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Medicina en Concepción: el 60% de los ingresantes es primera generación de universitarios

Mi hijo, el doctor. A la flamante oferta académica llegaron jóvenes de casi todos los departamentos entrerrianos, con el sueño del progreso individual y de una comunidad. Hay localidades que sufren la falta de profesionales.

Domingo 09 de Abril de 2017

Símbolo de ascenso social, de progreso y crecimiento, de superación, el sueño de generaciones de padres por tener "un dotor" sigue presente en buena parte del imaginario colectivo, como un ideal de educación, como símbolo de padres que se esforzaban para educar a sus hijos, para que superen aquellos límites que por falta de oportunidades, ellos no pudieron superar. Estuvo más bien vinculado al siglo XX, y a la tradición de lo inmigrantes. Pero tanto el doctor, como cualquier otra profesión actual de nivel universitario, siguen gozando de ese prestigio, de ese reconocimiento colectivo como vehículo de ascenso social, a salvo todavía de la crisis educativa estructural del sistema nacional, que se arrastra ya desde hace un par de décadas.
La "Universidad de los trabajadores", slogan de referencia y de defensa de la universidad pública, muestra aún su relevancia para miles de familias argentinas que buscan progresar: en el caso de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el 60% de los ingresantes a la flamante carrera de Medicina, son primera generación de universitarios.
De acuerdo con las estadísticas de estudios propios de la facultad, para conocer el perfil del estudiante, entre el 27% y el 30% de los ingresantes tiene solo uno de los padres universitarios; y entre 12% y 10% a ambos padres con estudios universitarios o superiores.
"El año pasado, un chico se me acercó y me dijo que el papá es albañil en Concordia. Y que si no estuviese la carrera cerca, y de carácter pública, no hubiese podido soñar con estudiar", graficó el decano Jorge Pepe.
La casa de altos estudios ubicada en Concepción del Uruguay ha tenido, desde el año pasado, un vertiginoso crecimiento del volumen de estudiantes. Entre 2013 y 2015, se desarrollaron tres cohortes de Medicina, en el marco de un convenio con la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que permitía realizar los primeros años en Concepción del Uruguay, y posteriormente concluir los últimos años en Rosario.
Hasta allí, a la Tecnicatura de Promoción de la Salud –base para Medicina– habían ingresado 141, 71 y 226 estudiantes, en cada uno de esos años. Justamente, el último número correspondiente al 2015, marcó la expectativa que ya había por el avance de las tratativas para el dictado íntegro de la carrera, que comenzó el año pasado con 419 alumnos, y este año cursan el ciclo de formación básica, unos 345 jóvenes.
La matrícula total de ingresantes en la facultad se disparó hasta más de 900 alumnos, entre todas las distintas carreras –además de Medicina, la oferta educativa abarca las carreras de Instrumentación Quirúrgica, Kinesiología y Fisiatría, Obstetricia, Enfermería y Salud Ambiental–.
La carrera surgió como una necesidad histórica de la provincia, de formar y contar con profesionales médicos, y al mismo tiempo, poder tener un sector de salud más profesionalizado, con mayor trabajo de campo y de investigación académica, y de extensión universitaria, que favorece a la comunidad.
A fines de los 90, y hasta los primeros años del siglo XXI, existió la Unidad Docente Asistencial de Medicina en Paraná, donde se podían cursar los primeros cursos de la carrera, para continuar el tramo final en Rosario. Su sede era el edificio que en la actualidad ocupa la Jefatura Departamental de Policía, en calle Gualeguaychú –el histórico asilo Bernardino Rivadavia–. El convenio, por distintos motivos, cayó, y la carrera desapareció.
A partir de la creación en Concepción del Uruguay, por parte de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), la provincia retomó esa posibilidad de formar sus propios recursos humanos.
El escenario entrerriano muestra un déficit de médicos, no tanto por la cantidad –aunque hay serios faltantes en especialidades–, sino fundamentalmente por su distribución.
Tanto es así que el propio decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, reconoció a UNO que hay municipios como San Salvador, que tiene becados a cuatro alumnos, con el fin de que luego retornen a esa localidad, para atender la demanda allí insatisfecha. Pero hay otras ciudades con inconvenientes marcados, como Villa Elisa, y más aún, decenas de pueblos más pequeños.
"Esta facultad es pública y nacional, y está en la provincia; por circunstancias institucionales está en Concepción, pero es para toda la provincia. Y trabajamos para la formación de todo los jóvenes entrerrianos que tienen que conocer los problemas de salud del la provincia, y una vez graduados radicarse acá. Pero también depende que las políticas públicas vean cómo favorecer la radicación y permanencia de estos profesionales", explicó Pepe.
En ese sentido, reseñó: "En poblaciones pequeñas, nos plantean que faltan médicos, porque el profesional muchas veces se siente más seguro en un hospital de alta complejidad, que en aquellas poblaciones donde muchas veces hay que resolver problemas que no son estrictamente médicos, o lejanos a los principales centros de salud. Entonces las autoridades de Salud Pública tienen que avanzar en la profesionalización, en los sistemas de derivación de pacientes, y también en la posibilidad de hacer atractivos la radicación de médicos generales en donde no están todos los avances de la ciencia, ni tampoco el atractivo de vivir en esa ciudad. Tiene que ser atractivo para el médico; por nuestra parte, tenemos todo un sistema de formación continua, para que el médico no se sienta desamparado, con educación virtual o posgrados, para que no sientan temor de ir a un lugar donde puedan quedar desactualizados de los avances".
En ese marco, el decano contó que la facultad celebró convenios con distintos municipios, para la realización de estudios epidemiológicos –hay uno específicamente con respecto a cáncer con el municipio de Villa Elisa–, y se avanza en acuerdos de trabajo con Urdinarrain, Gualeguay, Nogoyá, Rosario del Tala, y Viale, entre otros.
Al respecto, el propio ministro de Salud de la Provincia, ante la consulta de UNO, reconoció el faltante de médicos –marcó como una zona crítica el norte entrerriano–, y en especialidades, planteó un serio déficit en Neonatología, Pediatría y Ginecología.
"Estamos promoviendo acciones para la radicación de profesionales, como salarios más altos y beneficios de vivienda, pero no es fácil", reconoció en relación a una política para radicación de profesionales médicos en aquellos sectores donde hoy se advierte faltante.
A nivel nacional, Argentina tiene un alto índice de médicos por habitante (3,8 cada 1.000 habitantes); en la provincia estiman que hay aproximadamente uno cada 500 personas. Sin embargo, el problema es que están concentrados en los principales conglomerados urbanos.

