Descubriendo Entre Ríos
Sábado 29 de Septiembre de 2018

Maldonado cultiva el Estilo en el corazón de la entrerrianía

El trovador de Galarza brindará un recital por el Centenario de la Escuela Alem, con impresiones de antiguos y vigentes géneros musicales del Litoral

La cita es el viernes 5 de octubre, y la estrella: el Estilo, una honda confluencia lírica de mundos distintos, que hizo cauce propio en el arte de los panzaverdes.
Decir Ricardo Maldonado en la región es como soplar una brasita del fogón nunca apagado de los Osiris Rodríguez Castillos.
Porfiado en la vida como en las décimas y las melodías que fue recuperando con poner la oreja y el corazón a viejos músicos de pueblo, este trovador galarceño vuelve a Paraná con la guitarra afinada a propósito de todo un cancionero que está en las raíces y aun así sorprende, por olvidado en los círculos comerciales, y por renovado en un talento que viste bombacha a veces, delantal blanco a veces, sombrero aludo siempre.
Las amigas y los amigos de las artes podremos participar de una velada poco usual este viernes a las 20,30, con la presentación del disco titulado "Cómo será la canción", en un encuentro en homenaje al Centenario de la Escuela Leandro Alem, en la calle La Paz 45, a media cuadra de la peatonal, con entrada libre y gratuita.
Será el retorno vivo de un género musical sentido, llano y nostalgioso que por momentos pareció opacado en las polvaredas del comercio. Y el Estilo viene de la mano de un poeta, compositor e interprete con tranco propio, además de investigador, maestro de grado, fotógrafo, periodista y editor.

Cómo será la canción
En esta obra, Ricardo Maldonado selecciona una decena de Estilos, Décimas por estilo y Estilos milonga, para confirmar la vigencia de una música criolla recreada más en las ruedas de mate y los fogones que en los espectáculos masivos. Y en esa determinación por la comunicación sin mediaciones, el trovador nos adelantó que actuará sin micrófono, lo cual no sorprende a quienes conocemos su voz potente y clara.
Habrá canciones, poemas, solos de guitarra, con la inclusión de un Estilo a capela con una décima de amor recopilada por Juan Alfonso Carrizo en distintos lugares del país, y música recopilada al entrerriano Tránsito Albornoz.
No faltarán un recitado, un aire de chamamé, una chamarra, y melodías de Atahualpa Yupanqui, Abel Fleury, José Ramón Maciel Varela. "A veces quedo pensando/ cómo será la canción/ que no se acabe en el tiempo/ ni se consuma en el son,/ y esté presente en el alma/ como una astilla de sol,/ y que regrese enterita/ al cauce donde nació./ A veces quedo pensando/ cómo será la canción", se escucha en el Estilo que da título a la obra integrada por dieciocho temas.
Dos de esos temas forman parte del libro "La cuerda cuarta y otros poemas", que Maldonado está publicando en estas horas, con una factura tan prolija y delicada que será un modelo para los poetas entrerrianos y de la región. Allí leemos, por ejemplo, Cuando sueltan caballos: "Los caballos sueltos/ conocen el libro abierto de la noche/ y en ella los cantos ya sin posible traducción/ para nosotros".

Raíz principal
Tiene olor a monte el disco nuevo, y a cardal. Contra corriente, en tiempos de obsolescencia programada, Maldonado toma una melodía recopilada a Tránsito Albornoz para unas décimas propias que titula "Partió sin partir la nona", o recupera versos de Marcelino Román a Montoya para darles otra vida en milonga-estilo, y juega a veces con los tonos mayor y menor al punto que nos deja con ganas porque no es a primer oído que alcanzamos las honduras de la guitarra y los versos elegidos para esta entrega.
Apenas uno deja girar el disco advierte que hay una intención clara de mostrar el Estilo, y Maldonado lo ratifica: ahí está, en el Estilo, una raíz de las principales de la música entrerriana, y el galarceño se siente él mismo un cauce de esa tradición, un renoval de ese monte.
En una conversación con Edgardo Lois, de Gualeguay, dice el poeta: "la lucidez de un buen poema nos dignifica y nos reconcilia con la novedad siempreviva de la palabra, fresca y perenne a la vez. Muy cerca del poema, en mi caso, están las cuerdas de la guitara... La guitarra me educó el oído con que escribo. Desde ahí la convicción de la juglaría, el talante del trovero y aquello que Yupanqui definió como 'el destino del canto'. De hecho la guitarra no es meramente un instrumento acompañante, madera de apoyo; la guitara es un universo complejo y exigente, requiere de muchos cuidados y su práctica tiene escuelas. Entonces el poeta y la guitarra son dos sistemas alineados en la canción, y ésta un mítico vástago de esas dos deidades que comprometen toda una vida".
Con la música y la poesía, el trovador desplegará este viernes una muestra fotográfica que tituló "Parte de mi vida", con detalles muy simbólicos de la cultura y la naturaleza de la que formamos parte.
Vale recordar, para quienes han frecuentado menos su obra, que Maldonado es autor de Mansa Tuca (premio Fray Mocho), y otras obras como Escalón para Musinga, La perdiz que mató Monsanto, Madera y Cuerda, comprendidas en el libro Voz Varia publicado en 2015, además de discos como Rapsodia bárbara, Cuerda y Madera, y recopilaciones.

