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Más gente financia en 12 cuotas las compras del supermercado

La pérdida del poder adquisitivo se agudiza y causa recortes en el consumo y a la vez endeudamientos inusitados en cada familia que financia en 12 cuotas

Miércoles 15 de Septiembre de 2021

Que a la mayoría de los argentinos les cuesta cada vez más llegar a fin de mes no es un secreto para nadie: la pérdida del poder adquisitivo es cada vez más marcada y más gente financia sus compras. La inflación que podría alcanzar el 48,4% anual, según las proyecciones; y en este marco, según los cálculos del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de Fundación Mediterránea, entre el primer semestre de 2018 y junio de este año, los ingresos reales promedio de los trabajadores ocupados cayeron un 11% en la Argentina.

Entre Ríos no escapa a esta tendencia y de acuerdo a los datos relevados por el organismo, la retracción en el ingreso asciende a un 12,7% en la provincia. Esto lleva sin dudas a una modificación de los hábitos de consumo, a partir de las cual que muchas veces se recortan los gastos en bienes y servicios que no son de primera necesidad. Lo alarmante es cuando estas restricciones alcanzan a la canasta básica y cuando generan un endeudamiento inusitado en los hogares.

Sobre este punto, en un importante supermercado de Paraná afirmaron que cada vez más gente recurre a la financiación en 12 cuotas para las compras generales en el rubro, sobre todo teniendo en cuenta que el consumo de lo que se adquiere es relativamente inmediato y al mes siguiente es mercadería que vuelva a comprarse, principalmente porque se trata de productos destinados a la alimentación y el aseo de la familia.

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Más gente financia en 12 cuotas lo que compra en el supermercado.

Más gente financia en 12 cuotas lo que compra en el supermercado.

Andrés Fontana, referente de dicho supermercado, observó este cambio de conducta que se fue intensificando —junto con otros comportamientos que evidencian la crisis— en los últimos meses: “La gente últimamente lo primero que pregunta al momento de comprar es el precio. El fuerte de nosotros son las tarjetas de crédito, bancarias y de mutuales. Trabajamos en 12 cuotas y el día que habilitan las tarjetas es cuando más se mueve”.

Sobre este punto, recalcó: “Por más que se trate de alimentos, son muchísimos los que financian su compra en 12 cuotas y cada vez hay más que se van volcando a esto, por lo menos en nuestra clientela”.

Principalmente quienes hacen sus compras generales son familias que aprovechan esta opción intentando que el dinero alcance. “No sabemos si después el emisor les cobra alguna diferencia, pero nosotros no hacemos ningún tipo de recargo y es lo mismo si pagan en efectivo o con tarjeta. Así que muchos aprovechan las 12 cuotas para llevar el stock de todo el mes”, refirió Fontana.

Por otro lado, indicó que luego de esas compras más generales los clientes van adquiriendo lo mínimo que necesitan en el día a día, y que van optando por lo más económico, llevándose productos que son de segundas o terceras marcas. “Notamos menos efectivo. Tenemos una clientela que paga de este modo, pero después se ve mucho la tarjeta”, indicó.

A su vez, analizó: “Fue a partir de principios de este año que se empezó a ver todo esto, y en los últimos meses se agudizó. La gente pregunta mucho más por las ofertas, busca variantes. Nosotros tenemos productos con precios promocionales todas las semanas. Para eso trabajamos con los proveedores y con los frigoríficos con el tema de la carne para poder conseguir ofertas semanales por sector”.

Si bien en los autoservicios más chicos de los barrios, en los que se compran los productos de consumo diario o semanal, no se observa tanto la financiación en 12 cuotas y en ocasiones los comerciantes no la disponen, el uso de las tarjetas de crédito también se convirtió en una constante por falta de dinero en efectivo.

Mario Sarli, integrante del Centro de Almaceneros de Paraná y propietario de una despensa en barrio Lomas del Sur, comentó a UNO: “Es increíble, pero lo que se ve es que la gente está juntando las monedas”.

Si bien aclaró que en su comercio no tienen ventas en 12 cuotas, admitió: “Cuando pasa eso y se ven compras en 12 cuotas de alimentos, nos damos cuenta que es terrible la miseria que hay”.

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“Cada vez se ve menos efectivo. Si bien no tengo una clientela que compre en cuotas, porque adquiere lo de consumo diario en este tipo de comercios, los pagos electrónicos están presentes más que antes”, dijo, y lamentó: “La gente compra lo que va necesitando en el día en estos negocios chicos. Y nosotros no tenemos más fin de mes. Antes se notaba la diferencia cuando la gente cobraba, y con lo que se juntaba la primera semana podíamos pagar la luz y otras cosas. Cuando andaba bien Sidecreer, que cortaba entre el 20 y el 26, muchos clientes se volcaban a comprar con la tarjeta, les entraba para el otro mes y a los 14 días cobrábamos los comerciantes. Después postergaron los pagos a 40 días y no lo podíamos sostener a eso”.

Sobre la evidente caída del salario, opinó: “En promedio, los sueldos no superan los 50.000 pesos. Y un litro de leche está hoy a 120 pesos, un potecito de yogurt para bebé está a 90 pesos. El asado no bajó, como dicen, o fue mínimo. Y se nota que hay cosas que la gente dejó de consumir”.

Sobre este punto, brindó como ejemplo la acumulación de stock de determinada mercadería y señaló: “Estaba viendo con al chica que trabaja conmigo que no se ha vendido ninguna lata de champignon desde hace tiempo, porque lo controlamos para que no se vaya a vencer mercadería. Parece que este producto, que es comida, fuese un lujo ahora y se priorizan otras cosas”.

Asimismo, sostuvo: “Bajó entre un 60% y un 70% el consumo de carne vacuna. Y aumentó el de cerdo y pollo. Pero los clientes van viendo qué les conviene al momento de comprar para que rinda, más allá de que los hábitos de consumo cambiaron y se opta por lo que se puede cocinar rápido, como milanesas o costeletas”.

Y mientras hay acuerdos paritarios que no ven la luz y continúan estancados, las variaciones de precios siguen angustiando a los consumidores: “Ahora subieron las gaseosas, alrededor de un 5%, y los vinos un 10%. Hay aumentos que son mensuales. Lo que por ahí se está manteniendo es la verdura y la fruta. Por ahí el tomate es lo que más varía”, concluyó.

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