Historia de vida
Sábado 11 de Agosto de 2018

Lo llamaron a la dirección pero fue para darle una sorpresa

El niño llegó como todos los días a la escuela con los dedos afuera, a pesar del intenso frío. En el patio, la maestra observó que sus zapatillas eran demasiado grandes para su talla, estaban rotas y sus deditos estaban morados de frío.

El niño llegó como todos los días a la escuela con los dedos afuera, a pesar del intenso frío. Su maestra se conmovió y activó la respuesta. El chico de 10 años fue llamado a la Dirección donde le dieron un par de zapatillas nuevas y un par de medias. Ocurrió esta semana en la escuela N.º 44 Nuestra Señora de Fátima, de Santa Elena, departamento La Paz.


La acción, aunque destacada, lleva a la ineludible reflexión sobre los Gobiernos, cuyas prioridades no siempre están enfocadas a resolver las urgencias del más necesitado. Y, a la vez, comprender que estos gestos, por sí solos, no alcanzan para remendar una educación privada de partidas presupuestarias y de las políticas económicas que, lejos de paliar la pobreza, la profundizan.


LEE MÁS: La UCA alertó sobre un aumento en la pobreza, que "afecta principalmente" a los niños


"A veces estamos tan focalizados en nuestras cuestiones que nos olvidamos de los demás, de ellos, del futuro. No podía verlo jugar con las patas congeladas sin hacer nada, y entre todos le compramos medias y zapatilla. Verlo entrar al aula emocionado ante el aplauso de sus compañeros, no tiene palabras", expresó Carina Berón, la maestra que coprotagonizó esta historia mínima que, seguramente, se repite en muchas aulas de muchas escuelas publicas del país.


Un día, la seño Carina lo vio caminar diferente durante el recreo y cuando lo observó mejor cayó en la cuenta de que tenía una zapatillas demasiado grandes para su talla, que estaban rotas, que no tenía medias y sus deditos morados se asomaban por los agujeros.


Lo llamó. Hablaron de varios temas hasta que pudo preguntarle por qué usaba ese calzado. El chico le dijo que eran las zapatillas de su hermano. "Me la presta para venir a la escuela", dijo y conmovió con su respuesta a la docente quien, junto a otras educadoras, le compraron unas zapatillas y varios pares de medias.


Una sorpresa

En clases todo transcurría como cualquier día corriente pero el niño fue llamado a Dirección. Se hizo una pausa mientras se levantaba lentamente con el rostro preocupado, seguramente pensando si había hecho una macana que mereciera un reto. Pero, en el despacho de la Directora, le entregaron una bolsa con una caja. Allí estaban sus zapatillas nuevas. Negras, flamantes y calentitas. También había unos pares de medias. El chico agradeció y se las calzó. Cuando regresó al aula sus compañeros lo aplaudieron y todos festejaron el gesto.


Fue tan grande la emoción que olvidó las zapatillas viejas en la Dirección. Entonces fue a reclamarlas. ¿Seguro las querés llevar?, le dijo la maestra; "Sí seño, son de mi hermano, y él también la necesita", fue la respuesta.


Embed

La necesidad y la enseñanza

La maestra publicó la historia en las redes sociales: "Ayer pudimos observar que un niño asistía a la escuela con unas zapatillas grandes, con agujeros abajo y sin medias, sus pies tocaban el frío y húmedo piso a cada paso que daba y me detuve a observarlo, jugaba feliz en el patio de la escuela y al preguntarle si tenía frío me dijo sí, pero mi hermano que me prestó las zapatillas quedó en ojotas seño, eso es peor. Cuánta enseñanza en tanta necesidad, no pensó en él sino en su hermano a pesar de tener los pies morados de frío. Un alma generosa donó las zapatillas para este niño y su cara de agradecimiento y felicidad fue la mejor imagen que me quedó. Sólo debemos mirar al otro y ayudar, no necesitamos saber más que poder ver su realidad sin preguntar. Buen finde, primero los niños siempre.



Fuente: Nicolás Ríos

Comentarios