Estilo y Yaraví
En el segundo tramo del libro El folklore musical argentino de Isabel Aretz, cuando se detiene en las especies líricas la estudiosa destina un capítulo a las "canciones profanas de ejecución individual", y entre ellas menciona la Vidalita, el Yaraví y el Triste, el Tono, el Estilo y la Tonada, la Cifra, y la Milonga. Tal vez la notable investigadora supo describir el mundo que nos devuelve Maldonado desde antes que el artista naciera. "Al hacer el estudio de la canciones que practica el pueblo de nuestro país, conviene ante todo destacar cómo, mientras en la región precordillerana que va desde San Juan hasta los confines con Bolivia, canta el pueblo en masa lo mismo que individualmente, en el resto del país sólo cantan determinados individuos –hombres por lo general-, los más dotados musicalmente-, a sólo o a dúo, acompañándose con un cordófono", dice Aretz. Más adelante, en referencia a las "danzas de parejas sueltas en conjunto", apunta al Cielito y otros ritmos y aclara que se usa un nombre para distintos aportes musicales. "En nuestros días se llama aún Cielito al alegro de los Estilos en el Uruguay", comenta. Nosotros agregaremos que lo mismo ocurre hoy en Entre Ríos.
En ese universo despliega su voz Maldonado, desde las orillas del Gualeguay y sus afluentes. Poesía, voz, guitarra, como un eslabón nuevo de una cadena de artistas cuyos orígenes en este territorio se pierden en el fondo de los tiempos.
Dice el payador José Curbelo en una columna sobre géneros musicales de la región: "El estilo es el único género utilizado por nosotros que tendría raíces aborígenes, descendiendo del yaraví incaico. Como anécdota ilustrativa debo agregar que encontrándome en Lima, capital del Perú, en la casa de Julio Humala Lema, destacado folklorista de aquella región, le comenté esta posibilidad y le canté una décima, respondiéndome en un ambiguo -Puede ser-. Pero luego improvisé una sextilla que nosotros llamamos 'estilo gateado' y ahí afirmó entusiasmado: Eso es lisa y llanamente un yaraví".

Tránsito Albornoz
En la obra de Isabel Aretz se lee: "El nombre de Estilo representa en la actualidad a una especie lírica muy definida, compuesta por dos temas: el cantable o tema propiamente dicho, en movimiento moderado, y otro tiempo movido, llamado popularmente 'alegro' o 'alegre', aunque metrónicamente no corresponda sino a un poco piu con respecto al tema inicial".
"Históricamente, el Estilo se confunde con el Triste y el Cielito cantado, ya que su nombre no aparece impreso sino con posterioridad al de estas especies dentro de las cuales alentaba".
"El estudio de muchas decenas de piezas recogidas en nuestro país y en los países vecinos –sigue Aretz- permite descubrir varias corrientes melódicas que desembocan en el Estilo de nuestros días: una norteña, otra cuyana, y una tercera del litoral que se extiende también al Uruguay, a la que se superpone otra capa más moderna".
"El acompañamiento del Estilo, confiado siempre a la guitarra, produce punteos alternados con acordes sueltos, durante el canto del tema, y rasgueos de Zamba o punteos de acorde en el ritmo característico de esta especie, para el alegro".
Mucho de Europa y no menos del Abya yala (América), no sólo por la vía del yaraví sino por el cultivo propio, criollo, en el barbecho de los fogones, de este género que Ricardo Maldonado ve en el corazón de la tradición musical entrerriana. Eso sin desmerecer otros ritmos en los que, sin dudas, hay raíces también de Europa y de África siempre por descubrir.
Cuando el músico Miguel Ángel Martínez se refirió a los ritmos entrerrianos dio un párrafo aparte para estos géneros. "De Villaguay para abajo, las formas musicales más representativas provenían de la pampa bonaerense (milongas, cielitos, estilos, con estribillos valseados o gateados, compuestos, etc). Un ejemplo: don Tránsito Albornoz, guitarrero y cantor popular de la zona de Galarza –afortunadamente testimoniado por Ricardo Maldonado". (Eso leemos en la obra El Zurdo, de Juan Manuel Alfaro).
Buena excusa, entonces, este viernes al anochecer, para reencontrarnos con todo este mundo en la escuela Alem y celebrar el aniversario 100 de esta notable casa educativa.


Maderas de abril

Brisa que se demora
en un solo de guitarra repetido,
al albur la resonancia
que festonea un estilo,
motivo que cruza con el gesto
de bordear la laguna allá en Durazno,
cuando la luna llena
aún suelta su madrina y señorea.
Sentido hasta en los ojos,
tacto de música que procura un cuerpo.
Lo que suena recuerda un abril de entonces
cuando solía apearse el forastero
en la umbría de una décima,
y había acordes de pluma fina,
madera con pajaritos,
tardo fulgor hasta hoy presente;
la plata del rebenque antes de ser leyenda,
grabado en Si Menor para sí mismo.

Ricardo Maldonado

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