Malvinas
Miércoles 20 de Diciembre de 2017

Localizaron al "Ángel de los pozos" en Malvinas y en su tumba nos espera

Carlos Mosto era de Gualeguaychú y cayó el 11 de junio de 1982. El lunes le dijeron a sus hermanos cuál es la cruz que lo cobija en Darwin

Enfermero en Malvinas
era este buen entrerriano
atender a sus hermanos
por las esquirlas heridos
muchos fueron socorridos
por tus fraternales manos
(...)
Servicial al compañero
alegre y bondadoso
a ayudar ibas gozoso
posición por posición
recuerdan con emoción
a su ángel de los pozos

David Pignatta
En El ángel de los pozos
Malvinas en tinta gaucha


El 11 de junio de 1982 cayó el soldado Carlos Mosto. Llevaba dos cajas de cigarrillos, un peine, una carta, tres balas 9 milímetros y una medalla. Esta última, con el número de su documento, desde el lunes está en manos de su hermana Elsa, en Gualeguaychú. El héroe entrerriano fue enfermero durante la gesta. "Él tiene que quedar allá. Fue el pedido de siempre. Cuando tomaron la muestra de sangre mi mamá les dijo: 'Yo se las doy, pero Carlitos se queda allá", contó a UNO la mujer y fue toda una definición.
Los equipos forenses localizaron la tumba del soldado entrerriano en Darwin y el lunes le dieron aviso a sus tres hermanos. En 2013, su madre ofreció una muestra de ADN, un año antes de fallecer.
Elsa contó que recibieron una carpeta con toda la documentación recabada durante el procedimiento forense en la que se certifica la identidad y la ubicación.
El lunes, Elsa estuvo acompañada por Hugo y Oscar, en un procedimiento similar al que vivió la familia de Elbio Araujo, el otro entrerriano localizado en Darwin hasta el momento.
"Tuvimos una mezcla de sentimientos y mucha felicidad al saber que él estaba ahí, para que cuando lleguemos otra vez a Malvinas podamos ir directamente a la cruz donde está Carlitos, donde descansa su cuerpo porque su alma está en un mejor lugar y en nuestros corazones", dijo Elsa emocionada.
Contó que solo le entregaron la medalla y es como si estuviera cerrada al vacío o prensada para poder preservarla. El resto de las pertenencias se quedaron con Mosto en Malvinas. "Fue como recibir un regalo después de 35 años. Es como que les dijo: 'Llévenle esto a mi familia'. Lo tuvo 35 años en el cuello, es su medalla, con su DNI. Imaginate lo que fue ver eso. Una alegría grande, un tesoro impagable. Pienso hacerle un cuadro para quienes la quieran ver", agregó la mujer.
Una de las crónicas que dan cuenta de la historia de Carlos Mosto en Malvinas, una de las historias que se cuentan de su coraje y determinación quedó plasmada en el libro de David Pignatta, Malvinas en tinta gaucha; obra publicada este año y que reúne más de 50 hechos de heroísmo en la gesta patria.
Es que Mosto se destacó. "No sé si llevaba un arma colgada en su hombro, pero sí sé que llevaba una Biblia bajo el brazo. Fue muy carismático, solidario y hacía muchos beneficios por sus compañeros. Cuando recorría y veía a alguno triste o llorando por lo que vivían se acercaba, los hacía cantar y les cantaba, y no se iba hasta que les sacaba una sonrisa. Siempre estuvo al lado de ellos para que estuvieran bien", contó Elsa y esa es la referencia que tienen muchos Veteranos con respecto a este entrerriano: un hombre solidario, dedicado a la salud de sus compañeros, un soldado que los esperaba y les daba un abrazo cuando se desataba el infierno. Son muchos los combatientes que se acercaron a Elsa para hablar de su hermano, relatar una anécdota, darle un agradecimiento.
"Nos sentimos muy orgullosos. Su misión no era tirar tiros. Él nos decía en las cartas: 'No recen solo por nosotros, recen también por el hermano inglés'. Los ingleses son nuestros enemigos y usurpadores de nuestra tierra, pero no los odio. Eso nos enseñaba él desde allá".
Mosto estudiaba Medicina, iba por el cuarto año. Una vecina llegó a su casa en Gualeguaychú con una radio donde dieron aviso de que la clase 62 tenía que estar preparada. A él no lo habían notificado para presentarse, pero cuando escuchó ya no hubo quién lo frenara. Era el viernes 9 de abril de 1982. Su madre y su padre lo encerraron en la habitación, intentaron convencerlo. Pero Carlos Mosto dijo: "Tengo que ir, tengo que estar con mis compañeros" y su encuentro con la historia ya era ineludible.
Ese mismo día a las 15 partió el colectivo desde la terminal de Gualeguaychú con destino a La Plata. Su familia y amigos lo fueron a despedir. En la ciudad de Buenos Aires todos estaban formados cuando llegó, pero uno de ellos se descompuso o tuvo un ataque de pánico. Entonces Mosto se plantó. Por sus condiciones de estudiante de Medicina, lo llevaron como enfermero.
Puerto Argentino, 14.30. El soldado Mosto fue a buscar un café para otro en una cafetería que había en el lugar. Cuenta la historia, y la certifica Elsa, que un Sea Harrier vomitó una bomba para garantizar la usurpación. Dio en el patio de la edificación y la onda expansiva le provocó un paro cardíaco segundos previos a que el edificio se le cayera encima. Advirtieron su ausencia y lo fueron a buscar, eran un montón y lo sacaron de los escombros. Mosto murió en los brazos de sus compañeros. "Lo cargaron en una ambulancia y lo llevaron a un hospital. Fue recibido por un sacerdote que una vez vino a la casa de mis padres. Les contó que le pegaba cachetazos porque no podía creer que Carlitos estuviera muerto, su rostro estaba lleno de vida", dijo Elsa. Héctor Alfonso Toto Mosto era su padre. Blanca Lila Poti Alberto su madre. "Hoy quedamos tres hermanos", dijo Elsa y los tres fueron a recibir la noticia de la localización de Carlos.
La familia no se enteró de su muerte hasta el 21 de junio de 1982 cuando su regimiento regresó al continente.
El Comité Internacional de la Cruz Roja fue el encargado, junto a un grupo de científicos especializados en antropología forense de distintos países, de identificar los restos de 88 soldados argentinos que permanecían sin nombre en el Cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas.
El Ángel de los pozos pertenecía a la Brigada Mecanizada X de La Plata. Como había pedido una prórroga para estudiar Medicina, hizo el Servicio Militar con la clase 62. Desde 1981 lo habían dado de baja. Quiso ir a Malvinas igual y lo logró. Mosto murió en combate. Tenía 23 años y hoy no solo lo conoce Dios; en su tumba aguarda nuestro regreso soberano.

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