Secciones
La Provincia

Lograron sobrevivir a la tormenta

Silvina Buyutti es la primera maestra trans en obtener un cargo docente en Entre Ríos. Ahora la Justicia le otorgó la guarda definitiva de sus cuatro sobrinos huérfanos y así conformó una familia junto a su madre.

ltosolino@uno.com.ar

 

 

Las historias han acompañado a la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Describen la vida, que es una montaña rusa de emociones, en la cual pasamos de la tristeza a la alegría o viceversa. Por momentos estamos en el cielo y al minuto siguiente en el infierno. Pero, tarde o temprano, se sabe que luego de la tormenta sale el sol. Y eso lo puede afirmar la familia de Silvina Buyutti.
 

 

La tormenta

Silvina Buyutti tiene 37 años. Nació en Nogoyá como hombre pero siempre se sintió mujer, y esta condición le trajo muchas piedras en el camino de su vida que, con perseverancia, logró superar. Tal como manifestó a UNO, al principio su vida no era color de rosa, sino que era una tormenta: “Ahora está todo muy lindo, pero al comienzo no lo fue”.
Haciendo un repaso por su vida desde el living de su casa en el barrio 21 Viviendas de Nogoyá, Silvina explicó que es la mayor de siete hermanos y debido a las necesidades de su casa su vida laboral empezó a los 8 años, cuando cargaba cajones de verdura y limpiaba un local. Luego trabajó en un taller mecánico, cuidó niños y fue panadera. Recién a los 18 años comenzó a cursar la secundaria.
A los 25 años, tras obtener el título de maestra en el Instituto de Especialización Docente Teresa de Ávila, Silvina empezó a buscar trabajo. Estuvo tres años con su diploma bajo el brazo, hasta que logró un puesto en el Departamento Islas. “No conseguía trabajo como maestra en Nogoyá, solo conseguía unas suplencias cortitas de 20 días a un mes, y yo quería algo fijo. Así que empecé a buscar en otras localidades como en Islas del Ibicuy y ahí titularicé en una escuela de Villa Paranacito con mi anterior identidad y estuve un tiempo. Fue una experiencia muy linda y la gente siempre muy amable”, comentó.
Recién en 2012, Silvina solicitó en el Registro Civil de su ciudad natal, acceder a los derechos contemplados en la Ley de Identidad de Género y pidió cambiar su nombre y su identidad sexual. De esta manera, el 15 de junio de 2013, la mujer de 37 años logró la primera titularización que la provincia de Entre Ríos le dio a un docente que modificó su identidad de género.
Silvina obtuvo el cargo de docente móvil, orientadora e integradora para chicos que tienen problemas de aprendizaje, en la escuela 17 de Agosto de Aranguren, una localidad rural del Departamento Victoria, situada casi 100 kilómetros al este de Paraná y muy cerca de su Nogoyá natal. “Fue una noticia muy grata y hermosa. Toda una satisfacción personal. Al principio costó pero finalmente todo salió bien. Estudié en el Teresa de Ávila, que es un colegio religioso, me recibí con mi anterior identidad, hasta que en 2012, luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género, me cambié de nombre e identidad sexual e inmediatamente empecé a hacer todos los trámites para modificar mi título secundario y de grado, mi CUIL y demás”, contó Silvina emocionada ya que consiguió que en sus recibos de sueldo, en su credencial de puntaje y en su legajo personal del Consejo General de Educación, figure su nueva identidad. Pero, a los pocos días de obtener ese logro, el 18 de junio de 2013, la docente sufrió una desgracia familiar que ocasionó su hermano Hugo, quien asesinó a su mujer y dos días después se quitó la vida.
De esta manera quedaron los cuatro hijos de Hugo Buyutti y su esposa, Paula Pavón, sin hogar y sin padres. Al comienzo se hizo cargo del cuidado de los niños la abuela paterna, Elidía Farías, de 53 años, pero ella no tenía los recursos necesarios para sostener a Fabricio de 3 años, Sheila de 9, José de 11 y Micaela de 12; entonces Silvina decidió dar el paso: hacerse cargo temporalmente de sus sobrinos.
“Lo sentí como una obligación moral, ya que el destino de los cuatro niños era incierto porque podrían haber sido derivados a un hogar para huérfanos o separados en distintos hogares o vaya a saber qué les podría haber pasado”, indicó la docente y agregó que fue una situación muy compleja ya que tanto la familia materna como paterna de las criaturas no querían hacerse cargo y, a la vez, tampoco aceptaban que Silvina los cuidara por su condición. “Mi mamá es grande y tiene problemas de salud además económicamente no podía mantener a los chicos. Sentí la obligación de ayudarla, de hacerme cargo de ella y los niños. Nadie quería cuidar los chicos, tanto la familia materna como paterna miraron para otro lado”.
Una vez tomada la decisión de hacerse cargo de Fabricio, Sheila, José y Micaela, Silvina fue al Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) tramitó su tenencia y pidió un apoyo económico. Le dijeron que sí, pero cumplieron poco. Le prometieron 5.000 pesos, en cuotas, le pagaron algunas pocas, y después se olvidaron.
Si bien no avanzó la ayuda económica, sí lo hizo el trámite para la tenencia de los niños; y fue el 11 de junio de este año que la Justicia le otorgó la tenencia definitiva de sus sobrinos a Silvina. La jueza civil Andrea Cantaberta firmó la resolución.
“Tardó mucho tiempo para que me dieran la tenencia definitiva de mis sobrinos. Como un año más o menos. Luego de que ocurriera aquella horrible tragedia, los chicos se mudaron a mi casa con mi mamá y vivimos los seis en una casita con una habitación y me las rebuscaba como podía para que los chicos comiesen y tuviesen ropa, por suerte siempre estuvieron Cáritas, amigos, vecinos y otras organizaciones para ayudar”, explicó Silvina y comentó que tuvieron un arduo proceso de evaluación antes de obtener la tutela definitiva: “Como al principio tenía la tutela provisoria, venían del Copnaf una vez por semana a visitarnos, fue durante un año más o menos. Venían a ver cómo estábamos y qué hacíamos. Realizaban una serie de entrevistas y luego hacían el informe”.

