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Malvinas: Aceñolaza da razones geológicas de nuestra soberanía

El investigador expone argumentos irrefutables sobre la pertenencia de las Malvinas al país, desde diversas disciplinas.

Sábado 17 de Abril de 2021

El entrerriano Florencio Gilberto Aceñolaza acaba de publicar un libro que explica con datos de la ciencia la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, desde estudios recientes que dejan en ridículo algunas versiones promovidas por Inglaterra.

El geólogo y catedrático nacido en Villa Urquiza, que este año cumple 80 años, fue presidente e investigador superior del Conicet, y logró desde una banca en la Cámara de Diputados de la Nación reunir a representantes de distintos partidos para trabajar juntos por la delimitación de la plataforma continental.

“La geología como construcción de soberanía. Plataforma continental argentina” es un resumen imperdible en 188 páginas de la historia de la geología en referencia al Atlántico Sur, y la partición del continente Gondwana en tiempos de dinosaurios, para comprender la pertenencia de las Malvinas y demás islas al actual territorio argentino. Con capítulos destinados a explicar las distintas políticas llevadas adelante por nuestro país con el fin de recuperar la administración de las islas, los acuerdos alcanzados con Gran Bretaña, y los numerosos reclamos de soberanía, sin obviar, claro está, la guerra de 1982.

El libro publicado por el Instituto Superior de Correlación Geológica de la Universidad Nacional de Tucumán es un testimonio más del prolífico aporte de esa Casa de Estudios al conocimiento.

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Tierra, hielo y mar. El mapa que la Argentina defiende en la ONU.

Tierra, hielo y mar. El mapa que la Argentina defiende en la ONU.

Muchas argentinas

La obra de Aceñolaza nos invita a pensar en la Argentina de dos continentes: Abya yala (América) y Antártida. Pero también marítima, por su extensa plataforma. La Argentina de las pampas, las selvas, los ríos, las sierras, las montañas, las mesetas, es también la Argentina del hielo, los témpanos y el océano. Y el libro de Aceñolaza muestra esa geografía poco explorada, con un lenguaje accesible para que no sea leído sólo por expertos. Las observaciones del fondo del mar durante dos décadas permiten determinar sus características y a la vez trazar las fronteras, y ofrecen sin dudas un montón de novedades.

Aceñolaza empieza su ensayo con una poco común autocrítica: “durante más de 40 años me encontré dictando clases sobre las características geológicas de nuestra plataforma marina y sus potencialidades, sin abordar la cuestión de la soberanía sobre el sector… revisando la historia comprobé que todo lo referido a esta temática tiene fundamentos en la Geología, cuestión que llevó a que un importante número de geólogos la abordaran desde la segunda mitad del siglo 19”.

“Asumiendo la omisión, me he tomado un tiempo para tratar este tema... investigando las cuestiones conexas que la rodean como una manera de llamar la atención para que generaciones de jóvenes estudiantes puedan tomar conciencia de la importancia que tiene nuestra disciplina en el fortalecimiento político y económico de la Argentina”.

Precisiones

El eje de la obra está en los estudios recientes logrados desde la creación, desde el Congreso, de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental -COPLA-, en el ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores. Tras dos décadas de estudios, el trabajo fue presentado ante las Naciones Unidas. El organismo internacional aceptó el trazado, con excepción de la zona en disputa con Gran Bretaña, pero eso es considerado por Florencio Aceñolaza como un éxito, porque las Naciones Unidas tampoco se lo reconocieron a Gran Bretaña, y volvieron a recordarle a ese Estado que tiene una disputa, cuando los británicos tratan de evitarla con su indiferencia.

Dice el autor: “La Argentina realizó un profundo y acabado trabajo científico y técnico que le permitió fijar el límite exterior de su plataforma continental. Este trabajo brinda certeza sobre la extensión geográfica de nuestros derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo en más de 1.782.000 kilómetros cuadrados de plataforma continental argentina, más allá de las 200 millas marinas, que se suman a los aproximadamente 4.799.000 km2 comprendidos entre las líneas de base y las 200 millas marinas”. Es decir: 6.581.000 km2 de mar y tierra: esa es la superficie de nuestro país.

El científico no ignora que la Argentina mantiene disputas con Gran Bretaña en el Atlántico Sur, y también con Gran Bretaña y Chile en el Sector Antártico.

“Voy a ampliar este libro”, nos comentó ayer en un diálogo telefónico desde Tucumán. “Quiero detenerme un poco en una propuesta que hizo Gran Bretaña durante el último gobierno de Perón, de pasar treinta años con dos banderas. Luego murió Perón, vino la recuperación y no nos retiramos a tiempo, quizá, ese es un tema para analizar. En una reunión que mantuvimos con los británicos en Inglaterra, cuando era legislador, nos dijeron que para ellos, lo que se conquista en guerra no se cede”.

Tras la segunda guerra

La obra rastrea siglos de debates en torno de la jurisdicción de los países sobre el mar, y ya en la página 13 llega a la declaración del presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, que una vez finalizada la Segunda Guerra “estableció una nueva política sobre las propias plataformas marinas de Estados Unidos. En este sentido el documento expresó que la plataforma continental debe considerarse como una extensión de la masa continental y en consecuencia el país ribereño tiene competencia sobre ella”.

