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Los paranaenses consumen más pollo y cerdo que carne vacuna

En consonancia con la tendencia nacional, la mayoría se inclina por adquirir productos más económicos para alimentarse día a día

Martes 13 de Diciembre de 2016

Durante este año, la pérdida del poder adquisitivo se hizo sentir en los hábitos de consumo. Hace unos días la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) reveló que la ingesta de carne de pollo y de cerdo fue mayor que la de vaca. Según indican los referentes del sector, al finalizar el 2016 el consumo de carne vacuna será en promedio de 55 kilos; y el de pollo será de 48 kilos y el de cerdo de 16,5, sumando entre ambos 64,5 kilos por habitante.

En consonancia con la tendencia nacional, la mayoría de los carniceros de Paraná advirtieron que la gente opta por la carne aviar y porcina por una cuestión de costos. "El consumo de carne vacuna ha bajado este año debido a su precio, si bien en todo el año no ha aumentado sustancialmente. Ha mantenido su valor e incluso el precio del ganado en pie tendió a la baja, aunque esto no se ve reflejado en el mostrador por los costos de los impuestos y los sueldos, que hacen que se elevan los costos de comercialización", señaló a UNO Emanuel Satler, propietario de una carnicería de calle Blas Parera. A su vez, aseguró: "Se consume mucho más el pollo y el cerdo por la conveniencia de los precios. El kilo de pollo está 35 pesos y un kilo de pechuga, que es todo pulpa, anda en 85 pesos. Lo mismo pasa con la pulpa de cerdo, que la pueden encontrar a alrededor de 90 pesos, cuando el kilo de pulpa de buena calidad de vacunos no baja de los 120 pesos".

En este marco, el comerciante indicó que las ventas de carne vacuna cayeron en un 20% aproximadamente y la producción en un 5%, y opinó que ante la merma del poder adquisitivo la gente tiende a comprar cosas más baratas. También explicó que si bien la demanda de estos tipos de carne aumentó, no subieron los precios y se mantienen más accesibles debido a que el ingreso de cerdo importado de Brasil y Nueva Zelanda equilibra los valores. En el caso del pollo, comentó: "La producción se fue incrementando se manera continua y al tener un dólar retrasado, hace que se vuelque al mercado interno y eso aumenta la oferta; y ante una demanda que ha estado estática todo el año o con tendencia a la baja, hace que el precio descienda. Inclusive al cajón de pollo lo pagamos más caro el año pasado que ahora".

Por su parte, Osvaldo Ramírez, dueño de una carnicería de calle Don Bosco, aseguró que en su local el consumo de carne vacuna bajó drásticamente en lo que va del año y afirmó que la mengua alcanzó a un 70%. "Se nota la falta de dinero y la gente compra menos. La verdad es que ha bajado el consumo de todos los cortes", expresó, y añadió: "El pollo se está trabajando bastante bien porque nosotros tenemos muy buenos precios: el kilo está a 22 pesos. También tenemos dos kilos de milanesa de pollo a 120, dos kilos de alitas por 30 pesos y dos kilos de patamuslo a 120 pesos".

Con respecto a la carne vacuna, indicó: "Tengo pulpa linda y costilla a 120 pesos. Después hay tapa de asado y marucha de ternera a 90 pesos. No es tan caro, lo que pasa es que no hay consumo porque no hay poder adquisitivo. Incluso se ve mucho que la gente viene a comprar y paga con tarjeta de crédito en vez de efectivo". Asimismo, comentó: "La costilla y la costeleta de cerdo están a 100 pesos, pero las familias buscan pollo porque es más barato y rinde".



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El precio del asado



Emanuel Satler explicó que el precio del asado, que cuesta 140 pesos, se debe a que hay menos exportación de carne y sobre el tema explicó: "Lo que se exporta es todo pulpa y el remanente es lo que queda en el mercado interno, entre lo que se incluye el asado. Desde que se implementaron los ROE (Registros de Operaciones de Exportación), que son los permisos que el gobierno daba para exportar, de 700.000 toneladas que se vendían al exterior hoy no llegan a las 200.000. Eso redunda en menos corte para volcar al mercado interno y al disminuir la oferta sube el precio".

Asé, reflexionó que hoy está más caro un kilo de asado que un kilo de pulpa. "No sé si esto se dio alguna vez en la historia. Si se hacen cálculos de lo que sale comer un kilo de la carne del asado, prácticamente se duplica, por lo que tiene de hueso", dijo y agregó: "Un asado de ternera de primera calidad no baja de los 140 pesos, 20 pesos más que el kilo de pulpa. Y un kilo de carne del asado sale no menos de 250 pesos. Pero la demanda del asado está, el tema es que la oferta se ha contraído exageradamente".



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Los carniceros consultados señalaron que si bien faltan menos de dos semanas de la llegada de la Nochebuena hay pocas consultas y encargos. "Todavía está todo calmo para las Fiestas, incluso hay pocas despedidas de año. Son los menos los que vienen a preguntar", dijo Osvaldo Ramírez.

En tanto, Emanuel Satler sostuvo: "Todavía no arrancó la demanda. El lechón es más barato este año y cuesta 120 pesos, el chivo y el cordero están al mismo precio y salen 130 pesos, y el asado está a 140 el kilo".

En referencia a posibles aumentos en los próximos días, manifestó: "Creo que no hay más margen para aumentar por cómo está el poder adquisitivo de la gente. Si aumenta, cae la demanda y termina frenando la suba".

Por último, recomendó qué tipo de carne vacuna se puede adquirir para las Fiestas a precios más bajos: "Lo que podemos recomendar para la Navidad por ejemplo es un sustituto directo del vacío, que es la tapa de nalga y está a 120 pesos; por el mismo precio también puede ser una marucha deshuesada, que es pura carne y rinde lo mismo y hasta inclusive mas que un vacío y la diferencia en el sabor prácticamente no se nota".



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Hay disparidad en el mapa del consumo local


En términos generales, en las carnicerías de barrios consultadas aseguraron que no sufrieron una merma en la demanda de carne vacuna, o en todo caso fue mínima. En esos locales la diferencia se percibe menos, ya que los consumidores directamente adquieren productos en pollerías o locales exclusivos de carne de cerdo.

Raúl Rolón tiene una carnicería en calle Uruguay y manifestó que tiene una clientela que habitualmente opta por los cortes de vaca por sobre la carne de cerdo o de pollo. Él vende el kilo de asado a 130 pesos y tiene la pulpa a 135. "Es buena carne la que vendemos y nosotros estamos trabajando normal. Mantenemos una venta de 10 medias res por semana". Luis Alberto Alarcón tiene una carnicería en la Feria situada en calle Perú y coincidió en que las ventas de carne vacuna son sostenidas: "En mi carnicería vendo siempre igual, tengo mi clientela fija y no bajó el consumo de carne de vaca. Tengo a 138 pesos la costilla, el vacío y el matambre, la marucha a 119, el carré de cerdo a 99 y el pechito a 115 pesos. El pollo aumentó un poco estos días y se fue a 43 pesos", indicó.

A nivel nacional hasta el año pasado la carne vacuna sostuvo su endeble liderazgo en un mercado donde los precios condicionan la demanda. En 2015 hubo un empate entre el pollo y el cerdo, por un lado, y la carne vacuna, por el otro: mientras el pollo y el cerdo representaron un consumo de 60 kilos por habitante (45 kilos de pollo más 15 kilos de cerdo), la carne vacuna quedó en un nivel de 60 kilos; y este año definitivamente perderá el podio en la carrera del consumo.


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