se improvisó en plena ciudad. El fuego se encendió para palpitar el asado que lucía sobre una de las parrillas. Marcos y Alejandro se acercaron casi pidiendo permiso a un grupo de gurises ricoteros que habían llegado a La Plata desde Paraná que estaban disfrutando de la previa con una zapada. Rápidamente recibieron la bienvenida, comenzaron a intercambiar palabras y a disfrutar de una cerveza bien helada. De a poco la timidez comenzó a ser reemplazada por la euforia.
Una hora antes del inicio ingresaron al estadio. Marcos lucía una remera de los redondos con la leyenda "cuando el fuego crezca quiero estar allí". Alejandro rápidamente desplegó su bandera que indicaba su lugar de procedencia acompañado por la frase "cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón".
El auditorio estaba colmado. El comienzo del recital se palpitaba dentro del campo de juego como en las gradas. Los ricoteros explotaron cuando el estadio quedó a oscuras. Los fuegos artificiales actuaron a modo de prólogo. Luego se escucharon las palabras de bienvenida. La emoción de los adolescentes desbordó al visualizar a un Pelado con anteojos sobre el escenario.
El show fue impecable. El músico repasó canciones de sus discos como artista solista y canciones antológicas de Los Redondos. Pero la misa no inicia en el primer acorde y concluye cuando se apaga el sonido, sino que también incluye el ritual de compartir con personas y generaciones que tienen distintas realidades sociales. Por eso fue un momento antológico para Marcos y Alejandro. Ellos seguramente habrán gozado de otros recitales en su vida. También habrán peregrinado hacia otro punto del país para disfrutar de este ritual, pero el 21 de diciembre de 2008 tuvieron su bautismo en una misa. Fue su misa de graduados.

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