La Provincia
Sábado 10 de Noviembre de 2018

Las noticias viejas de la campaña

De no existir el interrogante sobre la definición del macrismo acerca de la eventual candidatura a gobernador de Rogelio Frigerio, la campaña provincial tendría tal vez su foco puesto en quiénes serán los candidatos a intendente de las ciudades más pobladas o quién es el compañero de fórmula del gobernador Gustavo Bordet en la búsqueda del segundo mandato. El interrogante sobre el futuro electoral del ministro del Interior, cuya resolución no depende de él sino del presidente Mauricio Macri, seguirá siendo, según parece, el principal interrogante durante algunas semanas más. A algunos ya los aburre, porque no hay tantas opciones para especular. Que sí, con el apoyo de Macri y solo Atilio Benedetti en condiciones de dar la pelea interna en las primarias; o que no, con una fórmula macrista/radical (Gustavo Hein y Pedro Galimberti) para ir a la interna con el diputado nacional de origen radical.
"¿Estos en serio creen que Frigerio no va a ser candidato? Debe ser así, sino cómo se explican que anden cortando cintas por todos lados con el ministro". La breve reflexión de un legislador justicialista el viernes, cuando la agenda de Bordet con Frigerio al lado incluyó actos con anuncios e inauguraciones en varias localidades entrerrianas, revela por lo menos que no todos los peronistas piensan qué ocurrirá lo mismo. En el círculo cercano al gobernador muchos creen que Frigerio seguirá al lado de Macri cuatro años más, pero no saben si el Presidente tendrá su segundo mandato. Claro, en Entre Ríos se votará antes (dicen) y entonces el problema es de Frigerio, y de su confianza en el proyecto nacional. Por las dudas, aseguran que Bordet puede ganarle.
Lo cierto es que la imagen del gobernador está muy bien, pero la duda no parece ser esa, sino qué franja de votantes –los menos politizados se supone– pueden oscilar entre votar al gobernador o al ministro. Son los de la ancha avenida del medio, que ven en Bordet un gobernante que asegura previsibilidad, que no arriesga los números de la administración provincial y que mantiene una relación cordial y de trabajo con el gobierno nacional a pesar de ser de signo partidario diferente. Cualidades similares pueden atribuírsele a Frigerio, que gestiona en favor de la provincia pese incluso a su supuesto interés electoral, o que mantiene con Bordet una relación cordial y colaborativa. Además, aseguran algunos encuestadores, que así como Bordet tiene una imagen alta consolidada, Frigerio no paga mayores costos políticos por su pertenencia al gobierno nacional, cuya imagen sí está por el suelo producto de la crisis económica y del ajuste.
Ahí entra a jugar otro elemento de análisis para el bordetismo, que gira en torno a determinar si sumar al kirchnerismo a su lista suma o resta, o más bien cuánto suma por ese lado y resta de la franja media despolitizada de electores. Más complejo aún si el intento es sumar al kirchnerismo sin el urribarrismo, como se especuló bastante esta semana, intentando un quiebre del sector del peronismo entrerriano que se referencia con la expresidenta Cristina Fernández y con el exgobernador Sergio Urribarri.

Paraná, siempre extraña
Quiénes serán los candidatos a intendente de cada sector también genera numerosos cálculos electorales. Cambiemos se muestra confiado en retener los municipios que gobierna y se atreve a soñar con sumar Gualeguaychú y dar pelea en Concordia, entre las ciudades más pobladas.
En ese contexto, lo de Paraná tiene sus particularidades. De la mano de un agresivo plan de obra pública, el intendente Sergio Varisco parece ir recuperando puntos en su imagen, que está muy golpeada por la imputación en la causa por narcotráfico que se tramita en la Justicia Federal.
