Menos consumo y más carros: la dramática realidad de los recicladores urbanos

Con las ventas en caída y el volumen de desechos retraído, cada vez más familias desempleadas recurren al cartoneo para subsistir, lo que genera una saturación en la vía pública y en el volcadero municipal

06:44 hs - Jueves 15 de Octubre de 2026

La crisis socioeconómica se manifiesta con crudeza en las arterias de Paraná y en el predio del volcadero municipal. La ecuación actual resulta insostenible para las familias que subsisten gracias al reciclaje informal: mientras la contracción del consumo reduce drásticamente el volumen de desechos recuperables en contenedores y hogares, la cantidad de personas que salen a juntar materiales para llevar sustento a sus casas crece día tras día.

Quienes advierten ésta realidad son los miembros de la cooperativa de Recicladores del Paraná, ubicada en la intersección de Germán Burmeister y El Resero. UNO dialogó con Ángela Arellano, una de sus integrantes, quien describió la gravedad de un fenómeno que afecta tanto el trabajo cotidiano de los recolectores urbanos como el funcionamiento general de la planta de acopio.

Las dificultades económicas que vive el país se reflejan y concretan en nuevas y tristes realidades que nos interpelan duramente. Ayer en las calles de Paraná, en zona del microcentro, una familia completa recolectaba cartones y los apilaba en el carro en el que se trasladaban. Hasta los más pequeños se distraían de su labor al encontrar, como cualquier niño, algún objeto con el que hacer "percusión" o formar una pelota.

Recolectar cartones es una estrategia de supervivencia desde hace muchos años. Eso no sorprende. Lo que si es llamativo es que ahora, en la nueva crisis, hay familias que antes eran parte de la clase media trabajadora que tienen que recurrir a ese método para tener ingresos. Las postales son duras, dolorosas e interpelan a quienes son testigos de una situación que se repite en cualquier horario y no importa el día de la semana, o si llueve y hace frío. Patear la calle para poder comer, parece ser la consigna.

Saturación en la vía pública y la dura realidad del volcadero

El impacto de las políticas económicas y el incremento del desempleo han empujado a nuevos sectores de la población a recorrer la ciudad en busca de materiales reutilizables. Según detalla Arellano, la presencia de recolectores en las calles se ha multiplicado de manera notable. "La situación está cada vez peor porque desde que está el nuevo gobierno nacional, hay mucha más gente tirando de un carro para lograr conseguir llevar un plato de comida a la casa", testificó Ángela Arellano.

Esta proliferación masiva de carros genera una saturación en la vía pública donde el material disponible ya no alcanza para abastecer a la masa de trabajadores informales.

"Nuestros compañeros mismos vienen y nos cuentan que se están chocando en la calle con otros carritos porque andan todos juntando. Es impresionante la cantidad de personas que andan, no solamente con carros, sino también con bolsones a la rastra", relató la entrevistada.

El panorama no es más alentador en el volcadero municipal, punto neurálgico de disposición final de residuos. Allí convergen no solo la disminución del volumen de basura recibida, sino también el arribo de trabajadores que perdieron recientemente sus empleos formales.

"No es solamente que llega muy poca basura, sino que también en el volcadero aumentó la cantidad de gente que llega a revisar la basura para encontrar cosas que le sirvan. Incluso gente que tenía buenos trabajos y han quedado desempleados están recurriendo a eso", advirtió Arellano.

El esquema de trabajo de la cooperativa

La organización Recicladores del Paraná cuenta actualmente con un grupo consolidado de trabajadores organizados, pero sostiene una estructura dividida entre quienes perciben un reconocimiento municipal y aquellos que permanecen excluidos del sistema formal. En la actualidad, 20 integrantes se desempeñan en la planta de acopio y perciben un haber abonado por el municipio. No obstante, más de 20 compañeros permanecen en la informalidad, recorriendo las calles de la ciudad sin contar con un ingreso mínimo garantizado.

"Nosotros acá en la cooperativa somos 20 compañeros que estamos reconocidos por el municipio que nos están pagando, pero hay muchos compañeros que aún no lo están, que son los compañeros que salen con el carrito a juntar cartón, plástico, aluminio en la calle", explicó la consultada.

Para quienes han logrado el reconocimiento estatal, el cobro de un salario mensual representa un piso de estabilidad ante la situación económica. "Nosotros empezamos de la misma manera, saliendo a tirar un carrito y gracias a Dios se nos dio la oportunidad de estar en la cooperativa, ahora ser reconocidos por el municipio y tener un sueldo. Es una gran ayuda que nos viene bien", señaló.

Frente a esta brecha, la conducción de la cooperativa mantiene reuniones permanentes ante las autoridades locales para solicitar una ampliación de la partida presupuestaria que permita incorporar a los recolectores informales a la nómina oficial. "Siempre que tenemos la oportunidad de reunirnos, tratamos de que nos suban un poco el presupuesto para poder seguir sumando compañeros a la cooperativa", sostuvo

La economía del reciclaje

La labor diaria de recuperar plástico, cartón, aluminio y vidrio se enfrenta además al deterioro del valor comercial de los materiales recuperados. Para paliar las oscilaciones del mercado regional, la cooperativa recurre a distintas estrategias de venta y logística.

Precios por kilogramo y los canales de comercialización informados por la organización:

*Plástico (Cristal y otros): Se comercializa a $300 o menos por kilo. Para conseguir mejores cotizaciones, la materia prima se envía directamente a la provincia de Buenos Aires a través de un camión provisto por la Federación de Cartoneros, reincorporándose así a la cadena industrial.

*Cartón: Se vende a $190 por kilo a la Papelera Entre Ríos. En este rubro, la plaza local ofrece una cotización superior a la de Buenos Aires, donde el valor del cartón sufrió una caída pronunciada.

*Aluminio: Las latas de cerveza y gaseosa recuperadas se pagan en $100 por kilo.

El volumen global de recolección experimentó una retracción severa y abrupta desde los últimos años. La combinación entre la caída del consumo masivo y la división del material disponible entre un número mayor de recolectores reduce drásticamente las ganancias finales de cada trabajador.

Un espacio abierto a la comunidad

Más allá de la recolección callejera, Recicladores del Paraná mantiene sus instalaciones abiertas en Germán Burmeister y El Resero de 8 a 18 horas. Allí reciben directamente los materiales clasificables que acercan los vecinos de la ciudad para colaborar con el sustento de las familias asociadas.

La incertidumbre sobre el futuro cercano domina las reflexiones de la referente cooperativa, quien enfatiza el trasfondo social de una crisis que obliga a cientos de paranaenses a reconfigurar sus estrategias de vida. "Nos preocupa porque aumenta cada vez más la gente que anda en la calle y la gente que queda desempleada y recurre al mismo sistema... La situación económica amerita que nosotros busquemos otro ingreso, otra forma para llevar el sustento a la casa", concluyó Arellano.