Linda época para viajar en colectivos en Paraná
En Paraná hay muchas cosas que no cambian con el paso del tiempo. El pésimo servicio del transporte urbano de pasajeros es una de ellas.

Miércoles 20 de Diciembre de 2023

En Paraná hay muchas cosas que no cambian. Más allá de haber tenido una gestión proactiva en cuanto a obras (sobre todo con el lavado de cara en las plazas) por parte del saliente intendente Adán Bahl, algunas problemáticas parecen no tener solución. Lo preocupante es que los ciudadanos ya nos hemos acostumbrado, tomamos algunas situaciones como algo natural, como cuando se corta el servicio de agua potable y tarda un par de días en volver. Con los colectivos se da algo similar. Esperar una hora (en el mejor de los casos) el paso de una unidad ya es algo normal para todos. Lo triste es que pretender la funcionalidad de los mismos de manera perfecta ya es una batalla perdida.

La amenaza latente de paro por parte de los choferes se da todas las semanas. Con justa razón, los trabajadores reclaman el pago de sus haberes, frente a una patronal que depende continuamente de los subsidios para poder cumplir con sus obligaciones. Ahora, hubo otro capítulo que puso más al límite la realidad de los colectiveros. Las empresas ERSA y Mariano Moreno que integran Buses Paraná, presentaron ante la Secretaría de Trabajo, el Procedimiento Preventivo de Crisis por no poder cumplir con el servicio de colectivos a causa del quite de los subsidios. La medida implicaría, entre otras cosas, la suspensión del 33% del personal de conducción con el pago de 50% del salario básico, según escala al mes de octubre 2023 y la reducción del servicio.

La resolución atenta directamente contra el bolsillo de los trabajadores y justo en un momento de incertidumbre económica que tiene en vilo a gran parte de los argentinos. Buses Paraná justificó su accionar sin ningún tipo de autocrítica, sin reconocer el pésimo servicio que presta. En el comunicado enviado a los medios se indicó que “estas medidas resultan necesarias e imprescindibles para que la firma adapte la prestación de los servicios y su estructura de personal a la situación ocasionada por los reiterados incumplimientos de la Municipalidad de Paraná y que ha sido proyectada con la finalidad de afectar a la menor cantidad de trabajadores conscientes del impacto social que, lo hasta aquí expuesto implica, pero teniendo el miras también el sostenimiento del total de los puestos de trabajo”.

Ante esta explicación, se vuelve a caer en lo mismo, en un tire y afloje entre los empresarios y las autoridades, que en las últimas horas prometieron monitorear la situación. Incluso, la intendenta de Paraná Rosario Romero tuvo una reunión con el gobernador Rogelio Frigerio donde se trató el tema. Una de las ideas que surgieron del coloquio fue la posibilidad de gestionar una tarifa diferencial con las demás ciudades del área metropolitana del Gran Paraná. Presentado así, parece una gota de agua en medio del desierto y es de esperar que haya un plan más ambicioso para atacar un problema que, y ya parece tedioso decirlo, viene de larga data.

En el último eslabón de la cadena están los usuarios, que tienen que hacer malabares todos los días para tratar de llegar a tiempo a una parada de colectivo. Saben que demorarse un par de minutos significa perder el viaje y tener que armarse de paciencia para esperar otra unidad. Ni hablar cuando el clima no acompaña, como sucedió en los últimos días. Las garitas de la capital provincial está en un estado deplorable y poco ayudan a la hora de querer cubrirse de la lluvia. Pero el periplo no termina ahí. Una vez arriba del cole, viajar parado es algo normal, teniendo en cuenta la frecuencia del servicio y la demanda que hay sobre todo en horas picos.

Este panorama se tornará más oscuro aún en los próximos días y los apocalípticos anuncian que Paraná va camino a quedarse sin transporte público de pasajeros. Analizando el panorama, no parece algo tan irreal, sobre todo si los gobernantes no toman el toro por las astas. Ya no alcanzar con decir que se va a monitorear la situación, eso es algo que las últimas gestiones hicieron y está claro que no sirvió para nada.

Ante todo lo expuesto, es evidente que el título de esta columna es pura ironía. Nadie, en su sano juicio, puede decir que es una linda época para viajar en colectivo.