Un indicador de ello es que ya no son tantos los integrantes de Cambiemos provincial que aseguran que "ni locos" llevarían a Varisco (por la reelección) en su boleta después del escándalo por drogas. La sensación que transmite el intendente paranaense es que se trata de un problema superado, pero la realidad es que está esperando la fecha del juicio; que ya no tiene ninguna instancia de apelación a su situación; y que de ser condenado por los delitos de los que se lo acusa, enfrentaría una condena de prisión efectiva. Varisco siempre tuvo fama de tener un traje político de amianto, pero todo puede cambiar. Por ahora se supone que las elecciones serán antes del juicio.
En el varisquismo dicen que no les importa si van o no en la boleta de Macri. Que cualquier candidato a gobernador que surja de Cambiemos deberá tener un acuerdo electoral con ellos, y que si no van en la boleta oficial, podrán a la vez acordar con otros sectores, principalmente del peronismo. No se refieren a las agrupaciones peronistas que ya están con Varisco, sino a aprovechar el clima de infidelidad permanente del peronismo paranaense con sus candidatos, dado que siempre algunas tribus quedan afuera de los acuerdos y se lo cobran de manera inmediata. No sería la primera vez que la boleta de Varisco aparezca en las urnas con candidatos provinciales de otros partidos. Y si esta vez Varisco no es el candidato oficial, no habrá reclamos.
Enfrente el peronismo para a otro supuesto incombustible, el vicegobernador Adán Bahl, un dirigente mimado en las encuestas en el centro de Paraná, pese a que históricamente las seccionales céntricas se inclinaban por los que no fueran peronistas.
Bahl no habla en público de su eventual candidatura a intendente, y eso es usado desde Cambiemos (y también) por el varisquismo para asegurar que aún no se decidió a ser candidato en la capital provincial. Dicen estos operadores políticos que se mantiene caliente el entuerto con Bordet por la definición de la fórmula del 2015, pero a la vez el enojo también es con Urribarri, que ungió a Bordet de candidato postergándolo a él.
Cerca de Bahl dicen en cambio que lo que le quita el sueño a Beto es el "desorden y absoluto descontrol" que dejará Varisco al irse de el municipio. Al oírlo los varisquistas presumen de ofendidos y retrucan que muchos quisieran un descontrol con el frente de obras que tiene el municipio pese al "ajuste fenomenal de Macri". Hay quienes desde el peronismo responden a eso señalando que las obras son posibles gracias a los plazos fijos que dejó al irse el gobierno peronista de Blanca Osuna. Un tardío reconocimiento que algunos leen como una insinuación de clima de unidad con sectores del kirchnerismo paranaense. Osuna igualmente aparece en las encuestas como una posibilidad de gobierno a partir de 2019.
La puja en Cambiemos
Para pelear la candidatura a intendente de Paraná por Cambiemos se anota el concejal Emanuel Gainza. Con 31 años el abogado paranaense logró algo complicado, que es ser conocido, mucho más en un escenario electoral donde los apellidos que predominan son Varisco (primer gobierno municipal en 1983), Solanas (dos veces intendente y candidato a gobernador), Bahl (diez años ministro de gobierno y actual vicegobernador), entre otros.
El exvicepresidente de la juventud nacional del PRO entiende que tiene que disputar las primarias para no detener el crecimiento de su grupo, y que aún perdiendo la elección, ganará en identidad. Durante las tardes recorre Paraná arreglando canchitas de fútbol en los barrios y charlando con los vecinos. Los que no lo aprecian, afirman que es una actitud demagógica. "Se hace el peronista y es un cheto", tira alguno al pasar en el Concejo Deliberante. Desde el gainzismo alguno retruca que la política está llena de peronistas que se volvieron chetos y millonarios en el gobierno. Resulta más serio valorar que un dirigente identificado plenamente con Macri salga a poner la cara en los barrios en momentos tan complicados para el sector. Lo acompaña un grupo heterogéneo que integran militantes de diferentes orígenes. Uno de los ellos, que no es de los fundadores del grupo, es el hijo del exgobernador Mario Moine. Otro apellido célebre de la historia política de la capital provincial. La diferencia es que este "hijo de" decidió hacer su experiencia en otro partido, y no arrancar adelantado usando las credenciales de su papá, algo que es una práctica arraigada en el peronismo entrerriano.