El 7 de agosto de 1953 se dictó el acta en la que EEUU “proclama su soberanía sobre la plataforma continental norteamericana en una superficie variable que llega a las 200 millas náuticas de la línea de la costa”. De inmediato los sucesivos presidentes de la Argentina Pedro Pablo Ramírez y Juan Domingo Perón declararon la soberanía argentina sobre el mar epicontinental y el zócalo (subsuelo) continental argentino.

Agachadas de ingleses

El investigador señala que a fines de la década de 1990 circuló un artículo en revistas científicas que sostenía que las Malvinas fueron parte de Sudáfrica y desde allí habrían migrado como una microplaca hasta quedar ubicadas en el borde de Sudamérica. “En los fundamentos de esta posición hay un profundo desconocimiento de lo que fue la historia geológica de esta región”.

Dice que ciertos representantes de las islas se dejaron llevar por “las ideas absurdas sostenidas por algunos geólogos ingleses que desconocen cómo se fracturó el antiguo continente de Gondwana y el consecuente desplazamiento de las placas tectónicas de África, Antártida y Sudamérica a partir del período geológico Jurásico”.

“Se ignora -insiste- que el actual territorio malvinense desde sus inicios formó parte de la Placa Sudamericana y con ésta ocupó el lugar que hoy tiene desde hace más de 170 millones de años. En esta posición, las islas fueron parte de la evolución geológica del extremo sur de Sudamérica”.

“A pesar de que hace tiempo estos conocimientos geológicos de la Argentina han sido expresados en distintos ámbitos y destacan que el planteo británico es una falacia, nuestro gobierno no ha sabido usar estos argumentos para impugnar dicha afirmaciones”, lamenta el estudioso.

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Libro. Babel y las disputas.

Libro. Babel y las disputas.

Llamado al diálogo

“La realidad es que hoy Malvinas tiene contactos comerciales con Brasil, Uruguay y Chile, países que les proveen no solo servicios aéreos y marítimos, sino también diferentes productos que demanda la sociedad isleña. Ignorar esto es ponernos una venda en los ojos, que impide avanzar en nuestros reclamos soberanos, amparados por la Constitución nacional”.

“Es hora de llevar adelante un diálogo serio y constructivo -propone Aceñolaza-, para resolver de una vez por todas el tema de la soberanía sobe estos territorios isleños que por geología e historia nos pertenecen”. Para ese diálogo, el geólogo y ex legislador nacional por el justicialismo sostiene que Gran Bretaña no muestra disposición, pero tampoco la Argentina.

La obra muestra la complejidad de nuestro territorio bajo el mar. Contiene más de cincuenta mapas y gráficos. Hay capítulos específicos para explicar las cuencas de la plataforma: cuenca del Río de la Plata, Alto de Tandil, cuenca de Claromecó y Alto de Ventania, cuenca del Colorado, cuenca de Rawson y Península de Valdez, cuenca del Golfo San Jorge, cuenca de San Julián, cuenca Argentina o del Talud, tres cuencas de Malvinas, Banco de Ewing, cuenca Austral y de Magallanes, entre otros sectores que, al vivir de espaldas al mar, muchos argentinos solemos ignorar.

También brinda información sobre la región comprendida entre Tierra del Fuego y la Antártida, sobre la Isla de los Estados, los islotes Aurora, las Islas Georgias del Sur, las Islas Sandwich del Sur. Y un capítulo final bien nutrido sobre el Sector Antártico Argentino. Todo con pormenores referidos a la constitución de sus rocas y las probables riquezas.

El libro es útil también porque sirve de introducción, y más que eso, en la geología, y esclarece conceptos a los que no estamos muy acostumbrados. Como, por ejemplo, el hecho de que el país tenga jurisdicción más amplia sobre el lecho marino (350 millas) que sobre el pelo de agua (200 millas).

Trayectoria

Florencio Gilberto Aceñolaza ha escrito decenas de libros, y recopilado obras de centenares de investigadores argentinos, incluso en temas de la biología.

Recordamos: “Historia de la geología argentina”, “El neógeno de Argentina”, “Síntesis paleontológica del Mioceno de los valles Calchaquíes” (con otros), “Trazas fósiles del terciario marino de Entre Ríos” (con otros), “Cámbrico y Ordovícico del noroeste argentino”, “Ciclo Famatiniano” (con otros), “Silúrico-Devónico del noroeste argentino” (con otros), etc. Es co autor y editor de numerosas obras, entre ellas: “Temas de la Biodiversidad del Litoral Fluvial Argentino (cinco tomos, un centenar de investigadores). Son conocidos sus aportes en revistas científicas del mundo, y también sus obras costumbristas muy expresivas de la entrerrianía, enfocadas en Villa Urquiza.

Aceñolaza, doctor en geología graduado en la Universidad Nacional de Córdoba, Emérito de la Universidad Nacional de Tucumán, ha sido distinguido no sólo en ámbitos de la geología sino también por la Asociación Paleontológica Argentina. Recibió el Premio “Bernardo Houssay” otorgado por el Conicet, el Premio “Perito Moreno” otorgado por la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos GAEA, la Medalla de Honor en Reconocimiento a la actividad desarrollada en el campo de la Icnología, y el Premio “Juan José Nágera” otorgado por la Asociación Geológica Argentina y el XV Congreso Geológico Argentino.

Durante su etapa de legislador nacional, como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, su dedicación para conjugar voluntades de distintas vertientes en torno del estudio de la frontera marítima argentina se constituyó en un capítulo central, entre sus aportes al saber en el país.

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