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Crimen de los Rugbiers

"Los dirigentes nos tenemos que hacer cargo y no mirar para otro lado"

El crimen de Fernando Báez Sosa puso en la mira al rugby. Analizan la responsabilidad de clubes en la prevención de hechos violentos.

Jueves 23 de Enero de 2020

El crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell se sumó a otros hechos violentos perpetrados en los últimos meses en el país por jugadores de rugby y generó una ola de críticas generalizadas hacia esta disciplina. Si bien hay quienes afirman que se trata de casos aislados, hay cuestiones que no pueden obviarse en los clubes donde se ejercita este deporte de contacto, que requiere un entrenamiento que desarrolle la fuerza de los integrantes de un equipo, que de ninguna manera debe ser utilizada para agredir a alguien ni dentro ni fuera de la cancha.

Esto es lo que pregonan numerosos clubes, abocados actualmente a una férrea defensa de los valores que se cultivan en el rugby, mientras repudian el asesinato del joven de 19 años al ser atacado por un grupo de chicos que lo practican. Sin embargo, la carta del rugbier Tomas Hodgers, jugador de Atlético del Rosario, que pronto se hizo viral y se titula “Sí, fuimos nosotros”, exige una autocrítica a quienes forman parte de ese ambiente: “Nadie se hizo cargo ni pidió perdón. Pero sí, fuimos nosotros, los que habitamos el diminuto mundo del rugby, los que formamos a 11 desquiciados que mataron con saña y odio a un pendejo indefenso. Lamentablemente también eran nuestros los acusados de violar entre cinco personas a una chica en La Plata, y los que golpearon salvajemente a un linyera en Olivos porque estaban aburridos. También eran colegas los que abusaron de una chica en Miramar, los que le desfiguraron la cara a un pibito en Quilmes por chocar un auto y los tucumanos que casi matan a un empleado de un boliche en Pinamar. Es jugador de rugby, también, el rosarino al que filmaron golpeando salvajemente a su novia y que hoy camina como si nada hubiese pasado. Digámoslo, fuimos nosotros”.

En un contexto que demanda conocer cómo trabajan los clubes para prevenir todo tipo de violencia, UNO consultó a Emilio Fouces, presidente del Club Atlético Estudiantes (CAE) de Paraná, quien reflexionó sobre el asesinato de Fernando Báez Sosa y manifestó: “Es un hecho gravísimo, totalmente repudiable, que más allá del daño concreto que le ha causado a la familia de Fernando y a toda la sociedad, lo que hace es enlodar la imagen de un deporte que no inculca ni pregona situaciones como esta, sino todo lo contrario”.

En este marco, analizó: “Creo que algo muy característico de nuestra sociedad es encasillar y estigmatizar, y el rugby ha tenido la mala suerte de que la sociedad lo asocie con la violencia, lo que no significa que no haya habido episodios de violencia y graves como este último. Pero creo que con los cientos de miles de jugadores que hay en el país, por el hecho cometido por 10 u 11 irresponsables y criminales, como son los chicos de Gesell, no podemos calificar y encasillar al resto”.

No obstante, aclaró: “Los dirigentes nos tenemos que hacer cargo de la situación, no mirar para otro lado, no obviar el problema y trabajar para mejorar. Hoy hay un preconcepto en la sociedad que nos toca y tenemos que asumirlo, convivir con eso y tratar de hacer las cosas bien”.

“Como dirigentes tendremos que tomar cartas en el asunto; asumimos el lema de la no violencia y estamos trabajando en eso para tratar de prevenir”, dijo, y recordó: “En el CAE tuvimos un episodio en 2001. No con las características ni la magnitud de este caso, pero hubo una pelea de un grupo de jugadores del club en la calle, un fin de año. Ya se trabajaba desde antes de eso en prevención y hace muchísimos años que no tenemos hechos de violencia, pero estamos atentos tratando de evitarlos y prevenirlos”.

Asimismo, mencionó: “Dentro del ámbito del club todos los años se contratan profesionales para hacer charlas de concientización ante los jugadores sobre distintos tema, sobre todo entre los jóvenes, que están expuestos a flagelos como el alcohol y la droga”.

Respecto a medidas disciplinarias que puede impartir el club frente en caso de suscitarse un hecho de violencia, sostuvo: “Cada comisión deportiva tiene su parte disciplinaria, y las medidas y sanciones que se toman son acordes a la gravedad del hecho cometido, desde un llamado de atención si es algo muy leve, hasta la expulsión definitiva del club si es algo grave. Si bien hace muchos años que no pasa un hecho importante, en nuestro club ha habido sanciones ejemplares por inconductas cometidas, no en el ámbito deportivo, sino en la vía publica”.

Valores

Fouces refirió que en el equipo de rugby del CAE están de receso, pero está al tanto a través de sus hijos, que son jugadores del mismo, que entre ellos hay una gran preocupación por el tema: “La actividad comenzará en febrero y desde el punto de vista institucional y formal vamos a abordar el tema. Tengo tres hijos que juegan y los integrantes del equipo están en contacto; ellos están muy preocupados y muy enojados con esta situación que se dio en Villa Gesell”, señaló.

El dirigente contó que en el CAE hay unos 450 jugadores de rugby y además son una 200 personas las que trabajan en torno a esta disciplina fuera de la cancha, entre entrenadores y colaboradores: “Son una 700 personas involucradas”, subrayó, y destacó: “En un encuentro de rugby es muy raro que haya un episodio de violencia, tampoco hay insultos desde la tribuna. Se inculca mucho lo que es el respeto no solo al árbitro sino también al rival. Después de haber tenido un partido con el rival de turno, está la costumbre de juntarse a compartir, que es lo que se llama el tercer tiempo”.

En este marco, recalcó: “Los valores en el rugby son muy importantes, y son inculcados por los entrenadores, que son generalmente jugadores. Y se procura que los chicos que están empezando a jugar desde temprana edad, a los cinco o seis años generalmente, cultiven esos valores, esas enseñanzas, que realmente se ven, durante toda su carrera deportiva”.

Rol de las instituciones

Tras el asesinato de Fernando Báez Sosa, Hugo Huberman, psicólogo social, miembro de la coordinación de la Red Argentina de Masculinidades por la equidad sobre este caso y coordinador de La Campaña Lazo Blanco –que nuclea a hombres de todo el mundo que trabajan para erradicar la violencia contra las mujeres a través de actividades, y que en Argentina interviene junto a algunos gobiernos locales en provincias como Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero, Buenos Aires y Santa Fe– analizó que la violencia no es una característica propia del rugby: “El tema es antiguo, lo que pasa es que ahora se le da espectacularidad, que es parte del dominio masculino. Lo que pasa es que no hacemos nada para evitarlo. Podría haber pasado en cualquier deporte. Ha pasado con los clubes de fútbol con las violaciones en las inferiores de Independiente y abusos hacia los jóvenes de River. El deporte es un proceso socializador fundamental. Si a esto le agregamos una estructura racista y violenta, el resultado es lo que pasó”, dijo al ser entrevistado por UNO Santa Fe.

En relación a la cuestión formativa en los clubes, sostuvo: “Queda claro que la educación es deficiente en cuanto al concepto de masculinidad no hegemónica y no violenta. Forman parte de un grupo de jóvenes que se educa en base a valores muy fuertes que tienen que ver con la negación del otro y con la no aceptación de la justicia”.

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