Abusos en el Seminario
Lunes 16 de Abril de 2018

Miradas: Justicia terrenal

"Por segunda vez en la historia se juzgará a un sacerdote por el delito de abuso sexual".

Hoy comienza un juicio sumamente importante para la sociedad, especialmente para la comunidad católica de Entre Ríos. Por segunda vez en la historia se juzgará a un sacerdote por el delito de abuso sexual. En este caso será Justo José Ilarraz el hombre que estará en el banquillo de los acusados. Anteriormente fue el cura colombiano Juan Diego Escobar Gaviria, que terminó condenado. A casi seis años de la denuncia formulada por el Semanario Análisis, en setiembre de 2012, y después de una dura batalla judicial que incluyó casi una decena de recursos para frenar el debate en el cual se determinará si el sacerdote es culpable o inocente, entre los que se destacó la discusión sobre la prescripción de los hechos que se debatirán en un juicio oral a puertas cerradas.


Es seguro que aquel tema será plan teado por la defensa, que entiende que el paso de los años hace imposible juzgar al sacerdote. Incluso esto está pendiente de ser revisado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. A lo largo del proceso penal contra Ilarraz se conoció una innumerable cantidad de irregularidades cometidas por los popes de la Iglesia Católica de Paraná. Quedó claro que ni Juan Alberto Puiggari ni Estanislao Esteban Karlic actuaron correctamente.


Hace pocas semanas UNO hizo pública una serie de normas contra la pedofilia, acoso y abusos a menores que aprobó monseñor Puiggari, que junto al cardenal Karlic ha quedado claro que siempre conocieron sobre lo sucedido y no obraron acorde a la ley, al menos la terrenal. En el protocolo difundido para prevenir abusos en la Iglesia nada de se dice de concurrir inmediatamente ante la Fiscalía, que es el órgano, en un sistema de Derecho, que debe investigar y establecer si una acusación es veraz para luego pedir ante un tribunal una condena. Gracias a las particularidades de la investigación que se llevó adelante, se conoció que Ilarraz, de cara a las acusaciones, no terminó despojado de sus hábitos; terminó como estudiante en Roma, para luego reaparecer como párroco en el pueblo de Monteros, Tucumán, en la parroquia del Sagrado Corazón. Esto fue posible porque un proceso eclesiástico lo encontró responsable de los abusos a menores que estudiaban en el Seminario de Paraná, donde habrían ocurrido los hechos que se investigan, "condenándolo" a una especie de destierro con ciertos privilegios, tales como estudiar fuera del país.


A horas del inicio del juicio contra el sacerdote, el Arzobispado emitió un comunicado en donde pide "perdón" y lamenta "profundamente el dolor y el sufrimiento padecido por las víctimas, sus familiares y allegados".

"El abuso sexual es un hecho aberrante que genera nuestro absoluto y total repudio" se reconoce tarde. El juicio oral al cura Ilarraz surge de una investigación penal que se abrió en 2012. El sacerdote figura como acusado de abusos y corrupción de menores, durante el tiempo que fue prefecto de disciplina en el Seminario Nuestra Señora del Cenáculo de menores de Paraná, entre 1985 y 1993.

Los casos de abuso sexual contra menores han sacudido a la Iglesia Católica. A lo largo de la historia las distintas cabezas de la Iglesia miraron para otro lado o directamente protegieron a los sacerdotes señalados. El actual Papa ha asumido tibiamente la grave problemática, lo que es un avance en comparación con lo actuado antes. Lo que sí es un gran avance es la actitud de una sociedad que ya no se calla ante los abusos sexuales, sean cometidos por quien fuere. La Iglesia debería tomar nota de tal conducta y entender que lo mejor es dejar actuar a la Justicia de los hombres, que, imperfecta y todo, es la que está en condiciones de juzgar a cualquier ciudadano, sacerdote o civil, que es imputado de un delito.

Dios o la divinidad que fuere, en las instancias que el dogma al que pertenezca el hombre o la mujer cuestionado, tomará los caminos que la fe determine. Pero en un Estado de Derecho, solo los jueces de la Constitución están capacitados para emitir justicia en la Tierra.

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