Fuego

Lo que el fuego nos dejó

Los furiosos incendios que arrasaron miles de hectáreas en el Delta dejaron de ser noticia. La inacción de la clase política ante el reclamo de una Ley de Humedales.

Sábado 05 de Noviembre de 2022

Parece que los temas urgentes a veces dejan de ser urgentes por una sencilla razón de intereses. Los furiosos incendios que arrasaron con miles de hectáreas en los humedales del Delta entrerriano dejaron de ser noticia en el mismo instante en que el fuego se apagó. Del drama de las llamas incontrolables junto al avance del humo sobre grandes zonas urbanas, generando un daño irreparable para la biodiversidad de la zona, ya no se habla más. Las quemas generaron un áspero contrapunto entre las autoridades políticas de Entre Ríos y de Santa Fe, si incluso hasta el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, recibió un “carpetazo” en medio de los cruces verbales. Fue pura pirotecnia de ocasión, porque Bordet a los pocos días de pedirle a Cabandié que se ponga a trabajar, había bajado el tono de la discusión al aparecer en una foto junto al funcionario nacional.

Mientras las islas ardían en todos los puntos cardinales y los gobernantes de turno se subían a un ring mediático, las organizaciones ambientalistas exigían el postergado tratamiento de un proyecto de protección de Ley de humedales. Observando el saldo de los incendios (frente a Paraná, en islas santafesinas hubo quemas que arrasaron con la flora y la fauna del lugar) la necesidad de la norma es crucial para la protección y el sustentabilidad de nuestra casa común.

El primer proyecto de ley para proteger los humedales tuvo como autora a una legisladora nacional por Entre Ríos: Elsa Ruiz Díaz (PJ-Victoria) promovió la iniciativa en 2013, pero no fue más que una semilla que no pudo germinar. A lo largo del tiempo, solo en 2015 y 2018 dos proyectos lograron media sanción en el Senado pero no pudieron sancionarse dado que no fueron aprobados por la Cámara de Diputados. Desde esa fecha los avances no fueron significativos y una vez más, el debate vuelve a la incertidumbre.

Por estos días en el Congreso de la Nación se debate una decena de iniciativas, entre ellas los del diputado Leonardo Grosso (Frente de Todos) y el de Ximena García (Juntos por el Cambio). El plenario de Comisiones que se reunió esta semana no pudo avanzar con el dictamen del proyecto porque Juntos por el Cambio desconocieron la convocatoria al argumentar que se estaba violando el reglamento. Es una actitud más que demuestra que la oposición sigue dilatando el debate, quizás porque la normativa colisiona con intereses contrapuestos vinculado a algunas provincias con perfil productivo.

Para entender de qué se está hablando, es bueno repasar los puntos centrales de la nueva ley. En primer lugar establece un ordenamiento territorial que determine cuáles son los humedales existentes en el país y qué actividades se pueden realizar en dichas zonas. Para que ello sea posible, es necesario avanzar con un inventario de humedales a cargo de la Nación.

Aquí surge el contrapunto con algunos gobiernos provinciales que proponen categorizar la menor cantidad de humedales.

Otro de los aspectos que generó tensiones refiere a que el encuadre legal del proyecto de ley podría limitar el desarrollo productivo. Los ambientalistas niegan que sea así: “Ningún artículo prohíbe la producción, estamos hablando de que al igual que la ley de bosques y glaciares, ninguna le puso fin a la producción en Argentina sino lo que establece es formas y dependiendo en la zona”.

Por lo pronto quedó trunca la posibilidad de lograr el dictamen, que se volverá a discutir el 10 de noviembre, según anticiparon fuentes legislativas.

El escenario no es para nada alentador porque la sequía producto del déficit hídrico genera las condiciones para que se vuelvan a activar los focos ígneos.

El ecosistema que fue devastado por el fuego es la cara más dolorosa de una problemática que hasta ahora no encuentra responsables, más allá que la Justicia haya dispuesto la detención de personas que fueron encontradas iniciando focos ígneos.

Por nuestra sociedad, por las generaciones que vendrán, basta de quemas ilegales para que el aire que respiremos sea lo más puro y saludables posible.

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