 

Salió el sol

 

Hoy, a más de un año de la tragedia de Hugo Buyutti y Paula Pavón, Silvina formó una hermosa familia integrada por su madre y sus cuatro sobrinos. “La función de esta familia es la de la contención y el amor. Considero que la clave para que todos sigamos juntos y hacia adelante es la contención en lo afectivo, lo económico, social y demás. Y también el amor que tenemos para dar al otro”, señaló la maestra.
Silvina indicó que cuando los chicos se mudaron a su casa el camino fue cuesta arriba: “Al principio fue difícil. Los chicos venían de pasar un gran trauma, de un día para otro perdieron a sus padres. Fue durísimo. Micaela y José, que son los más grandes, venían revolucionados y sin límites, a diferencia de los más chicos. Así que tuve que contenerlos, educarlos y ponerme firme en decir no cuando era necesario”.
“Pero todo salió bien, los chicos se adaptaron enseguida y respecto a mi condición no les costó aceptar que ya no era su tío sino su tía. Lo tomaron con naturalidad y sin prejuicios. Los más grandes me llaman tía, pero Fabricio, el más chiquito, me dice mamá. Sucede que cuando son niños no tienen esos preceptos que impone la sociedad, además, en la casa ellos tienen a su abuela y yo paso a tener el rol de madre”, contó Silvina y agregó que al principio le costó ser madre: “Pero uno va creciendo, va aprendiendo. Nos organizamos bien con los horarios y las tareas. Ahora los chicos van a la escuela Nº 101 República de Entre Ríos que es de jornada completa, así que mientras yo trabajo en Aranguren ellos están en el colegio, además está mi mamá que me ayuda en la casa y así marchamos para delante”.

 

Necesidad

 


Mientras la familia de Silvina sigue creciendo en amor y contención, aún hay cosas que faltan solucionar como conseguir la cobertura de una obra social para los cuatro chicos y lograr cobrar el salario familiar. Y así, el apoyo económico que alguna vez el Estado les prometió y pronto se esfumó, pueda concretarse para que el hogar de la docente no siga subsistiendo con su sueldo de maestra y la pensión de su madre. “Esperemos que haya una solución inmediata a este problema. Hace unos días me comunicaron que le van a otorgar una vivienda propia a los cuatro chicos por parte del Estado municipal, ojalá todo salga bien y se concrete”, finalizó Silvina.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario