La Provincia
Miércoles 25 de Abril de 2018

Llegaron pedaleando desde Uruguay y sueñan con poder recorrer Latinoamérica

Maik es de Río de Janeiro y viajó en bici 2.000 kilómetros hasta Punta del Diablo, donde conoció a Triana, y decidieron transitar juntos las rutas

Maik Douglas tiene 24 años y es de Río de Janeiro, Brasil. Desde esa ciudad partió el 3 de enero, a bordo de su bicicleta, con la idea de recorrer otros países. Ya había viajado durante un par de años por su tierra como mochilero, generalmente haciendo dedo, pero anhelaba poder transitar pedaleando los distintos caminos que el destino le propusiera.

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Le demandó un poco más de un mes arribar a la República Oriental del Uruguay, y recaló en Punta del Diablo el 9 de febrero, donde se quedó un par de meses para reponer energías a la orilla de las hermosas playas que el Atlántico suele convidar a quienes visitan el lugar.
En ese contexto conoció a Triana Osvalde, de 27 años y oriunda de Florida, una ciudad uruguaya situada a unos 65 kilómetros de Montevideo. Desde hace años abraza el oficio de artesana y vende aros que fabrica con sus manos aprovechando las bondades y la belleza de las piedras que van encontrando en los lugares a los que llega, pero además el año pasado se recibió de licenciada en Trabajo Social .
Ella también había viajado antes como mochilera, peregrinando por México, Guatemala, Honduras, el sur de Brasil y algo de Chile. Sin subirse a la bicicleta más que para moverse en su ámbito urbano, pensó que hacer un viaje pedaleando era algo inviable en su vida. Sin embargo, una noche que pretendían volver de un festival de Paysandú donde ambos habían ido a dedo, se encontraron con que no pasaba ningún vehículo que pudiera llevarlos. Habían caminado un largo trecho hasta la ruta, cargados con su equipaje, y querían regresar pronto a descansar. A lo lejos divisaron a un ciclista que se detuvo a saludarlos y les contó que venía desde Ecuador, que a su país llegó una vez una chica argentina en bicicleta y compartió su secreto para avanzar miles de kilómetros y poder llegar airosa a su meta: ser constante y empezar por tramos. "Lo tomé como una señal y me animé", contó a UNO Triana, y agregó: "Al principio pensaba que no iba a poder, ni siquiera me imaginaba haciendo 20 kilómetros. Siempre que viajo lo hago con la artesanía, que te hace ser sedentaria, porque estás produciendo y estás quieta, y si estás vendiendo también estás parada. No tenés una exigencia física todos los días. En cambio, viajar de este modo, en bicicleta, me llevó a involucrar el ejercicio en mi rutina".
Con dos bicicletas básicas, sin demasiados artilugios y apenas con tres cambios, cargaron sus alforjas y emprendieron su aventura con ganas de recorrer Latinoamérica. Salieron el 12 de abril desde Punta del Diablo, cómodos en la ruta uruguaya porque allá se respeta más a los ciclistas. "Llegamos a la Argentina y nos sorprendió lo riesgoso que es transitar acá en las rutas. No hay espacio en las banquinas, y los autos y los camiones te pasan muy cerca", opinó la artesana; y su compañero, que lleva más kilómetros pedaleando, coincidió.
Pasaron antes por Gualeguaychú y a Paraná arribaron el martes a la noche, donde una anfitriona de Courchsurfing les dio alojamiento y pudieron abandonar un par de jornadas la carpa en la que durmieron hasta ahora.
Para disfrutar de los paisajes y del andar en sí, decidieron proyectar trayectos más bien cortos: "Si te ponés a pedalear un tramo todos los días, el camino te lleva. Se pueden hacer 50 kilómetros en cinco horas o en un día entero, alternado algún descanso donde nos den ganas de parar", sostuvo Maik, quien destacó que a diferencia de la práctica de viajar a dedo, con la bici no tienen que depender de que alguien los levante y los lleve.
Él también es artesano y además malabarista, y compartió su experiencia, reivindicando la libertad de viajar de este modo: "Me fui de viaje por Brasil y estuve dos años fuera de mi casa. Iba a dedo y tomaba micros, pero me planteé hacer algo que me diera más libertad y la bici me lo proporcionó. Al llegar a una ciudad pedaleando sus habitantes te reciben muy bien, conectás distinto con la gente. La bicicleta te brinda grandes posibilidades", aseguró.
Asimismo, indicó: "Nosotros vamos paso a paso, sin exigirnos mucho. No tenemos una fecha precisa de regreso, aunque pensamos en andar dos años, pero pueden ser menos o más".
Los jóvenes contaron que su itinerario incluye como próximas ciudades a visitar a Santa Fe y Córdoba, para seguir luego hacia el noroeste y desde allí cruzar la frontera hacia Bolivia. "Nos gustaría dar una vuelta por toda Latinoamérica, yendo a Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y retornar por Brasil. Lo tomamos con calma, porque llevará su tiempo y día a día hay que ponerse en marcha", dijo Triana, quien además es consciente de que en el recorrido deben generar con su trabajo recursos para seguir viaje.
Hoy se despedirán de la capital entrerriana y de Reina, su anfitriona paranaense. Felices de su paso por la ciudad, partirán para seguir cultivando las enseñanzas que les va regalando el camino.

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