En esta época las propuestas al aire impulsan la demanda de campings y vuelven a ocupar un lugar central, anticipando la temporada estival.
07:40 hs - Miércoles 07 de Octubre de 2026
Con la llegada de la primavera, los primeros días de calor y la proximidad de un nuevo fin de semana largo, las localidades de la costa del Paraná se preparan para una etapa del año en la que las propuestas al aire libre vuelven a ocupar un lugar central. Campings, complejos balnearios, espacios de pesca, bajadas de lancha y alojamientos vinculados con la naturaleza empiezan a recibir mayor movimiento y a registrar mayor demanda, anticipando lo que será la temporada de verano.
En este contexto las escapadas de cercanía adquieren protagonismo, y distintos destinos entrerrianos buscan aprovechar sus recursos naturales y ofrecer alternativas para pasar el día o quedarse durante un fin de semana. Valle María, Villa Urquiza, Puerto Curtiembre, Piedras Blancas y Hernandarias forman parte de ese corredor de localidades que tienen al río como uno de sus principales atractivos.
La propuesta no se limita al ingreso al agua. En esta etapa del año, cuando todavía los balnearios tienen habilitada la temporada de playa, el camping aparece como una alternativa para disfrutar del entorno, llevar la comida, compartir un asado, pescar, realizar actividades náuticas o simplemente pasar algunas horas en contacto con la naturaleza.
En Valle María, el coordinador de Turismo y Producción, Franco Rohr, destacó que el camping permanece abierto durante todo el año y que con la primavera comienza a advertirse nuevamente un movimiento mayor. “En primavera es un lugar muy concurrido porque la gente aprovecha a salir, a disfrutar de los días de sol y del aire libre”, explicó.
El complejo está ubicado sobre un brazo del río Paraná, a unos 7 kilómetros de la planta urbana, con acceso asfaltado, y dispone de quinchos, asadores, sanitarios, duchas con agua caliente, proveeduría y sectores destinados al acampe. También cuenta con cinco cabañas equipadas para cuatro personas.
La propuesta alcanza a distintos perfiles de visitantes. Están quienes llegan por unas horas para pasar el día y quienes permanecen más tiempo, ya sea en carpa, motorhome o cabaña. Rohr señaló que el turismo de rodanteros viene creciendo y que el municipio lleva dos años consecutivos organizando encuentros destinados a ese público. “El público ya empieza a acampar porque los fines de semana se presta. Si está pronosticado buen tiempo, la gente viene a acampar, a pescar, y se queda un día en la costa”, señaló.
Atractivos consolidados
El movimiento y la demanda en los complejos de la costa también encuentra un impulso en los fines de semana largos y en las temperaturas que invitan a pasar más tiempo al aire libre. Después del movimiento generado por el Rally Argentino el fin de semana que pasó, Valle María se prepara para el fin de semana largo y después para la primera edición de la Fiesta del Trigo, que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de octubre, con propuestas técnicas y productivas, gastronomía, feria de emprendedores y espectáculos, lo que genera expectativas en materia turística.
En tanto, en Villa Urquiza el intendente Manuel Tennen explicó que la localidad se posiciona como una alternativa para quienes buscan descanso, río y naturaleza. “Villa Urquiza está preparada para recibir a los turistas cualquier fin de semana”, sostuvo Tennen, al destacar especialmente las condiciones del complejo de camping y la posibilidad de que los visitantes se acerquen a pasar el día.
La localidad recibe además un movimiento importante de pescadores, favorecido por la presencia de una bajada de lancha. La pesca y las propuestas náuticas permiten sostener parte del movimiento turístico durante buena parte del año, más allá de la temporada estrictamente estival.
Oferta variada
Más hacia el norte, Puerto Curtiembre aparece como otro de los puntos ribereños que apuesta a desarrollar su perfil turístico. La localidad tiene una fuerte identidad vinculada con el río, la pesca y el entorno rural, con propuestas de camping y cabañas a orillas del Paraná.
En este caso, una obra de infraestructura puede tener impacto en el movimiento futuro: comenzaron los trabajos para pavimentar su acceso, una intervención que busca mejorar la conectividad con Cerrito y que desde la provincia fue presentada también como una oportunidad para potenciar el turismo.
Piedras Blancas, en tanto, combina playas, barrancas, pesca y camping. Su propuesta incluye espacios para acampar, parrillas, servicios, bajada de lanchas y sectores destinados a la pesca, además de atractivos naturales como la laguna El Brete. La localidad es otra de las alternativas para quienes buscan una salida vinculada con el río y el contacto con la naturaleza.
En Hernandarias, el Paraná también funciona como eje de una propuesta turística que combina descanso, pesca y actividades al aire libre. La localidad cuenta con camping municipal, playas, barrancas y senderos costeros, mientras que la pesca deportiva constituye uno de sus principales atractivos durante buena parte del año.
El clima, factor decisivo
En todos estos destinos existe, sin embargo, un factor que puede definir buena parte del movimiento durante esta etapa: el clima.
Para los complejos cuya principal propuesta se desarrolla al aire libre, un fin de semana con temperaturas agradables puede generar una mayor circulación de visitantes, mientras que las lluvias o un descenso marcado de las temperaturas suelen modificar los planes.
Por eso, las localidades buscan sostener una oferta que no dependa exclusivamente del ingreso al agua. Quinchos, parrillas, espacios de pesca, senderos, actividades náuticas, cabañas y sectores de acampe permiten ampliar las posibilidades y extender el atractivo más allá de la temporada estrictamente estival.
En Valle María, por ejemplo, Rohr explicó que incluso durante el invierno existe movimiento de motorhomes y casillas rodantes, mientras que con la llegada de esta época empiezan a aparecer nuevamente visitantes que optan por instalar sus carpas durante los fines de semana.
Así, el comienzo de la primavera marca para las localidades ribereñas una transición hacia la temporada alta. Familias que vuelven a buscar el río, pescadores que aprovechan los fines de semana, visitantes que llegan con carpas o motorhomes y turistas que eligen cabañas comienzan a darle mayor movimiento a los campings.
La cercanía con Paraná y otras ciudades entrerrianas, sumada a la posibilidad de recibir visitantes de Santa Fe, favorece además un tipo de turismo que no necesariamente requiere grandes gastos ni demasiada planificación. Una salida por el día, un asado junto al río o una noche de camping aparecen como alternativas para quienes buscan descansar y disfrutar del aire libre sin alejarse demasiado.
Con el verano todavía por delante, los campings de la costa del Paraná comienzan así a recuperar su movimiento y su dinámica, con el río como denominador común y una oferta que busca sostenerse más allá de los meses de temporada alta.