También aparece en la grilla de candidateables en Paraná el extitular de la DAIA local, Diego Duglovitzky, que es impulsado por la viceintendenta Josefina Etienot. Dicen que se trata de una buena persona, con iniciativas, pero muy poco conocido. Hablamos de Duglovitzky. Y se sabe que en el escenario actual, con pocos meses para las elecciones, es difícil hacerse conocido. Aún suponiendo que sea así, nada le resto al hombre la posibilidad de jugar electoralmente.
Por qué Etienot lanza la idea de Duglovitzky y no apoya al macrista Gainza. Llevaría un tiempo largo tratar de explicarlo. La viceintendenta está enfrentada con Varisco hace rato, y Gainza aparece más cerca del intendente que del tándem que forman Etienot y los concejales peronistas. Dicen que Etienot presume de conducir al bloque peronista, pero que en realidad el negocio político lo hace la oposición. Encima todo aparece atravesado por la discusión de los contratos que maneja a discreción la presidenta del cuerpo deliberativo, en una situación que se emparenta con el denominado escándalo de los contratos truchos en la Legislatura, y no solo por sus similitudes sino porque. para terminarla de completar, hay relaciones familiares entre protagonistas de uno y otro entuerto.
Los que pretenden darle una mirada en perspectiva, le atribuyen culpa a Varisco por estos problemas. Dicen que en 2015 el actual intendente hubiera llevado de candidato a viceintendente al diablo mismo si esto le permitía cerrar el acuerdo con el macrismo. Inicialmente el postulante era el diputado provincial Esteban Vitor, quien desistió de la candidatura a raíz de su rechazo a algunos sectores que rodeaban al varisquismo. En la comidilla de Cambiemos ya es conocida la anécdota en la cual la esposa de Vitor le puso los puntos sobre las íes a su marido respecto de juntarse con los Varisco.
Y ahí andaba Josefina, enojada, porque había reclamado el primer lugar de las mujeres en la lista de candidatos a diputados, pretendiendo hacer valer su larga fidelidad a un partido, del que fue apoderada cuando el macrismo en la provincia "eran tres o cuatro gatos locos". Primero le dijeron que sí, pero el lugar número tres (primera mujer) fue para Ayelén Acosta, quien contaba con el respaldo de Jorge Macri y del jefe del PRO en la provincia (Frigerio). Tampoco pudo ser el puesto seis (segunda mujer) que correspondió a la radical Gabriela Lena. Y el puesto nueve (tercera mujer), era dudoso. Etienot, como otros dirigentes de esa alianza, pensaban que entraban ocho diputados provinciales y por eso surgió la idea de acompañar a Varisco. Dicen Frigerio primero habló con el esposo de Etienot, y después le dijeron a ella. "¿Qué problema puede haber?", dijo uno de los hacedores del acuerdo, ignorando olímpicamente las leyes de Murphy. "Yo no tuve que acostarme con nadie para estar donde estoy", le dijo Etienot en una sesión a un grupo de concejales de su partido, dentro de las que estaba la pareja de Varisco. "A nosotros no nos viene a buscar la cana", le dijo la viceintendenta al presidente municipal y sus concejales hace unos días cuando el oficialismo quiso meter mano en los contratos que la Jose maneja desde la presidencia del cuerpo.
Las cruces verbales en el Palacio Municipal son enriquecedores. "Etienot la tiene a tu hermana cobrando el sueldo de secretario de bloque. El Concejo paga seis sueldos de secretarios y los bloques con más de tres miembros son solo dos", explica un hombre del varisquismo. "Ustedes preocúpense por no terminar todos presos", responde un allegado a la presidenta del Concejo, siguiendo la línea dura de su jefa, mientras se filtra información en cantidad sobre cargos y contratos.
Si se quiere darle una mirada política, que Etienot tenga su candidato significaría que no quiere que su paso por la política de Paraná sea en poco tiempo solo una anécdota. Aseguran algunos que esta vez sí podrá acceder a una banca en la Legislatura, lo que en principio garantizaría debates acalorados en el recinto.