Detalles
De los ingresantes a la carrera en los dos últimos años, a la mayoría abrumadora de jóvenes entrerrianos, se le suman oriundos de Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Córdoba, Santa Fe y hasta del sur del país, y de nacionalidades como Brasil, Ecuador y Paraguay.
Sin embargo, el dato relevante es prácticamente todos los departamentos de la provincia aportan jóvenes a la carrera: del total de 327 entrerrianos este año, correspondió al departamento Uruguay el 37,92%; seguido por Colón (16,21%); Concordia (11,93%); Gualeguaychú (10,09%); Villaguay (5,20%); Federación (4,59%); Paraná (3,36%). El resto rondó el 1% o algo más –entre tres o cuatro jóvenes– de los departamentos Diamante, Federal, Feliciano, Gualeguay, Islas del Ibicuy; La Paz, San Salvador y Tala.
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Diferencia
Para ingresar a la carrera de Medicina, los aspirantes deben acreditar estudios completos de nivel medio o Polimodal y aprobar el Curso de Ambientación a la Vida Universitaria establecido por la Ordenanza Nº 385/11 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
A diferencia de las carreras de Medicina que se dictan en otras facultades públicas, la oferta en La Histórica no contempla cupo ni examen de ingreso.
"De todos modos –explicó– esos alumnos tienen un régimen de exigencia horaria y de correlatividades, que han hecho que de los 400 que hicieron el año pasado el ciclo de formación básica orientado para todas la careras, en el segundo semestre pudieron continuar el cursado la mitad de los alumnos. Es decir, 200 jóvenes no pudieron pasar al segundo semestre y quedaron tratando de regularizar su situación, porque para pasar tiene que tener aprobada todas las áreas del primero".
La metodología de cursado exige, sintetizó, muchas horas en la facultad, tanto de trabajo áulico como en biblioteca. La carrera supone una estructura curricular centrada en el alumno, con proceso tutorial y armada por etapas (Promoción, Prevención, Diagnóstico y Tratamiento), dentro de cada ciclo de área de conocimiento. La carga teórica es de 5.500 horas, más 1.600 horas de Práctica Final Obligatoria, a lo largo de una carrera pautada para seis años.
"Nosotros pensamos –remarcó el decano-, que a los alumnos que pueden estar interesados en ingresar a la universidad, hay que contenerlos y admitirlos como alumnos regulares desde el primer día. Es por eso que consideramos que un examen de ingreso puede muchas veces acortar aspiraciones familiares e individuales, y no siempre es la mejor forma de seleccionar los futuros médicos o próximos estudiantes. Los chicos muchas vienen de secundarios muy complicados, y este proceso intermedio de adaptación que produce el ciclo de formación común, permite que muchos chicos se puedan adaptar a esta nueva exigencia que es la universidad, y al mismo tiempo, al ser un ciclo de formación básica para todas las carreras, le permite también elegir entre la oferta que disponemos".

Proyección
Los primeros médicos de la carrera de Medicina de la UNER egresarán, posiblemente, en dos años, en 2019.
En relación a la formación, la propuesta académica y profesional provincial apunta a formar un médico acorde a los altos estándares que exige la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau). Por ello, la institución cuenta con distintas áreas que imitan a un hospital, con simuladores de última generación, para prácticas en quirófanos, consultorios e internaciones. Por ejemplo, la semana pasada se adquirieron nuevos simuladores para prácticas básicas y de mediana complejidad. El conjunto está compuesto por dos maniquíes completos (un adulto y un pediátrico), un chaleco y estetoscopio para prácticas cardíacas y respiratorias; un simulador para trabajo de parto, un simulador neonatal y un simulador ginecológico; que serán utilizados por los alumnos de las diferentes carreras de la facultad.
Además, los estudiantes concurren a los centros de salud.
Finalmente, en relación a las especializaciones, y las necesidades de la provincia, Pepe sostuvo que las especialidades en nuestro país están en una especie de reacomodamiento desde el Ministerio de Salud de la Nación. "En general se está trabajando en ordenar el tema de las especialidades, porque hay muchas provincias como la nuestra, done las especialidades no tienen la garantía de un proceso educativo adecuado, porque las universidades no han participado en el proceso de diseño de las especialidades, y actualmente tienen más una connotación asistencial. Está el desafío en la provincia, de tener un programa pedagógico académico que las mejore, porque son muy buenas, pero tienen un determinado tenor".
A esas prácticas, remarcó, que se pueden realizar en hospitales o centros especiales –por ejemplo un especialista en cirugía cardiovascular-, hay que darle un formato educativo, que garantice que así como se hace con la carrera de Medicina, ese proceso tenga un enfoque asistencial, y educativo que lo sostenga.

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