Día Internacional contra la violencia de género
Sábado 25 de Noviembre de 2017

"Mi ex quiso matar a mis mellizos, Mateo se salvó y juntos volvemos a dar pelea"

Lo cuenta Hebe Rull. Hace 7 meses, su ex marido chocó a propósito su auto con los chicos arriba. Agustín, de 6 años, murió en el acto. Mateo quedó en coma y ahora volvió a caminar.

Fueron 22 años viviendo con un hombre que rara vez pegaba con los puños. Pegaba, en cambio, con el derecho y con el revés de las palabras. A veces, cuando estaba enojado, aceleraba a fondo en la ruta y le decía: "Pensá que hacés así –simulaba dar un volantazo–, te metés debajo de un camión y listo".

Otras, marcaba la cancha con indirectas: "¿Te enteraste de fulano? La mujer lo engañó y él fue y le mató a los hijos". Hebe Rull estaba separada pero hace siete meses, su ex marido fue a buscar a sus mellizos de 6 años y los mantuvo secuestrados durante una semana. Después y bajo amenaza de ir preso, accedió a devolverlos a cambio de un régimen de visitas. Pero el primer día del régimen, los retiró del colegio, se metió en una autopista en contramano y aceleró hasta que chocó de frente contra un Scania. Agustín, uno de los mellizos, murió camino al hospital. Mateo, el otro, estuvo tan grave que ahora lo llaman "el nene del milagro". Hoy es el "Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer" y ella cuenta a Clarín su historia.


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En su casa de Concordia, Entre Ríos, hay portarretratos con fotos nuevas. "Las cambié, ésta es mi nueva familia", dice Hebe (44). En las fotos ya no está Juan Carlos Romero, su ex marido, que murió dos meses después del choque. La vocecita que se escucha de fondo es la de Mateo, que acaba de despertarse de la siesta y viene dando pasos lentos, como un bebé que está aprendiendo a caminar. Es que, por el choque, Mateo estuvo 20 días sin abrir los ojos, tuvo cinco fracturas (entre ellas, fractura de cráneo y estallido del fémur), aplastamiento de los pulmones y fue operado por un derrame cerebral y una hemorragia de hígado. Mateo volvió al colegio sin su hermano y con andador, y hace 10 días empezó a dar los primeros pasos sin ayuda.


"La primera vez fue el día que me casé. Lo hice esperar media hora en el altar. Cuando salimos de la iglesia, me subí al auto para ir a la fiesta y me dijo: 'nunca te voy a perdonar lo me hiciste esperar, sos una hija de puta'. Llegué a la fiesta descompuesta", recuerda. Tenía 22 años. Enseguida quedó embarazada de Juan y cuando el bebé tenía 3 meses se fue corriendo de su casa con el bebé en brazos. Sin apoyo familiar, terminó volviendo y quedó embarazada de Sofía. "Tomaba mucho, hacía escándalos, golpeaba las puertas, lloraba, gritaba. Y cuando me iba al trabajo me decía: 'Vos cruzás esta puerta y yo abandono a los chicos, los dejo solos".

Lo que siguió fue un engañoso período de luna de miel. Hebe compró su casa, puso un salón de belleza y él empezó a trabajar y llegó a ser gerente de compras de una empresa. Y en 2008 vinieron los mellizos. "Era muy estricto con ellos, ni se podían reír en la mesa. Mateo era el que peor la pasaba. El padre le decía 'apurate a comer', como en un régimen militar. Mateo empezaba a hacer puchero y él le gritaba 'no llorés'. Yo nunca sabía a cuál de los dos calmar".


Y en septiembre de 2014 empezó el largo capítulo final. Romero, que ya no vivía con ellos, rogó por volver y Hebe aceptó. Pero a ella le diagnosticaron cáncer de tiroides, la operan a la altura de la garganta –"donde se acumula la angustia", dice–, y por primera vez le dijo basta, te vas. El empezó a destrozar la casa. Ella se escapó con los mellizos y por primera vez lo denunció.
"Pasé tres días en un refugio hasta que logré que lo sacaran de la casa. En esos días me quiso incendiar el negocio (tiró papel prendido fuego para que agarre la cortina), yo andaba con el gas pimienta en el bolsillo. Hasta que un día se llevó a los mellizos y los tuvo una semana secuestrados. Para que yo no pudiera sacárselos me denunció, dijo que yo los quemaba. Yo no sabía qué hacer: en la Justicia me decían, 'dejáselos unos días, cuando vea lo difícil que es criarlos, te los va a devolver. Y mi abogada me decía: 'Tiene derecho, es el padre'.


Hebe cambió de abogado y logró que lo convencieran de que iba a ir preso. Romero los devolvió pero pidió un régimen de visitas. Por la fuerza, Hebe accedió a que el padre los fuera a buscar al colegio tres veces por semana: el lunes del choque era el primer día del acuerdo. "Los llevé a la escuela, los miré izar la bandera. Agustín vino corriendo y me abrazó la pierna. Esa fue la última vez que lo vi", dice. A la tarde, Romero los fue a buscar, la llamó y le dijo "nunca más vas a ver a tus hijos". Ella quiso hablar con ellos y él le dijo "ya es tarde". Eran las 17.10, a las 17.25 ya se había estrellado contra un camión. Los testigos dicen que entró a la Autovía 14 en contramano y que varios autos lograron esquivarlo. El chofer del Scania lo vio venir y volanteó pero igual lo chocó de frente.


"Una parte de mí volvió a sentir paz, la otra vive en un dolor terrible", dice Hebe. Pasaron siete meses de aquella tarde y lo único capaz de aliviar el dolor es saber que su ex está muerto y no va a querer terminar lo que empezó. "Volvimos a reírnos, volvieron los amigos a la casa, volvimos a dar pelea juntos", sigue. Mateo recuerda todo lo que pasó pero igual pregunta dónde está su hermano. Para contestarle, en el cumpleaños número 7 de los mellizos, Hebe compró globos y los infló con helio. Mateo entendió: eligió uno y le dibujó una carita feliz con una fibra. Y lo soltó.

Fuente: Clarín.

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