Otra a favor de Bordet
El encuestador Adrián Remedi no integra el club de los favoritos del bordetismo. Haber dicho a mitad de 2018 que no era cierto que el adelantamiento de las elecciones provinciales favoreciera al oficialismo, o que en ese momento Cambiemos le ganaba por 20 puntos a un peronismo desorientado y sin conducción, no ayudó para que en la Casa Gris lo vieran más simpático. Que el panorama electoral cambió en los últimos meses no es ninguna novedad, de la mano fundamentalmente de los problemas de la economía. Una encuesta domiciliaria hecha en Paraná en la segunda mitad de octubre muestra que la gestión del presidente Mauricio Macri cosecha una desaprobación del 52% y que otro 23,5% la califica como regular; sumando por otro lado un 24% de aprobación. Los mismos consultados le dan su aprobación a la gestión de Bordet en casi el 64%. Los números son, al menos en este aspecto, parecidos a los que incluyó una encuesta de Aresco (Julio Aurelio) difundida por Cambiemos hace un par de semanas. La imagen negativa del gobernador es solo del 7,5%. Obviamente si el candidato de Cambiemos no logra despegarse de Macri, tendrá dificultades.
El perfil positivo de Macri en Paraná llega al 31,7%, mientras que el negativo suma 65%. En el caso de Bordet el positivo trepa al 71,4% y el negativo a 24%. El intendente Varisco está a mitad de camino: positivo 40,2% y negativo 56, 2%.
En cuanto a las vicisitudes económicas, la mitad de los paranaenses dice que llega a fin de mes con lo justo, y otro 40% afirma que no llega a fin de mes. Les preguntaron también si en una consulta popular votarían por la continuidad o por la destitución de Macri del cargo. El 48,4% afirmó que votaría para que cese en el ejercicio de la presidencia. Componen el panorama del malhumor un 32,4% de decepción respecto del gobierno nacional, otro 20% de bronca y un 34% de incertidumbre. Solo 21,6% se manifestó por una de las opciones positivas propuestas en la consulta, generalmente por la esperanza. La expectativa positiva ascendió a un promedio del 86,4%, y la negativa al 23,6% en la combinación de las expresiones. Sin embargo, las cargas aparecen repartidas entre el gobierno nacional actual y el anterior cuando se consulta por quién es el responsable de la situación económica actual. Resulta sí abrumador el 59,4% que creen que en los próximos meses la situación va a empeorar, contra 15,1% que espera una mejoría. "Votar en contra de Macri y cambiar el rumbo económico es la opción que consigna 64% de adhesiones en el trabajo de la Consultora Claves. Votar a favor y mantener el rumbo tiene el 21%.El trabajo profundiza en la intención de voto. Un capítulo siempre polémico a la hora de la publicación, ya que generalmente el perjudicado apunta a la existencia de una maniobra política publicitaria; y el favorecido apoya la publicación. Para evitar enojos, decir solamente que Sergio Massa supera por muy poquito a Cristina Fernández en un esquema donde el oriundo de Tigre, la expresidenta y el actual mandatario nacional se reparten el 60% de las menciones. Elisa Carrió y Juan Manuel Urtubey aparecen en segundo pelotón con un tercio de lo que se le adjudica a Massa. En el escenario de balotaje electoral Macri siempre pierde, ajustadamente con Cristina; y ampliamente con Massa y Urtubey. La intención de voto a gobernador le da a Bordet más de dos veces y medio el porcentaje de Frigerio, que es casi el mismo que obtiene Bahl. El listado incluye candidatos de 2015, como Alfredo De Ángeli y Adrián Fuertes, o el candidato a vicegobernador de Urribarri en 2007, José Lauritto, por lo que puede pensarse que son los nombres que la gente recuerda. En Paraná Bahl le gana a Varisco, que está segundo, y Blanca Osuna aparece tercera con un caudal igual a la diferencia entre el primero y el segundo.

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