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Malvinas: se podría identificar a más soldados enterrados

Las placas que podrían ser erróneas en el cementerio Darwin involucran a entrerrianos como Falconier, Marizza y Luna, entre otros héroes.

Viernes 27 de Septiembre de 2019

Con la intención de que más familias puedan acceder al derecho a la identidad, la viuda y la hija del primer alférez Ricardo Julio Sánchez, caído en Malvinas en 1982, aceptaron que su tumba sea abierta y exhumados los restos de otros tres soldados sepultados con él.

De este modo, se habilita la posibilidad de firmar una adenda al acuerdo con Gran Bretaña de 2016 que dio lugar al Plan Proyecto Humanitario Malvinas. Ese entendimiento con Gran Bretaña y la Cruz Roja Internacional permitió que se comenzara a identificar a los caídos enterrados en el cementerio de Darwin con la placa “Soldado argentino conocido por Dios”.

Sin embargo, tras la denuncia de la historiadora y periodista Alicia Panero, que hizo públicos los errores en el registro de varias tumbas, se vio la necesidad de investigar también algunas de las sepulturas que sí llevan nombre. Como esos casos no estaban incluidos en el PPH, era imperativo conseguir una adenda al acuerdo.

Según explicaron a La Nación fuentes de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, la adenda no se podía firmar si no mediaba el consentimiento de las familias de los caídos sepultados con nombre. Con la aprobación de la familia Sánchez se abre la posibilidad de que Cancillería comience las gestiones para esta nueva etapa del acuerdo con Gran Bretaña.

Esta noticia llega cuando aumentaban las dudas de que se pudiera completar la identificación de todos los cuerpos antes del 10 diciembre y del eventual cambio de gobierno. Algunas familias habían hecho conocer su malestar por demoras en los trámites de reconocimiento y escaso contacto con la Secretaría de Derechos Humanos.

Los más afectados son los familiares de caídos que en un principio habían quedado fuera del acuerdo, como es el caso de los enterrados en las tumbas designadas como B 4 16 y C 1 10. En la primera había originalmente dos restos no identificados. Sin embargo, después de la renovación del cementerio en 2004 apareció una placa con los nombres de Marcelo Lotufo, Francisco Luna, Guido Marizza, Juan José Falconier y Rodolfo de la Colina.

Todas estas personas murieron en la isla Borbon al estrellarse un Lear Jet. Estos fueron hallados recién en 1994 y fueron enterrados allí mismo, al lado del avión caído. Es decir, no están en Darwin y no se sabe quiénes yacen en la sepultura que lleva sus nombres.

En la segunda tumba, la C 1 10, hasta 2004 figuraban solo el nombre de Ricardo Julio Sánchez y la indicación de que había restos de tres personas no identificadas. Ese año, también después de la misma renovación, aparecieron en la placa los nombres de Sánchez, Héctor Walter Aguirre, Mario Ramón Luna y Luis Guillermo Sevilla. No hay registro alguno que justifique la aparición de estos nombres en esa tumba.

Como publicó el diario La Nación en 2018, Panero detectó estas irregularidades mientras realizaba un punteo de nombres y tumbas. En 2017, y ante la falta de respuesta de las autoridades para aclarar esta situación, presentó una demanda judiciales ante los Tribunales Federales de Córdoba.

Como consecuencia de su insistencia y del trabajo de las secretarías de Derechos Humanos de las provincias de donde eran originarios Aguirre, Luna y Sevilla, se realizaron los cotejos de ADN entre los familiares de estos soldados y los restos NN que habían dado negativo en otras comparaciones. Así surgieron los resultados positivos que revelaron que los tres soldados estaban en diferentes lugares sin identificar. Esto le dio la razón a Panero y confirmó una verdad incómoda: había tumbas con nombres equivocados en Darwin.

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