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Luchan para que haya una ley de trombofilia en la Argentina

Se trata de un trastorno que puede provocar abortos espontáneos. En 2016 se vetó un proyecto de ley de trombofilia que promovía el acceso a un diagnóstico

Martes 07 de Septiembre de 2021

María Carrere es de Paraná, y a lo largo de su vida perdió cinco embarazos y es una de las mujeres que impulsa la ley de trombofilia. Conoce el profundo dolor de atravesar esa instancia, al igual que muchas de sus pares en la Argentina que padecen este trastorno, que genera grandes probabilidades de tener coágulos sanguíneos anormales y provocar muerte fetal, pérdidas gestacionales en el segundo y tercer trimestre, retrasos de crecimiento intrauterino, fetos con bajo peso o abortos recurrentes entre otras cuestiones.

Tan vital resulta el diagnóstico temprano que una mujer con trombofilia que recibe el tratamiento tiene entre el 85% y el 90% de posibilidades de que su bebé nazca vivo.

Por eso piden que haya una ley que contemple en el Programa Médico Obligatorio (PMO) el análisis de sangre que se requiere para acceder a un diagnóstico certero, y que se efectúen controles como práctica rutinaria que faciliten su detección temprana, ya que en la actualidad las obras sociales indican este costoso análisis para detectar esta patología cuando sufrieron al menos tres abortos espontáneos anteriores.

Trombofilia. Necesitan una ley.jpg

Anteriormente hubo dos propuestas y se encendió la esperanza, pero ambas fueron vetadas. La última en diciembre de 2016 por el expresidente Mauricio Macri, tras haber sido aprobada dos meses antes por el Congreso nacional. “Luego de que hubo dos proyectos de ley que fueron vetados, no se avanzó más con alguno nuevo”, explicó a UNO María Carrere.

En este marco, no solo es difícil el acceso al diagnóstico, sino al tratamiento que permite llevar un embarazo al término cuando ya se comprobó esta dolencia: “Con el tema de la pandemia se ha parado todo, e incluso se está volviendo difícil conseguir heparina. Es una droga que aumentó muchísimo, porque se importa desde Francia y los costos subieron”, indicó la mujer, y recordó que la medicación debe inyectarse a diario sin excepción.

En su caso, María es mamá de Santino, de 6 años, y durante los nueve meses de gestación atravesó este proceso, que se torna aún más difícil si no se cuenta con una obra social que lo reconozca, y en el que muchas veces se recurre a la solidaridad de quien ha pasado por esa instancia, consiguiendo donaciones a nivel país para las mujeres que no pueden comprar la heparina y cuando por algún motivo hay faltante en hospitales públicos. “Una cajita de 10 unidades sale 20.000 pesos. Hay meses que necesitamos tres cajas y la compramos si no tenemos obra social ni nada, ya que se aplica al menos una dosis por día y hay algunas mujeres que necesitan dos”, explicó.

Trombofilia. Reclaman una ley.jpg

En referencia a las dificultades que suelen atravesar para acceder a la cobertura médica ante este cuadro, manifestó: “En algunas obras sociales les dicen a las pacientes, ya estando embarazadas, que se vuelvan a hacer los análisis para autorizarlos. Otra cuestión que aparece es que la medicación tarda en llegar y las mujeres embarazadas se desesperan para empezar a colocársela porque no les puede faltar ningún día la droga para poder llevar adelante el embarazo. En los hospitales públicos hacen lo que pueden, porque directamente no les llega la medicación”.

Por otra parte, reflexionó: “Que no haya una ley de trombofilia revela una falta total de empatía, que muchas veces se vive en los consultorios. Cuando una va con ese dolor, esa tristeza de haber perdido uno, dos hijos o más hijos, hay médicos que nos dicen que ya va a pasar y nunca se focalizan en hacer las preguntas de rigor para sospechar que puede tratarse de este trastorno y evitarnos una nueva pérdida”, señaló, afirmando que en su caso ninguno de los médicos que la atendía ordenó un estudio para descartar que tuviese trombofilia, a pesar de que en ese entonces ya había perdido cuatro embarazos, y fue una vecina quien la convenció para hacer una consulta con una médica de Rosario, quien fue la que pidió un análisis donde le detectaron este trastorno que afecta la correcta coagulación sanguínea.

A su vez, opinó: “La ley nacional fue vetada dos veces. Tenemos los hematólogos en contra para que salga esa ley porque lamentablemente atrás de eso hay cuestiones económicas. A nosotras nos piden perder tres embarazos para hacernos nuestro primer análisis. Es complicado, porque el cuerpo se cansa, al igual que la mente. Y se te va la vida en esto, y se va la vida de tu hijo y es muy doloroso”, dijo a modo de conclusión.

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