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Lomos de burro y reductores de velocidad, polémicos y riesgosos

El accidente fatal del atleta olímpico Braian Toledo trae a la memoria accidentes y hechos trágicos por estos dispositivos en la ciudad.

Jueves 27 de Febrero de 2020

En la jornada de ayer, el mundo deportivo se conmocionó por la muerte de Braian Toledo, el lanzador de jabalina de 26 años que ya tuvo dos participaciones olímpicas, en Londres 2012 y Río 2016, y que se preparaba para la cita olímpica de Tokio 2020. Su deceso se produjo debido a que perdió el control de su moto al atravesar un lomo de burro construido recientemente en la ruta 40, en la localidad bonaerense de Marcos Paz (ver más información en página 22).

La legalidad acerca de los reductores o lomos suele ser materia de constante debate. En realidad, en la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 no existe definición o identificación sobre ellos; tampoco autoriza su presencia en las rutas nacionales, sino solo que sean transitorios por obras, pero que deben ser debidamente señalizados.

Ello equivale a plantear que no están homologados como medio idóneo para reducir la velocidad de los vehículos. Tal como prevé la ley nacional, cada autoridad provincial o municipal puede definir a su criterio las condiciones de transitabilidad y seguridad.

En Paraná conviven distintos sistemas para disminuir la velocidad de los automovilistas, desde bloques de hormigón hasta reductores de PVC. La señalización está acotada a carteles que por las noches suelen ser escasamente visibles; predomina la falta de iluminación; y su pintura con un color diferente a la calzada o refractaria, es común verla casi desaparecida.

La capital provincial, mediante Ordenanza Nº 7.379 de 1991, faculta a ejecutar en avenidas y calles, obstáculos y otros elementos como “pianitos”, destinados a obtener la reducción de velocidad de automotores y otros vehículos. En sus incisos, contempla que “se debe procurar armonizar el derecho de circulación con vehículos por la calle con el derecho a la seguridad del peatón en el acto necesario de cruzar la misma o al utilizar los espacios verdes y veredas”.

Ante la consulta de UNO, un especialista de Seguros confió que el objetivo de la Ley Nacional de Tránsito es lograr la fluidez vehicular. “Si ese obstáculo no está debidamente señalizado, puede sorprender al automovilista y así perder la eficacia para la prevención de accidentes”, acotó.

La presencia de estos objetos afectan el cumplimiento de las velocidades mínimas de circulación, pero su presencia se debe a la demanda de los vecinos frente a las altas velocidades que desarrollan los automóviles.

Antecedentes

Hace varios años atrás, la Dirección Nacional de Vialidad tomó intervención e intimó al municipio de Colonia Avellaneda para que retire un lomo de burro existente sobre la ruta nacional 18, en inmediaciones a los accesos a Colonia Avellaneda y San Benito.

Por otra parte, en la ciudad han proliferado todo tipo de lomos de burro o pianitos, conforme pasan los años, de dispar composición y altura.

También se produjeron diversos hechos fatales.

*En junio de 2004 perdió la vida un joven motociclista, que falleció tras perder el control de su moto al circular por calle División de los Andes, casi Bernardo O’Higgins. La Justicia responsabilizó a la Municipalidad, por la falta de señalización e iluminación.

*En junio de 2013, dos mujeres perdieron la vida en un accidente sucedido en avenida De las Américas y Crisólogo Larralde de Paraná. Se trasladaban en un rodado que al reducir la velocidad para pasar un lomo de burro, fue embestido por otro que transitaba por arriba de los 150 kilómetros por hora.

Justamente, sobre avenida De las Américas –actualmente intervenida con la ampliación y duplicación de calzada denominada obra Acceso Sur– se produjeron varios accidentes de diversa gravedad, en la última década.

*En mayo de 2014, en el barrio Franzotti un hombre de 77 años fue embestido por una moto que intentó esquivar un lomo de burro en calle Ituzaingó.

Como contrapartida a estos graves accidentes, frente al incumplimiento de las normas de Tránsito y por el desarrollo de altas velocidades, vecinos y comisiones vecinales han incrementado notoriamente en los últimos años, el pedido de estos dispositivos en sus arterias, tanto en aquellas más transitadas, como en sectores de plazas o escuelas, con gran concentración y movimiento de chicos.

Solo en la última administración municipal, se colocaron más de 50 dispositivos plásticos en distintos sectores de la ciudad.

En tanto que un lomo de burro como paso peatonal se construyó en calle Salvador Maciá, casi División de los Andes. El gran bloque de cemento ya ocasionó varios accidentes y roturas.

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